Qué esperar de la vacunación en Boyacá en medio de la serie de errores en la pandemia, según el exdirector del Instituto Nacional de Salud #LaEntrevista7días

El médico boyacense, Rafael Romero Piñeros, quien entre otros cargos se ha ocupado como cirujano, director del Instituto Nacional de Salud, diputado y congresista, hace un análisis a propósito del anuncio de la asignación de 1.336 dosis de biológico contra el coronavirus, para un departamento en el que se requerirán 823.000 vacunas. Cuestiona el encierro impuesto por autoridades y la cadena de error que se ha cometido en estos once meses. #LoDijoEn7días.

El médico Rafael Romero Piñeros, quien fuera director del Instituto Nacional de Salud, hace un análisis al manejo de la pandemia en Colombia y Boyacá.

¿Qué opina del anuncio del primer lote de 1.336 vacunas para Boyacá?

Lo que creo es que en el Gobierno nacional se durmieron para comprar vacunas y es evidente que cuando decían que adelantarían el plan durante todo el año, a esto era que se referían. De manera que no nos puede sorprender que apenas hayan resultado con 50.000 vacunas para arrancar.

¡Es decir, las vacunas llegarán a cuentagotas!

Correcto, pero el problema es que esto creará una cantidad de dificultades muy grandes desde el punto de vista logístico para poder adelantar la vacunación. Por decir algo, vamos a vacunar a las personas de la tercera edad, de más de 80 años que obviamente se ubican en los 123 municipios del departamento y entonces si apenas mandan pequeñas cantidades, pues toca repartir para llegar a unos pocos y decir: de los 500 adultos mayores que hay en este municipio, en este momento no podemos vacunar sino a 11, porque no hay más y luego cuando llegue otra pequeña cantidad hacer lo mismo, lo cual significa desperdiciar esfuerzos y logística. Eso no es práctico, pero además puede que al regreso con las otras vacunas ya les tienen es que estar poniendo el refuerzo a los primeros que vacunaron.

¿Quiénes aplican las vacunas?

La mayoría de los vacunadores se contratan a través de órdenes de prestación de servicios, es decir que los tienen que contratar por días y hasta por horas, de acuerdo a la cantidad de vacunas que envíen y luego hacer una pausa, mientras llegan más biológicos, para volverlos a llamar, puede ser en días, semanas o hasta meses después. Eso no se compadece con nadie y lo peor es que esto le va a terminar repercutiendo es al Gobierno departamental.

¿Se puede convertir en un caos?

Pero claro que sí. No solo va a ser complicado, sino hasta ineficiente y con un agravante y es que nadie sabe hasta el momento cuánto puede ser el tiempo de inmunidad que nos va a dar esta vacuna; si van a ser seis meses, nueve meses, un año, entonces si se van a vacunar a unos en febrero y otros en diciembre, pues es probable que los primeros que se vacunaron ya van es a necesitar una segunda vacuna, porque ya la inmunidad les pasó. Ese es el panorama de lo que viene.

¡Hay improvisación del Gobierno!

Total. Hasta esta semana están anunciando que también acaban de llegar a acuerdos con otras casas farmacéuticas para la adquisición de las vacunas contra el COVID-19. Esto no va a salir bien.

El excongresista Romero Piñeros asegura que la improvisación del Gobierno nacional con la compra de vacunas, le va a terminar costando al gobierno departamental.

¡Qué puede hacer el gobierno departamental al respecto!

Pues el gobierno departamental no puede hacer nada diferente a recibir lo que le den. Lo que muchos piden es que nuestros gobernantes y congresistas griten para que no les manden tan poquitas a Boyacá, para que no le den trato de tercera, en fin. Pues eso la verdad, no es que sirva de mucho, porque no es que tengan millones de vacunas almacenadas y solo le quieran mandar a Boyacá unas poquitas, el error es que no negociaron a tiempo grandes cantidades y ahora les toca distribuirlas en muy pocas cantidades, como les van llegando. No en vano, Colombia es el único país que a estas alturas no ha iniciado vacunación en Suramérica. Esto va mal.

¡Muchos protestan por el encierro, por el confinamiento, usted qué dice!

Lo que podemos es mirar retrospectivamente y ahí nos damos cuenta que ese confinamiento en el que nos tuvieron durante gran parte del año no sirvió prácticamente de nada, porque el virus no se detiene, que no se va porque le cierren las puertas de los establecimientos comerciales. Un virus sigue su curso de expansión natural sin importar edades, lugares, ni horas.

