¿Te conocí en presencial? – Carlos David Martínez Ramírez – #ColumnistaInvitado

Cuando los medios virtuales son la única opción para las interacciones sociales, en lugar de sólo desdeñar sobre sus nefastas consecuencias e implicaciones, sin el ánimo de censurar, claro está, vale la pena estudiar cómo caracterizar las mejores prácticas, sus limitaciones reales, las percepciones y actitudes generadas sobre su calidad y pertinencia.

Aunque el encierro por las cuarentenas no es definitivo sino transitorio, claramente, su prolongación ha sido tan duradera que muy seguramente marcará mucho en cómo percibimos las interacciones sociales en el presente, en el corto y en el mediano plazo.

Es posible que las personas introvertidas sigan siéndolo en medios virtuales, de cualquier manera, es común suponer que algunos pueden desinhibirse un poco al estar frente a una pantalla en lugar de un ser humano de carne y hueso, pero estas son cuestiones que podrían ser investigadas.

Es difícil inferir la introversión o la extroversión por la medición del tiempo en la emisión de una respuesta en un ambiente virtual, aunque muy seguramente ya existen algoritmos por ese estilo. Antes de la pandemia ya se habían adelantado estudios sobre biometría aplicada y neuropsicología, con los cuales se puede cuantificar diversas variables psicológicas usando diferentes tipos de equipos.

Algo interesante es analizar cómo van cambiando las personas durante la cuarentena, sus hábitos alimenticios, su actividad física o sedentarismo, incluso su apariencia física; en diversos casos por cuestiones prácticas y en otros por gusto, algunos hombres, para quienes antes era algo impensable, han optado por “aprovechar” para dejarse la barba, algunas mujeres han dejado crecer su cabello, experimentando con su estilo y en algunas ocasiones sorprendiendo a sus allegados con su nueva imagen.

Aunque esto puede resultar banal para algunas personas, es más retador preguntarnos: ¿qué solemos recordar de las personas además de su apariencia física?, ¿cómo las diferencias en esos recuerdos nos hacen diferentes? ¿Cuáles son esos elementos esenciales que hacen la interacción humana presencial algo especial, más allá de la sexualidad o la sensualidad? ¿Qué se requiere para que una relación social virtual genere confianza cuando no se ha hecho una interacción presencial previa?

En un futuro cercano, con la mezcla de recuerdos y sensaciones generados en ambientes presenciales y virtuales, van a ser comunes las preguntas como: ¿te conocí en presencial?