Las fiestas como un reto – Carlos David Martínez Ramírez – #Columnista7días

El tedio por el confinamiento y las restricciones de movilidad puede llevarnos a acentuar la idea de que este diciembre es la fecha para compartir en familia y “desquitarnos” por lo que no hemos podido hacer durante el año; podríamos incluso pensar que es “justo” aprovechar las fiestas decembrinas para compartir, viajar y disfrutar, tal como no hemos podido hacerlo antes.

Realmente, si analizamos las cifras de varias ciudades en las que los índices de contagio aumentan, así como la ocupación de unidades de cuidados intensivos, parece que lo más responsable es evitar las conglomeraciones, incluso las familiares, en las cuales solemos sentirnos protegidos al pensar que son inofensivas.

Las vacaciones, en muchas partes, son el tiempo ideal para viajar, compartir en familia y festejar; precisamente por esa costumbre y los hábitos asociados, esta temporada es una de las que implica uno de los retos más grandes para la sociedad colombiana, y en el mundo en general.

El gobierno francés hace poco tuvo que decretar medidas de confinamiento o de prohibición de aglomeraciones, como se quiera denominar, hasta mediados de enero del 2021, a pesar de que algunos de sus representantes se habían comprometido a no aplicar este tipo de medidas.

En el caso de Colombia, hay ciudades en las que se está decretando ley seca, y, aunque esto afecta al sector gastronómico y de las bebidas, son ejemplo de medidas que corresponden con las alertas que envían los prestadores de los servicios de salud, la cual debería ser un derecho y no un servicio, pero ese es otro tema.

El Estado tiene mucha responsabilidad sobre la salud de los ciudadanos, de cualquier manera, esta es una temporada en la cual los ciudadanos no podemos esperar que el gobierno nos diga lo que debemos hacer.

Este es un tiempo difícil para insistir en el autocuidado porque muchos están cansados, ansiosos o aburridos frente al mismo discurso, pero, precisamente es oportuno insistir en estos momentos en los cuales se requiere del consumo para reactivar la economía; las fiestas, que tradicionalmente promueven el consumismo y muchas veces son la oportunidad para la reagrupación familiar, harán muy difícil que tomemos conciencia de la importancia de postergar las celebraciones que implican las reuniones y las aglomeraciones presenciales.

El gran reto está en compartir a la distancia, en regalar siendo empáticos con los mercados locales, apoyando emprendimientos regionales, manifestando amor innovando en los medios y los mensajes, en últimas, en ser responsables con el cuidado de nuestra propia salud y la de los demás.

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