¿Y si los gobernantes no hubieran tomado las medidas restrictivas?

Bueno, aclaro, que eso no lo sabemos sino hasta hoy. Yo no estoy culpando a nadie, si no se hubieran tomado esas medidas, muy seguramente hubieran despedazado a las autoridades y los hubieran culpado de los contagios, las muertes y el segundo pico de la pandemia. Lo cierto es que hoy se comprueba que esos encierros no sirvieron sino para quebrar al comercio.

¿Puede haber un tercer pico de la pandemia, como lo advierte el Gobierno departamental?

Mire, este virus ha hecho y desecho en el mundo entero y nadie sabe cuál es su comportamiento aún. Lo más seguro es que habrá una tercera y cuarta ola, hasta que no tengamos una inmunidad de rebaño, pero con una vacuna a cuentagotas, esto es imposible y peor aún, si no sabemos ni siquiera cómo se va a comportar la vacuna; si es como el biológico que se aplica contra la gripa, que genera una inmunidad de un año, que creo, va a ser lo más seguro.

¿Es decir que no se deberían tomar medidas restrictivas para Semana Santa?

Depende, de qué medidas sean, pero claramente cerrar el comercio no es la solución. Aquí lo que se hizo fue quebrar a todo el mundo y ahora sí salen a decir que tal vez no se debió haber cerrado. Pero ojo, eso para mí es muy fácil decirlo hoy, un año después, desde la barrera, pero si usted me hubiera hecho esta misma pregunta hace ocho o nueve meses, seguramente le hubiera dicho que había que cerrar todo para no morirnos. Le repito, este es un virus que nadie sabe cómo manejar.

El galeno oriundo de Tibaná cuestiona los toques de queda y el requerimiento de ubicar tapete y termómetro a la entrada de los establecimientos comerciales para controlar el virus.

¡Usted ha sido un crítico del toque de queda nocturno! Explíquenos.

Es muy sencillo. Para mí no tiene sentido un toque de queda nocturno, cuando el virus se contagia sin importar la hora. Por ahí vi que me respondieron que ayudaba para controlar borrachos y accidentes, pero es que esa prohibición no se toma por la pandemia, eso ha existido toda la vida, pero no tiene sentido para controlar el virus.

¿Se ha generado pánico innecesario por el COVID?

Efectivamente, porque nadie sabía qué hacer en su momento. Mire por ejemplo, le hicieron comprar a todos los comerciantes tapete y termómetro especial como requisito para dejarlos reabrir, y ahora se descubre que esos implementos realmente no sirve de nada frente al virus. ¡Recuerda ese túnel, en el que lo obligaban a pasar a uno y que no se sabía ni qué carajos le estaban rociando! muchos llegaron a echarle cloro y eso se tiró la ropa de la gente, después que amonio cuaternario, cuando esa vaina no servía para nada. Ahora, qué me dice de la fumigada de las llantas a los carros ¡hágame el favor!

¿Se improvisó?

Más que improvisar, era desconocimiento. Es que de esta vaina nadie, nadie sabe nada, todo lo hemos ido aprendiendo sobre la marcha. Nuestras generaciones, nunca habían enfrentado una pandemia, entonces aquí todos perdemos, todos resultamos afectados, todos somos víctimas. Y lo peor es que no sabemos aún cuánto falta o qué más toque hacer.

¡Pero sí se equivocó este Gobierno nacional, más que otros!

Eso es evidente, pero ya no podemos hacer nada, con despellejar al Presidente o al Ministro no van a llegar las vacunas que necesitamos de un día para otro. Eso es lo que tenemos.

¿Se va a vacunar?

Sí, desde luego. Tengo que creerle y reconocer el trabajo científico, hay mucha gente trabajando en estos temas, para hacerle frente al virus y lo mínimo es que uno se vacune.

¿Deberían comercializar la vacuna, para los que quieran aplicársela cuanto antes?

No. De pronto más adelante. Hoy no es conveniente, porque eso crearía unas inequidades espantosas, se debe esperar a que el Gobierno cumpla con su función social de vacunar, pero en un futuro sí se debe comercializar, es que este virus no sabemos cuantos años vaya a permanecer con nosotros, esto no termina el próximo 20 de febrero como muchos están creyendo.