El saboyano que se destaca en el Ministerio del Interior

El boyacense Juan Carlos González Pineda se desempeña como coordinador del Grupo de Acción Comunal en esa cartera del Gobierno nacional. Su vida ha transcurrido entre Boyacá, Villavicencio y Bogotá.

Juan Carlos González Pineda, coordinador del Grupo de Acción Comunal del Ministerio del Interior. Es natural de Saboyá. Foto: archivo particular

El nieto de don Esaú Pineda, líder nato de la vereda El Pire de Saboyá, se destaca en el Ministerio del Interior por el trabajo que lleva a cabo con las juntas de acción comunal de todo el país.

Y es que fue precisamente su abuelo materno quien le inculcó a Juan Carlos González Pineda el interés por la labor social en favor de las comunidades.

Cuando apenas era un niño, en su natal Saboyá, en el occidente de Boyacá, tuvo cercanía con las organizaciones comunales por su abuelo, quien fungía entonces como tesorero de la Junta de Acción Comunal de la vereda El Pire.

Don Esaú Pineda y sus vecinos lograron importantes obras que hacían falta en ese sector, como la construcción de la escuela, algunos puentes, alumbrado público, parte del acueducto y arreglo de caminos, entre otros temas que convertían en una labor de vecindad, en una labor social.

“A todas estas actividades me invitaba mi abuelo y yo gustoso asistía, porque de esas conversaciones de los viejos uno aprende mucho entre cuentos. Todas esas historias hacían que, de una u otra forma, uno se fuera acercando a ese trabajo comunal y a ese tipo de vida”, cuenta Juan Carlos.

En ese entonces se hacían convites para arreglar los caminos, limpiar las quebradas, arreglar los puentes y así, poco a poco, fue naciendo y creciendo el amor por el servicio a la comunidad.

Sus primeros años escolares los cursó en la Escuela El Arrayán, construida por la Acción Comunal, una institución anexa a la Normal Superior de Saboyá.

La mayoría de su familia materna y paterna estaba compuesta por docentes, quienes le fueron transmitiendo ese gusto por la pedagogía, de tal suerte que creció bajo la influencia del trabajo comunal y la enseñanza, como una doble faceta que ahora aplica en el Ministerio del Interior.

Cuando iba a iniciar el octavo grado, a su mamá le ofrecieron un cargo como docente en Villavicencio, por lo que se trasladaron a los llanos y allí comenzó a ver la vida desde otro punto de vista.

“En Saboyá uno solo montaba en carro cuando iba a misa a Chiquinquirá o cuando iba a hacer alguna diligencia a ese pueblo o algo más lejos. En Villavicencio llegué a encontrarme con otra vida distinta: allá todos los días me iba en un bus a estudiar y tuve que enfrentarme a nuevas situaciones, como conocer la ciudad, encontrar amistades, en fin”, recuerda.

Esas situaciones lo fueron desprendiendo un poco de la vida en Boyacá y fue aferrándose más a la vida del llano, sin embargo, nunca olvidó su terruño, su natal Saboyá y Chiquinquirá, y logró mezclar la cultura del boyacense y del llanero, por lo que en Villavicencio lo conocían como el ‘Boyaco’.

“No de una manera despectiva, sino por cariño y respeto, pues al igual que en Bogotá, los boyacenses somos muy queridos y reconocidos por ser trabajadores, entregados, disciplinados, ahorrativos, con una formación distinta, una concepción de vida diferente a otra sociedad”, dice.

Estando en la Normal Superior de Villavicencio y para poder sobrevivir en ese espacio distinto, hizo amistad con dos compañeros que también llegaban de otros lugares. Con ellos logró destacarse en el deporte e incluso juntos ingresaron a un equipo llamado Con Suerte Fútbol Club. Sus habilidades para el balompié los llevaron después a jugar incluso en el equipo Llaneros, hoy Centauros.

Este boyacense trabaja con las juntas de acción comunal de toda Colombia. Su abuelo materno le inculcó el trabajo social. Foto: archivo particular

Tras culminar el bachillerato, se trasladó a Bogotá y empezó a trabajar con su padre, quien también es docente y dueño de colegios, así que empezó a enseñarle el negocio.

Inició como mensajero, luego secretario, tesorero y hasta le dieron algunas horas de clases, tiempo en el que descubrió y disfrutó su faceta como profesor, pero siempre sin dejar de estudiar en la Universidad Republicana, donde actualmente adelanta el décimo semestre de Derecho.

