Algo de la historia sobre el mar dulce del interior de Colombia: el lago de Tota #AlNatural

Conozca quién fue el primer europeo en llegar a este recurso hídrico —de origen glaciar —, en qué año se introdujo la trucha, cuándo le fueron concesionadas las aguas a la empresa Acerías Paz del Río y en qué momento se declaró inexequible el decreto que las concesionó, desde cuándo se empezó a cultivar la cebolla larga en la ribera del lago y por qué se le entregó el premio Globo Gris a este humedal.

En 1953 el señor Juvenal Rosas introdujo el cultivo de cebolla larga en el municipio de Aquitania. Hoy este cultivo está por toda la cuenca. Foto: archivo Boyacá Sie7e Días

Por: Héctor H. Rodríguez A.

El descubrimiento del lago de Tota por parte de los españoles se le atribuye al capitán Juan de San Martín en 1777. En ese entonces, en la ribera de este cuerpo de agua existía un poblado indígena denominado Guáquira.

El aprovechamiento del lago de Tota se remonta a 1928, cuando se construyó un primer túnel de derivación de sus aguas con destino a la hacienda La Compañía, en el valle de Iza y Firavitoba, de acuerdo con el ingeniero geógrafo y ecólogo Alfonso Pérez Preciado.

Años más tarde, ese túnel sería comprado por la empresa Acerías Paz del Río para extraer agua con destino a su planta siderúrgica de Belencito, en el municipio de Nobsa.

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El 13 de diciembre de 1930 el Gobierno nacional promulgó la Ley 74, sobre la conservación del lago de tota y aprovechamiento de sus aguas.

“De conformidad con el artículo 5° del Acto Legislativo número 3 de 1910, declárense de utilidad pública las obras necesarias para el uso y aprovechamiento de las aguas del lago de Tota, con el fin de producir fuerza, proveer de agua a los municipios de Sogamoso, Firavitoba, Iza, Cuítiva, Tota, Tibasosa, etc., y establecer el regadío científico en las comarcas aledañas y circunvecinas”, señala el artículo primero de esta ley.

En el 2012 un grupo de ambientalistas se desnudó para reclamar atención a los problemas del lago de Tota. Foto: archivo particular
En el 2012 un grupo de ambientalistas se desnudó para reclamar atención a los problemas del lago de Tota. Foto: archivo particular

El artículo segundo dice que el Gobierno nacional procederá a construir todas las obras indispensables para la captación de las aguas del lago mencionado, a efecto de que este lago conserve por lo menos el nivel actual de sus aguas y permita el aprovechamiento de estas en los términos indicados en el artículo anterior; igualmente construirá obras protectoras de Pueblo Viejo (hoy Aquitania) contra las inundaciones provenientes del aumento y captación de estas aguas.

Según Rafael Gómez Picón, en un artículo publicado en el Boletín de la Sociedad Geográfica de Colombia, la trucha arcoíris se introdujo en el lago de Tota en 1940.

El ingeniero Alfonso Pérez Preciado, en su libro ‘El lago de Tota’, explica que en 1939 se importaron 100.000 ovas embrionadas de trucha, para cuyo alevinaje se construyó la estación piscícola de Las Cintas (Sogamoso), de las cuales se obtuvieron y criaron 32.000 alevines, que fueron sembrados en el lago.

“La trucha se introdujo en el lago en obediencia a la Ley 147 de 1936, con el objetivo específico de elevar el nivel nutricional de la población de esta región boyacense, y de disminuir enfermedades ligadas a la carencia de yodo y fósforo (como el bocio)”, dice Pérez Preciado en su libro.

La Ley 41 de 1939 decretó constituir en el departamento de Boyacá una central eléctrica que abasteciera las necesidades de alumbrado y fuerza motriz, aprovechando la energía potencial del lago de Tota.

Mediante el Decreto 1111 de 1952 le fueron concesionadas las aguas del lago de Tota a la empresa siderúrgica Acerías Paz del Río, que había iniciado la construcción de su planta en 1948 en el municipio de Nobsa.

El artículo primero de este decreto señalaba que, de acuerdo con la declaración de utilidad pública, hecha por las leyes 45 de 1947 y 95 de 1948 respecto de la empresa siderúrgica Nacional de Paz de Río, “esta tendrá derecho al uso de las aguas del lago de Tota, a excepción de la cantidad de 550 litros por segundo que seguirá siendo aprovechada de acuerdo con las regulaciones vigentes y las que posteriormente dicte el Gobierno nacional sobre el particular”.

