[Infografía] – Así están distribuidas las 237 UCI con que cuenta Boyacá en medio de la pandemia

“Ningún boyacense que ha requerido atención en una unidad de cuidados intensivos, se ha quedado sin recibirla. Pasamos de tener 66 a 237 UCI; un incremento del 360%. Gracias al trabajo en equipo se han salvado miles de vidas y vamos a seguir avanzando con el mismo compromiso”, así lo aseguró el gobernador de Boyacá, refiriéndose a una de las gestiones para enfrentar la pandemia.

Expansión cuidado intensivo e intermedio en Boyacá (1)

El Mandatario de los boyacenses ha hecho énfasis en su gestión para hacerle frente a la pandemia, luego de las críticas que se han desatado por el anuncio de insistir en una autorización para que el Ministerio del Interior le permitiera cerrar el departamento, con el fin de controlar el contagio que se encuentra disparado.

Y es que para tener una unidad de cuidados intensivos (UCI), se necesita mucho más que tener un ventilador.  Se debe garantizar la red de gases medicinales que incluye aire medicinal, red de oxigeno y red de vacío, los mismos que van por unos ductos especiales y que se necesitan para el funcionamiento de un ventilador, pero esa infraestructura no existía en los hospitales o clínicas y los que la tenían, ya estaba acondicionadas para las unidades existentes.

Una UCI necesita infraestructura con red de gases medicinales, electricidad regulada y con suplencia, dotación biomédica (ventilador, monitor de signos vitales multiparámetro, cinco bombas de infusión mínimo, equipos para monitoreo de gases arteriales), insumos y medicamentos (la mayoría importados) y la cama de tres planos.

Adicionalmente en el hospital o clínica se requiere garantizar la interdependencia de servicios esenciales, es decir que cuente con laboratorio clínico especializado para realizar todo tipo de pruebas al paciente, radiología con equipo de rayos equis portátil, posibilidad de tomografía (TAC) y servicio farmacéutico de buena complejidad.

“Y lo más importante, el recurso humano: un médico especialista en cuidados críticos, médicos generales entrenados en unidad de cuidado intensivo, jefe de enfermería entrenada en cuidados críticos, al igual que auxiliares, terapeutas respiratorias expertas en ventilación mecánica, terapeutas físicas y el resto del equipo administrativo”, dijo Jairo Mauricio Santoyo, secretario de Salud de Boyacá.

Por eso se tuvieron que reorganizar, adelantar trabajos adicionales y hasta instalar la costosa red como ocurrió en el caso de los hospitales de Chiquinquirá y Moniquirá, donde no se contaba con esas instalaciones en sus estructuras.

“El mayor reto durante la pandemia fue conseguir equipos biomédicos en un mercado donde el desabastecimiento fue por la alta demanda de estos equipos a nivel mundial, lo que ocasionó que las grandes potencias y los países productores se quedaran con la mayor parte de esa tecnología para atender sus necesidades internas”, aseguró el Secretario de Salud y añadió que sin embargo, Boyacá fue uno de los primeros departamentos en lanzarse con una compra masiva de ventiladores y sistemas de alto flujo, hasta el punto de obtener ventiladores antes que el mismo gobierno nacional.

Además, señaló el Funcionario que los primeros confinamientos totales fueron totalmente aprovechados por el gobierno departamental para hacer las adecuaciones para preparar la llegada de los ventiladores y poder adelantar la fase de expansión de UCI.

“Decidimos descentralizar porque hay que recordar que solo teníamos UCI en Tunja, Duitama y Sogamoso, al inicio de la pandemia solo había 66 de las cuales, 44 estaban en Tunja, 13 en Sogamoso y 9 en Duitama, y la estrategia consistió en potencializar las ciudades, triplicando en todas la capacidad y adicionalmente creando nuevas unidades de cuidados intensivos en Soatá, para Norte y Gutiérrez; en Moniquirá, que no tenía y que ayuda a soportar todo Ricaurte; en Chiquinquirá, que no tenía y ayuda a soportar todo Occidente, y en Puerto Boyacá, donde tampoco había”, explicó Santoyo.

Pero adicional a los ventiladores se necesitaban flujómetros y equipos de succión que se pudieron entregar para poner la UCI en funcionamiento. Precisamente con la articulación con los hospitales de la red pública, se adquirieron más ventiladores y con los que envió el Gobierno nacional se complementó, para poder cumplir a cabalidad el programa de expansión.

Hasta ayer, estaban ocupadas 201, de las 237 camas UCI con que cuenta Boyacá, es decir el 84,8%, con 171 pacientes con COVID-19 y 30 pacientes con otras causas. De acuerdo a población, por ejemplo, Medellín tiene 899 UCI, para una población de 2 millones 569 mil habitantes, es decir una cama por cada 2.857 habitantes, mientras que Tunja con cerca de 200 mil habitantes, tiene en este momento 117 UCI, es decir una cama por cada 1.709 habitantes.

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