La Historia de Yacu – Fredy Arley Gómez Mejía #DomingosDeCuentoyPoesía

La Historia de Yacu - Fredy Arley Gómez Mejía #DomingosDeCuentoyPoesía 1Había una vez un niño indígena que se llamaba Yacu, vivía en la selva en una pequeña choza junto a su tribu, era un niño muy fuerte pues desde muy pequeño demostró ser valiente, a él lo encontraron cuando era un bebé cerca de una gran laguna, nadie sabe cómo llegó hasta ese lugar, la tribu siempre lo consideró como un regalo de la naturaleza, desde entonces Yacu ha crecido con las creencias de la tribu que lo protege.

Estando ansiosos porque llegara el invierno para que sus cultivos progresaran, Yacu notó la preocupación de los líderes y aunque quisiera ayudar no podía hacer nada. Una noche, después de realizar cánticos al Dios de la lluvia, Yacu se fue a dormir y tuvo un sueño en el que una voz lo llamaba. Él se despertó asustado, pero volvió a dormir porque no vio a nadie y pensó que estaba soñando, nuevamente en el sueño lo llamaba una voz, esta vez Yacu prestó mucha atención a la voz que lo llamaba, estuvo atento a escuchar lo que le decían, él volvió a despertar y decidió abrir la ventana para respirar un poco de aire fresco, estaba nervioso pues no sabía lo que le ocurría, pero pensaba que pronto amanecería. No pasó mucho tiempo cuando estando frente a la ventana de su habitación una voz de las nubes lo llamaba: “Yacu, Yacu no tengas miedo, escucha este mensaje”.

Yacu muy nervioso trató de correr y esconderse, pero seguía escuchando lo que le decían, se asomó a la ventana y escuchó atento el mensaje que le decían: “Yacu sabemos que han estado esperando el agua, pero no sucederá, el agua no volverá a llegar del cielo a la tierra, por eso te voy a entregar las últimas tres gotas de agua para que las cuides y no permitas que nada ni nadie se las robe o malgaste, son la esperanza de vida para el planeta”. Yacu preguntó el motivo por el cual no volvería el agua y esta voz le respondió que era porque las personas no estaban cuidando el agua, que cada día la desperdiciaban más.

Yacú muy asustado regresó a su cama y trató de dormir, pero no lo conseguía, pensaba y pensaba en las palabras que había escuchado. Repetía una y otra vez en su cabeza aquel mensaje que le habían dado, y ya agotado de tanto pensar y pensar se quedó dormido. Al día siguiente despertó un poco tarde y algo pensativo.

Yacú solía sentarse a descansar cerca de un árbol, le gustaba porque podía ocultarse del sol. En un momento el árbol se sacudió y al lado de Yacú cayeron tres hermosas gotas de agua que resbalaron desde las hojas del árbol hasta llegar a su hombro. Yacú se asustó mucho y se levantó rápidamente del suelo, recordó el sueño que había tenido. Al ver las gotas de agua en su hombro pensó que lo que había pasado la noche anterior ahora era real. Yacu era valiente, pero no sabía cómo cuidar las tres gotitas de agua y pensaba que si le contaba a alguien las iba a perder, pero el árbol lo estaba mirando y le dijo que las gotitas de agua le ayudarían a cumplir la misión.

Yacu estaba asombrado pues no sabía de qué le hablaba el árbol, en ese momento las gotitas le contaron a Yacu la misión que debía cumplir con ellas, le contaron que como las personas no cuidaban el agua, se iba a acabar para siempre, pero las gotitas les pidieron a las nubes una oportunidad de salvar la tierra, también le dijeron que un dragón malvado las quería robar para tener agua sólo para él, que el dragón viajaría por los aíres hasta encontrarlas. Yacu prestaba mucha atención y les preguntó qué cómo las podía ayudar. Las gotitas de agua siguieron contándole a Yacu lo que tenían que hacer y era llegar hasta la cima de un gran valle y depositarlas en una fuente del agua de la vida que llegaría a todas las personas del mundo, pero debían evitar que Mortikus, el dragón, las encontrara y las robara sólo para él; debían atravesar muchos caminos y obstáculos, así que se apresuraron a cumplir esa misión.

Yacu y las gotitas pasaron por muchos ríos secos, también por lagunas moribundas que los animaban para que lograran llegar pronto a la fuente, Mortikus estaba dispuesto a robar las tres gotitas de agua para calmar su sed, no le importaba los demás seres, estaba desesperado votando fuego por su boca y buscando las gotitas por todos lados, nadie le decía nada, todos le tenían mucho miedo al dragón malvado porque siempre quemaba con su fuego los cultivos y casas, también robaba las cascadas de agua o las secaba.

