Separemos el autocuidado del egoísmo – Carlos David Martínez Ramírez – #ColumnistaInvitado

Existen varios riesgos sociales en los hábitos de cuidado biológico que todos nos hemos visto abocados a generar y mantener.

Acostumbrarnos al aislamiento social puede acentuar la segregación espacial, dicho de manera sencilla: la separación entre ricos y pobres; así suene algo obvio, debemos pensar y reflexionar en esto para que no naturalicemos un fenómeno que desde antes de la pandemia ya se experimentaba con mucha fuerza en nuestro país.

Claramente, el aislamiento y el distanciamiento social aún son algunas de las pocas medidas que tenemos en el país para prevenir los contagios, no hay que confundir las cuarentenas con discriminación; el problema estaría en acostumbrarnos a la segregación y que esta suerte de encapsulamiento nos lleve a un egoísmo extremo o a un estilo de vida donde la solidaridad no tenga cabida.

Los expertos dicen que la mejor manera de prevenir el contagio con el Covid-19 es suponer que todos estamos contagiados, el aislamiento no es exclusivamente para cuidar nuestra propia salud sino también para proteger a los demás, partiendo del supuesto de que nosotros mismos podemos contagiar a otros.

Desde esta perspectiva, no todo aislamiento es sinónimo de egoísmo. Incluso estando en cuarentena podemos ser solidarios con otros, existen muchos ejemplos: apoyando nuevos emprendimientos, consumiendo la producción local, ayudando a nuestros vecinos y familiares, facilitando la activación de redes de apoyo que estén a nuestro alcance, haciendo donaciones con medios virtuales, entre muchas otras opciones.

Un buen propósito para el 2021 puede ser el de seguir cuidando de nuestra salud y la de nuestros seres cercanos, despertar nuestra conciencia para que el aislamiento no nos lleve a la segregación, que el autocuidado no se confunda con egoísmo y que los nuevos hábitos nos permitan ser más solidarios.