“De una u otra forma aprendí el valor de ganarse uno las cosas por su propio mérito: poco a poco me fui formando en esa disciplina de ser juicioso, de perseverar, de siempre ser una persona de bien, de no desfallecer ante los obstáculos, sino, al contrario, ser creativo, dinámico y perseverar para lograr vencerlos”, afirma.

Con esta formación se presentó como candidato a las elecciones del 2007 para edil de la Junta Administradora Local (JAL) de La Candelaria, en Bogotá, de donde su papá, años atrás, también había sido edil.

“Nadie me creía por ser uno de los candidatos más jóvenes, pues tenía 22 años, pero después del ejercicio fui elegido y quedé como el edil más joven de toda Colombia, en La Candelaria; el que me seguía me llevaba unos 16 años. Mi papá siempre me acompañó en todo el proceso y antes de cada sesión, tenía dos horas de clase magistral con él, en las que me explicaba los temas y las leyes que tenían que ver con el ejercicio”, comenta González Pineda.

Durante su primer periodo en la JAL, aprendió también mucho de los demás ediles y para las siguientes elecciones su papá le dijo que se fuera solo, pues él también haría campaña. Cada uno presentó su candidatura por un partido diferente, y esto Juan Carlos lo agradece, pues en ese ejercicio logró superar a su papá y nuevamente quedó como edil de La Candelaria. Sin embargo, en una tercera oportunidad, a pesar de que subió la votación, no mantuvo su curul por la cifra repartidora.

Su ingreso al Gobierno nacional

Tras su derrota, le dieron la oportunidad en el Ministerio del Interior de empezar como contratista en el Viceministerio de Relaciones Políticas. Luego, dentro del mismo Ministerio, pasó a la Dirección de Democracia y Participación Ciudadana, donde ingresó a la planta laboral del Ministerio y empezó toda esta aventura comunal que hoy adelanta.

“Después de casi cinco años logré continuar con el trabajo comunal, donde he crecido muchísimo. Yo creía conocer este tema cuando llegué, pero encontré unos grandes maestros y nos pusimos a hacer cosas, porque en principio solo nos dedicábamos a temas de vigilancia y control, a la vigilancia técnica, pero el tema social era un poco olvidado. Con la llegada del actual Gobierno, en uno de los talleres Construyendo País se estableció fortalecer a los comunales a través de un Conpes, dejándole la tarea a la directora de Democracia y Participación, Hilda Gutiérrez, quien fue comunal y le apasionaba el tema”, señala González.

Así, en septiembre del 2018 empezaron a elaborar la estrategia de cómo construir ese Conpes con el Departamento Nacional de Planeación (DNP) y comenzaron a desarrollar talleres y con las federaciones y entidades de inspección, vigilancia y control terminaron recogiendo insumos y haciendo una mesa nacional con las federaciones y la Confederación para ir al XXVI Congreso de Acción Comunal.

El documento lo presentaron con el DNP ante el Consejo de Ministros y fue aprobado el 31 de diciembre del 2018. En el 2019 empezaron a ejecutarlo, con programas como Banco de Acciones Comunales, la página, el Registro Único Comunal (RUC) y Formador de Formadores.

Comenzaron a pensar en la reforma de algunas leyes que los rigen, de jóvenes y de seguridad, entre otros temas, pasando de tener cinco responsabilidades de la Coordinación de Acción Comunal, a tener 43: las cinco iniciales y 38 más que quedaron reflejadas en el Conpes.

“Así se empezó a montar un plan de trabajo, siempre de la mano de la Confederación de Acciones Comunales, que ha sido una gran aliada y cuyos integrantes nos apoyan y nos enseñan mucho, logrando fortalecer el ejercicio”, recalca.

Juan Carlos agradece a su familia y a todas las personas que siempre lo han apoyado y que han sido fundamentales en su crecimiento personal y profesional, pues han creído en él sin condiciones.

Resalta la labor y el apoyo de su equipo de trabajo en cada una de las actividades adelantadas y la confianza que le ha brindado la directora de Democracia, que ha creído en él y ha defendido el proceso de cada una de las iniciativas.

“Para mí, poder llegar a donde estoy hoy ha sido una construcción continua de estarme preparando para esto, desde que era pequeño cuando me fue naciendo el amor por lo comunal de forma intrínseca por mi abuelo y muchas personas que me enseñaron. Además, por mi compañera de vida que ha creído en mí, me ha apoyado y eso me ha generado muchas fortalezas. El tener este proyecto hoy día es muy importante, no solo porque uno logra ayudar en comunidad y esas cosas que uno vio cuando estaba pequeño y que soñó que podía cambiar o mejorar, hoy lo puedo hacer y eso es muy importante”, manifiesta.