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En el artículo segundo se le reconocía a la empresa siderúrgica nacional de Paz de Río el derecho para extraer, conducir y regularizar el uso de las aguas del lago de Tota con destino a sus dependencias.

Este decreto fue demandado en el 2014 por el entonces concejal de Sogamoso Román Hernando Ortega Hernández ante la Corte Constitucional, por considerar que iba en contra de la Constitución Política de Colombia.

“El Decreto 1111 de 1952 vulnera varias normas constitucionales, como la que determina que toda persona tiene derecho a gozar de un ambiente sano”, afirmó el concejal al momento de interponer la demanda.

En marzo del 2015 la Sala Plena de la Corte Constitucional declaró inexequible el Decreto 1111 de 1952, al considerar que se presentó una falla en la expedición del mismo.

La Corte señaló que el decreto violaba los artículos 2, 8, 79 y 80 de la Constitución Política de Colombia.

Los cultivos de cebolla larga en la cuenca del lago

En 1953 el señor Juvenal Rosas introdujo el cultivo de cebolla larga en el municipio de Aquitania, una de las tres poblaciones ubicadas alrededor del lago de Tota.

El cultivo de cebolla dio tan buenos resultados, que a mediados de los 60 el producto ya se estaba sembrado masivamente.

De acuerdo con un reciente estudio contratado por la Corporación Autónoma Regional de Boyacá (Corpoboyacá), en los últimos 40 años, Aquitania, Cuítiva y Tota han experimentado expansión de los monocultivos de cebolla larga, que han convertido a la región en la proveedora de gran parte de la cebolla que consume el país, con ingresos anuales de 300.000 millones de pesos, de acuerdo con el estudio.

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“Alrededor del lago se cultivan cerca de 1.500 hectáreas con cerca de 2.000 productores de cebolla junca, constituyéndose en la base económica directa e indirecta para 15.000 personas en la cuenca, formando dinámicas económicas a nivel nacional por intercambio comercial, generando cerca de 700.000 jornales anuales que representan alrededor de 300.000 millones de pesos anuales”, indica el estudio.

Otros datos históricos del lago de Tota

Según el libro del ingeniero Alfonso Pérez Preciado, el caudal asignado en 1928 para riego de las haciendas del valle de Iza, en ese entonces por el Ministerio de Industria, era de 1.000 litros por segundo.

Entre 1973 y 1974, el Inderena reglamentó el uso de las aguas del lago de Tota con un caudal base de 2.540 litros por segundo, de los cuales 1.000 litros por segundo eran para Acerías Paz del Río y 982 para riego y abrevaderos.

En 1990 la CAR redujo el caudal distribuido a 1.803 litros por segundo, de los cuales 600 litros eran para Acerías y 700 para regadío, “a pesar de que los estudios contratados por la misma CAR en 1978 limitaban el caudal medio disponible solo a 1.520 litros por segundo (incluido el río Olarte en su totalidad)”, señala en su libro Pérez Preciado.

En 1993 la CAR rebajó el caudal extraído a 818 litros por segundo, de los cuales 264 eran para Acerías y 276 para regadío.

Mediante la Resolución 1786 del 29 de junio del 2012, Corpoboyacá estableció en 3.015,65 metros sobre el nivel del mar la cota de máxima inundación de las aguas del lago de Tota.

Corpoboyacá también instituyó la ronda de protección en 30 metros paralelos a la cota de máxima inundación, alrededor del cuerpo de agua del humedal.

En el 2012 al lago de Tota se le impuso el premio Globo Gris, como uno de los humedales del planeta en peligro de extinción.

En el 2014 el Gobierno nacional aprobó un documento Conpes para este lago, con recursos por 40.940 millones de pesos para ejecutar entre el 2014 y el 2023.

En el 2014 la Unión Europea, a través de la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), firmó un convenio con el Ministerio de Ambiente por un valor de 4,2 millones de euros para la ejecución de un conjunto de acciones estratégicas orientadas al mejoramiento ambiental del ecosistema lagunar de Tota.

En el 2015 se recortó en un 50 por ciento el presupuesto del Conpes para la recuperación del lago de Tota.

En el 2016 la empresa Acerías puso en funcionamiento una planta de tratamiento de aguas residuales, con capacidad de 16 litros por segundo de aguas servidas industriales y domésticas, correspondientes al 90 por ciento del caudal manejado en la compañía, con lo que redujo el consumo de agua del lago de Tota.

En el 2018, en la Feria de la Industria del Turismo ITB en Berlín, Alemania, se le entregó al lago de Tota la certificación como el tercer destino verde más atractivo de las Américas.