“Suéltela María”

Así le dice el locutor, al aire, a su escudera, desde una cabina modesta, improvisada y sencilla donde se emite todos los sábados un programa que difunde la música carranguera, conducido por un hombre amante y defensor del folclor que desde que tiene uso de razón ha sido un enamorado, como nadie, de las tradiciones autóctonas. 

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Jaime Castro, el músico que fundó «La voz del olvido» y ahora hace desde ahí su programa con Velosa. Fotografía – Archivo particular.

No sería nada extraordinario  saber que hay un espacio dedicado a difundir el folclor carranguero porque así lo hace la gran mayoría, por no decir que en su totalidad las emisoras comunitarias del departamento y el país, si no fuera porque en este espacio emitido los sábados a las 7:00 de la mañana aparece como comentarista nada más y nada menos que el mismo padre del género, el maestro Jorge Velosa, quien al aire y de manera franca y amena cuenta los relatos de cómo se hicieron esas canciones que hoy hacen parte de la sabiduría popular y del patrimonio inmaterial del alma campesina. 

Para este particular músico y locutor todo empezó hace más de 40 años cuando salió de su natal vereda Siatíva Alto de Tinjacá para buscar nuevos rumbos en la capital, como lo describe Velosa en su canción “la china que yo tenía”. Jaime llegó a la urbe con esas ganas de comerse el mundo, pero sobre todo en busca de alguien que le enseñara un requinto de verdad, instrumento que tenía grabado en su memoria desde los primeros años de su vida. 

«Yo escuchaba en el campo todos los días la emisora Furatena de Chiquinquirá», dice Jaime y oía el programa que hacia el maestro con los carrangueros que se llamaba «Canta el pueblo», nunca me lo perdía y tal vez por eso fue que me enamoré, desde muy niño de esta música, porque luego de escucharla me ponía hacer mis propias letras sobre las melodías de Velosa y así compuse mis versos», señala Jaime Castro. 

«Luego conformé en 1988 mi grupo musical con el nombre de los “Filipichines” y me convertí en un defensor del género carranguero, incluso recuerdo que en la época esa desafortunada cuando secuestraron al maestro, reuní a los Hermanos Torres que fueron los primeros que acompañaron a Velosa en su consigna y con ellos enviamos varios mensajes por la televisión y las emisoras para que liberaran a nuestro rey carranguero», añade Jaime Castro. 

Este gestor cultural dice también que luego de muchos años en Bogotá, más de 35, decidió volver a su tierra, a su vereda y a su campo, fue entonces cuando abrió caminos para la difusión de esta música y empezó un programa en la emisora San Miguel Estéreo del municipio de San Miguel de Sema dando inicio a un programa donde difundía las canciones de corte campesino y carranguero, 100 programas alcancé a coronar, dice Jaime, pero llegó esto de la pandemia y entonces no pude volver a la emisora por todas las restricciones, los decretos y la cuarentena. 

Continua su relato y nos cuenta: «como no pude volver a la emisora me di mañas de armar mi propia estación radial desde la casa, aquí en el campo y en eso me apoyaron los amigos de San Miguel Estéreo, entonces me acordé que mi padre decía que a los terneros había que apartarlos en el olvido para cuidar de ellos y en honor a él, a mi vereda, a mi campo y a mi gente le puse el nombre a la emisora de “La Voz del Olvido” y así se llama. 

Un día se me ocurrió llamar al mismísimo padre de la carranga y él aceptó la invitación. Garlamos todo el tiempo y contamos las anécdotas para que los campesinos escucharan y conocieran sobre lo que motivo al maestro componer esas obras y entonces nos enganchamos en la conversa y de ahí a hoy llevamos ya más de 30 programas donde Velosa está cada sábado echando relatos y contando historias». 

Al preguntarle quien es a la que le dice «suéltela María», Jaime relata que ella es su compañera que encontró de Bogotá, una Boyacense nacida en Santa Rosa de Viterbo que lo asiste en su improvisada cabina y quien maneja toda la programación, los sistemas y la rústica tecnología – «entonces es mi mujer la que le da enter a cada canción» – porque según cuenta Jaime, él hace sus libretos en un cuaderno y su esposa es la que pone a rodar las obras al aire, luego que él pronuncia es palabra mágica…»suéltela María»…

Así es la historia de este hombre consagrado como nadie a su música, sus tradiciones y su folclor, un ejemplo digno de aplaudir, pero más allá del reconocimiento, hay que seguir aumentando sus audiencias porque según se supo el programa es ahora reproducido por emisoras del departamento, el país y el mundo y cada día crece y crece más, tanto los seguidores del espacio, como las estaciones que se suman al sueño de Jaime y a los relatos espontáneos del máximo exponente de la música carranguera.