Yacu y las gotitas estaban agotados de caminar y el sol estaba muy fuerte, se acercaron a una laguna que no tenía mucha agua a descansar un poco y también para que Yacú se hidratara. En ese momento escucharon que se acercaba Mortikus a la laguna y se escondieron detrás de una roca, el malvado dragón pasó muy cerca de ellos, pero no los encontró, así que Yacu avanzó más rápido pues no quería perder las gotitas de agua que serían la salvación para todos. Yacu cuidaba con todas sus fuerzas esas tres gotitas porque sabía que también podría ayudar a la tribu con los cultivos.

Estaban muy cerca de cumplir la misión cuando fueron sorprendidos por Mortikus ya casi a punto de llegar, las gotitas se escondieron en el cabello de Yacu, Mortikus se acercó y le dijo a Yacu que si había visto unas gotitas de agua por el camino, Yacú le contestó que no había nadie a su paso, el dragón se alejó, pero a lo lejos vio cómo Yacu corría por la montaña hacia la fuente de la vida, así que se devolvió furioso votando fuego por su boca; Yacu se dio cuenta de que el dragón regresaba y le advirtió a las gotitas. El dragón le exigió a Yacu que le entregara las gotitas o lo iba a quemar con su fuego, Yacu estaba en peligro pues el dragón le votaba muchas bolas de fuego, pero él cómo su agilidad esquivaba el fuego y dando grandes saltos logró esconderse en una cueva junto a las gotitas.

Mortikus no se rindió y siguió atacando a Yacu, con su gran cola quiso derribar la cueva donde se escondían, hizo varios intentos hasta casi lograr verlos, pero no le salió de la mejor manera, con el último golpe las rocas de la montaña se le vinieron encima a Mortikus y quedó atrapado debajo de miles de piedras. Yacu aprovechó ese instante para llegar a la fuente, se despidió de las gotitas y les agradeció por elegirlo a él, las gotitas se apresuraron, se metieron en la fuente de agua y como si fuera mágica, el agua empezó a nacer de aquella fuente, corría por lo largo del valle. Esa tarde, mientras regresaba a casa, las nubes le hablaron a Yacu y le dijeron que gracias a su valentía el agua llegaría muy pronto a todos lados.

Las nubes no mintieron, esa noche, mientras llegaba a casa, su tribu lo estaba esperando. Yacu les dijo que el agua vendría pronto, que hicieran canticos y ofrendas, que el agua llegaría para salvar la tierra, que lo más importante era cuidar el agua para que nunca más volviera a faltar. Yacu guardó en secreto lo sucedido y desde ese momento enseñó a todos a cuidar las fuentes de agua del territorio. Todos se sorprendieron porque las palabras de Yacu les trajo de vuelta el agua; esa noche todos en la tribu bailaron y cantaron al son de la lluvia.

Fredy Arley Gómez Mejía

Nació el 5 de Marzo de 2008, creció en el seno de una humilde familia de Sativanorte Boyacá, lugar de verdes montañas y bellos paisajes.
Desde muy niño vivió con su abuela materna, quien a pesar de las dificultades lucha para sácalo  adelante,  viven en una humilde casita en la vereda Toasague, lugar de gente amable, cordial, unida y trabajadora, cuna de tejedores e hilanderas.

Sus estudios de primaria los ha cursado en la Institución Educativa: Luis Manuel Parra Caro, sede Toasague,  La escuela lo formado integralmente gracias a sus maestras.

Ganador de la categoría A de la sexta versión del concurso departamental de cuento “La Pera De Oro” 2020, con el cuento La historia de Yacu”. Concurso en el que este año se prestaron 3197 creaciones literarias de cien municipios de nuestro hermosos departamento.


Los escritores interesados en participar en este espacio dominical, deben enviar sus trabajos a nombre del escritor, Fabio José Saavedra Corredor, al correo: cuentopoesiaboyaca@gmail.com. La extensión del trabajo no debe exceder una cuartilla en fuente Arial 12. El tema es libre y se debe incluir adicionalmente una biografía básica (un párrafo) del autor.

Los criterios de selección estarán basados en la creatividad e innovación temática, el valor literario, redacción y manejo del lenguaje y aporte de este a la cultural regional.

Todos los domingos serán de Cuento y poesía, porque siempre hay algo que contar.