Patas arriba – Martha Patricia Moreno – #Columnista7días

Ahí está diciembre del 2020, desafiando un tiempo que fue capaz de voltear ‘la realidad patas arriba’, un diciembre donde se recordará a los muertos con nostalgia y se lidiará con los vivos, pues me dice un amigo que, por fin, pasará su Navidad en casa muy tranquilo, sin pensar en cena, regalos, compromisos ni la tentación de responder con ironía emponzoñada a ese familiar que le cae mal, pues si acaso lo vera por Zoom, ese pequeño paso tecnológico, pero de gran salto para la humanidad.

En estas fechas la gente que siempre lo pasa mal, lo va a pasar aún peor. Ya hastiados de distancias, ausentes de los chillidos que produce la felicidad recién comprada, y sin los villancicos que pellizcan la memoria infantil, habrá entonces que cerrar los ojos bajo la melancólica sospecha de que nunca más se volverá a vivir, pero que a pesar del agobio de los tiempos seguiremos vivos, como ese arbolito espachurrado de la esquina, que de tan feo espanta, pero brilla.

Feliz Navidad para quienes durante la pandemia alimentan a niños que no son suyos, para quienes han estado al tanto de sus amigos, para los que han hecho suya la causa de los que han perdido su empleo, su casa, su negocio o su pareja, pero aún conservan la esperanza de encontrar otra mejor.

En este paréntesis de gracia, les deseo la mejor nochebuena a todos los que aguantaron y no traicionaron sus principios: a los médicos, jueces, fiscales, periodistas, políticos, curas y pastores.

Que sea la noche de paz para los que no se rinden y se adaptan a la ley con o sin bozal.  Y para usted, que pasó por esta columna y me leyó.

Coletilla: Para los opinadores que tenemos una vida breve, los invitó a tomar limón, porque tensa los músculos y la cordura, además, aumenta la longevidad, eso decía mi abuelo que se murió a los 100 años.