Mis aguinaldos – #Pregones – Ricardo Gabriel Cipagauta Gómez #Columnista7días

Por estos lados del mundo no es necesario tener una ley para intercambiar detalles, regalos u obsequios, cuando se hacen desde el corazón a fin de agradecer amistad, acompañamiento o reconocimiento y que en leyes aparecen en forma de otra figura de la legislación del trabajo como la retribución por el mismo, un adicional, un bono, un extra… Es diciembre la época de hacer entrega de estos y a niños y grandes nos alegran.

No son los tradicionales juegos, que por alguna circunstancia tienen picardía o doble sentido… o la mal llamada “malicia” sino que son los que buscan integrar, compartir y propender los buenos deseos, para que haya éxitos individuales o colectivos… o como nación, como todos.

Con la pandemia algunos de ellos quedan restringidos. Pero ya habrá la creatividad para desarrollar los otros y a la vez utilizarlos como estrategia de acercamiento, desde una rama, un ángel luminoso, un plato o postre, un buen tinto (café o vino) y lo esencial que es estrechar lazos de causas comunes, ideales silenciosos y hasta sentimientos encontrados, que son el pretexto para darnos cita, con familias, a brindar por el motivo positivo o el negativo que tanto aportó.

La costumbre romana de entregar se ha ido entronizando desde el 9 de diciembre hasta el 6 de enero y “ahí el dar y recibir”. Hoy comienza la novena de aguinaldos, la que es el eje del fin de año, la que conlleva la “prima” que de líos saca a varios y hasta es la culpable de maldades…

Así hayan escogido la COVID como uno de los personajes del año, ésta se convertirá en el motivo de oraciones, conversaciones, compromisos y hasta uno de esos juegos, recalcar que son “juegos”, que de infantes o adultos nos lleva por épocas de “pajita en boca”, “estatua”, “preguntar y no contestar”, sí y no”, “beso robado”, “tres pies”, “palmada en la espalda” y al “amigo secreto” y otras figuras que de seguro en su agenda del 2020 algo le motivarán.

Tradiciones heredadas que a muchos gusta y a otros sirve para protestar. La inocencia de los niños los disfrutará. Los dirigentes sabrán incluir esos “aguinaldos” (como se les conocen en varios puntos del mundo) en sus peticiones y acuerdos. Y no olvidar que una simple tarjeta de navidad, en papel o digital, hace de pregón para estas fechas que de nostalgia nos invaden.

A 15 días de despedir el año los aguinaldos se deben convertir en la forma de darnos el abrazo que tanto se anhela, del mensaje sincero que se espera, de la remuneración que en el presente fue motivo de rebaja o será la misma para el 2021, la de lágrimas por un ser que nos cuida en la eternidad, de un amigo que viajo y no volverá, de un grado conseguido con esfuerzo y merece un brindis, de una obra de impacto local que por fin cumplieron, de llegar a pactos de convivencia y hasta sopesar qué le he aportado al entorno o soy uno más?

Que sean horas o momentos para expresar “mis aguinaldos” no a tono de reclamo sino de celebrar que la vida del Creador nos tiene por acá para corresponderle con trabajo, con servicio, con sincera fraternidad -en una sociedad golpeada por marcadas diferencias- y con noticias que en estas páginas del Boyacá Siete Días nos han permitido llevar mensajes que algunos han propuesto y otros de forma escueta reclaman.

Con música de villancicos una feliz Pascua de Navidad. La de regalos, de sorpresas, nuevos rumbos y hasta reencuentros con los que son…

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