Tres días de duelo por la muerte de sacerdote boyacense

En un muy sentido funeral presidido por el obispo de Málaga – Soatá, monseñor José Libardo Garcés Monsalve y cerca de 20 sacerdotes en el templo de La Uvita, se adelantaron las exequias del padre Uriel Orlando Bayona Medina, quien era el párroco de la iglesia Nuestra Señora de los Remedios de Panqueba.

Cerca del mediodía de este lunes se adelantó el funeral del sacerdote Uriel Bayona, en el templo y cementerio de La Uvita, su pueblo natal. Foto: Archivo Particular

Había nacido el 14 de abril de 1985, en el municipio de La Uvita, estudió en el colegio local Nuestra Señora del Pilar (hoy colegio Nuestra Señora de las Mercedes), hizo parte del grupo de monaguillos de la parroquia y de terminó sus estudios de bachillerato en 2001. Ingresó al seminario Arquidiocesano en 2002 donde cursó estudios de filosofía y luego de teología en el seminario San Luis Beltrán en Bogotá, recibió su orden del diaconado, por parte del obispo Darío de Jesús Monsalve en la catedral de Málaga.

Siendo diácono llegó al seminario de San José de Miranda (Santander) donde recibió la orden de presbiterio. Se destacó como secretario Episcopal, vicecanciller de la Diócesis, fue párroco en Málaga y luego enviado a Roma a cursar estudios dogmáticos, para a su regreso ser nombrado como formador interno del Seminario Mayor Hispanomisionero, de San José de Miranda y seguidamente fue nombrado vicario en la parroquia de El Cerrito (Santander). De allí, regresó a su departamento, designado para la parroquia del municipio El Espino y de este municipio en la provincia de Gutiérrez fue trasladado al vecino municipio de Panqueba, donde estaba desde el 2017.

El padre Uriel, era hijo de don Efraín Bayona Quintero y la señora Yamile Medina Suárez, el mayor de los tres hermanos, seguido por Omar y Claudia Bayona Medina.

“Será recordado por su familia y quienes lo conocidos como un fervoroso devoto de la Virgen María, representada en la advocación de la Virgen de las Mercedes del Tabor, como una persona con muchas capacidades humanas, trabajador, honesto, buen compañero y muy pulcro y organizado”, dijo su hermana Claudia.

Sirvió a la comunidad por más de 15 años, en su labor religiosa y en su última parroquia en esta localidad ubicada a un poco más de seis horas del Tunja estaba desde noviembre de 2017.  Ayer, los alcaldes de La Uvita, Ronald Gerardo Cordero Jaime y de Panqueba, Jairo Mario Ibáñez Arango leyeron sendos decretos en los que en esos municipios fueron decretados tres días de duelo por el fallecimiento del sacerdote uvitano.

No falleció por causas relacionadas con el COVID-19, como se hizo evidente en sus honras fúnebres. Su muerte se debió a un accidente cerebrovascular que obligó su traslado de urgencia al hospital de Málaga y de allí en una avioneta medicalizada fue remitido a un centro asistencial en Bucaramanga, de donde su cadáver fue enviado a su natal La Uvita, donde esta mañana se realizaron sus honras fúnebres.