Hace 190 años falleció Simón Bolívar

Los hombres que acompañaron a Bolívar hasta su sepulcro, creyeron que habían enterrado la luz de una  edad dorada de triunfos y de glorias. Ha muerto el sol de Colombia, claman. Les parecía que comenzaba una época de sombras, de oscuridad, de decadencia, de miserias, y así fue… las generaciones siguientes no tuvieron la grandeza para administrar tan magnifico legado: los derechos de los ciudadanos en libertad.

Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios Ponte y Blanco nació en Caracas el 24 de julio de 1783 y falleció en Santa Marta el 17 de diciembre de 1830.
Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios Ponte y Blanco nació en Caracas el 24 de julio de 1783 y falleció en Santa Marta el 17 de diciembre de 1830.

*Por: Eduardo Malagón Bravo,
Patriota boyacensista

Luego de tan extraordinaria epopeya granadina, donde los sacrificios marcaron con sangre la impronta de tan sublime generación de patriotas, de héroes y mártires…nuestros pueblos se avocaron a confrontaciones intestinas para obtener el poder y se olvidaron de sus antepasados, que ofrendaron hasta sus propias vidas, por darnos patria y libertad.

A su muerte, los aliados de Bolívar fueron perseguidos, maltratados o condenados a destierros, solo su ideario quedó incólume, su sentencia de moral y luces, se ha convertido en el faro que todavía alumbra los senderos para llegar a buen destino.

No hubo ni habrá quien lo supere en las artes de la guerra, e su genio de estadista, en su visión de futuro, en su sentimiento de respeto por la naturaleza, en su inquebrantable designio de integración.

Bolívar es el hombre más grande de todos los siglos: ni Nerón, ni Napoleón con sus imperios, ni Alejandro el magno, ni el gran Arturo, ni Washington, ni miranda, en fin… como lo sentenciara aquel político de pueblo amerindio de la región andina del Perú y Bolivia José Domingo Choquehuanca, cuando en su leguaje quechua o aimara declaraba: “Con los siglos crecerá vuestra gloria, como crecen las sombras, cuando el sol declina”.

Esa gloria que supera y vence los embates del tiempo, la furia destructora de ideologías perversas que han trastocado el valor, la majestad y grandeza de nuestra historia. Las nuevas y sistemáticas tendencias que agigantan los abismos generacionales y rompen la armonía de los valores y principios, que otrora cimentaron la patria en su auténtica democracia.

Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios Ponte y Blanco nació en Caracas el 24 de julio de 1783 y falleció en Santa Marta el 17 de diciembre de 1830.
Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios Ponte y Blanco nació en Caracas el 24 de julio de 1783 y falleció en Santa Marta el 17 de diciembre de 1830.

No permitamos que el imperio del cinismo destruya impunemente lo que con tanto sacrificio levantó esa sublime generación de libertadores… Debemos rodear a nuestras instituciones para continúen defendiendo la integridad y los bienes de todos los colombianos.

Siempre he declarado que nuestras fuerzas militares, especialmente nuestro Ejército actual, es la proyección de aquel glorioso Ejercito Libertador comandado por el general Bolívar, aquel que venció todas las adversidades en la búsqueda de la libertad… adversidades como la travesía por  las gélidas cumbres de Pisba y Socotá, donde el enemigo mortal, además del Ejército Español, eran el hambre, la desnudez, las tinieblas de la noche, la traición de pastusos y patianos, comandados por el irredento Juan Agustín Agualongo, que prefirieron aliarse con los españoles, o la emboscada mortal en Berruecos al mariscal Sucre, o la persecución de venezolanos y colombianos; los mismos que con tanto esmero y sacrificio había libertado, y que lo llevaron a su infame muerte… en San Pedro Alejandrino aquel 17 de diciembre de 1830.

Bolívar no murió de tuberculosis, como pudieron haberlo registrado… murió de dolor, sufrimiento y tristeza, por la ingratitud, por la deslealtad y traición a sus propósitos. Bolívar murió, como mueren las águilas y los cóndores… en las encumbradas e inescrutables cimas del valor y del honor… en esa inmensa soledad de su propia grandeza.

A la edad de 47 años murió este militar y político venezolano, a quien en 1813 le fue concedido el título honorífico de Libertador, por el Cabildo de Mérida en Venezuela.
A la edad de 47 años murió este militar y político venezolano, a quien en 1813 le fue concedido el título honorífico de Libertador, por el Cabildo de Mérida en Venezuela.

En mi condición de apóstol del Ideario Bolivariano y custodio del fuego sagrado de la libertad, declaro:

Bolívar no ha muerto…él vive en el eterno sueño de libertad, justicia y gloria. Todavía hay mucho por hacer… no he declinado en mi empeño de mantener su pensamiento, dinámico y vigente… para bien de todos los colombianos, americanos y bolivarianos”.

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