Algunas leyendas de la Ciudad del Sol

En reuniones de familias, en cafés de la ciudad, en bares, los amigos se reúnen a disfrutar de un ambiente sano donde a medida que pasan las horas comienzan a contar sucesos que impactan al oyente y de tanto contarlos y de agregarles algo de su imaginación se van convirtiendo en leyendas que tienen su origen en la Ciudad del Sol.

Sogamoso Boyacá. Fotos: archivo Boyacá Siete Días.

Un caballero llamaba la atención, y a medida que contaba reinaba un silencio y todos escuchaban sin hacer ruido: La dama en mención era muy bonita, varias veces se había casado con hombres adinerados y todos morían sin saberse de que fallecían. La dama de la historia vendía bofe asado y era muy apetecido por los comensales, vale decir que ella administraba un restaurante. Un día cualquiera descubrieron que la dama los asesinaba y les extraía el bofe y lo ofrecía asado.

Algunas señoritas que escucharon el cuento, sintieron náuseas y se retiraron de la reunión y se perdieron la siguiente leyenda: pasó hace muchos años, en la calle de Mochacá vivía una familia que tenía tres hijas adolescentes, señoritas como dicen, ellas eran muy juiciosas y un día empezaron a escuchar ruido en el entejado, empezaron a volar las tejas y amanecían golpeadas con moretones. Vino el sacerdote de la Catedral San Martin de Tours quien realizó rezos en el lugar para que el duende que molestaba a las señoritas, se fuera para otro lugar. La casa quedó desentejada y no la volvieron a habitar. Era un duende enamorado; cuando la gente pasaba por este sitio se persignaban.

Sogamoso Boyacá. Fotos: archivo Boyacá Siete Días. Foto: Archivo Particular

La reunión iba disminuyendo en asistentes a medida que pasaban las horas. Contaron de una dama muy bonita pero muy pobre y los padres quisieron casarla con un hacendado muy rico pero muy feo. Ellos se casaron y el día de la boda la dama se dio las mañas y se salió de la fiesta y no regresó. La buscaron por todas partes, solo encontraron una nota que decía: no me busquen, me fui con el amor de mi vida. A la vuelta de los años el hombre rico la encontró en un convento donde la familia la había llevado, la rescató, se unieron para siempre y tuvieron varios hijos.

Ya finalizando la reunión un asistente contó que, en el cementerio de la Ramada, donde se encuentran los 34 patriotas que lancearon en este lugar, los amarraron por parejas espalda con espalda y fueron atravesados con las lanzas por soldados del ejército realista. Corría el mes de julio de 1819.  Los enterraron en este lugar meses más tarde. Los campesinos del vecindario cuentan que ven luces de noche, escuchan gritos y que un día iban a matar a cuchillo a un muchacho y este corría por la montaña y al llegar al cementerio desapareció. Se salvó el joven y al otro día volvió a parecer sano y salvo. Los asistentes a la reunión social pidieron que los llevaran a conocer este lugar. Es cerca al Centro Vacacional de Comfaboy.

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Sogamoso Boyacá. Fotos: archivo Boyacá Siete Días. Foto: Archivo Particular

Al filo de la 1:00 de la mañana, para despedir el intercambio de cuentos y leyendas brindaron por los vivos y los muertos. Érase una familia que tenía cinco hijos todos varones y una muchacha muy bonita, que solo salía con el padre o con la madre, pero nunca sola; un día se dieron cuenta que la muchacha estaba embarazada y ella nunca dijo de quien era el hijo y como había sucedido.

Huitaca, la diosa muisca que Bochica convirtió en lechuza. Foto: Archivo Particular

La castigaron tanto que la joven murió. Pasaron los días y cuando fueron a arreglar el dormitorio de la difunta al retirar la cama encontraron un túnel que se comunicaba con una cárcel ubicada al frente de la casa. Nunca se supo con cual preso la joven había tenido relaciones. A veces la ven sentada en la ventana mirando pasar los lugareños. Desaparece y con el paso del tiempo la vuelven a ver.

Se despidieron y quedaron de encontrarse en otro fin de semana para disfrutar de ratos agradables.

Sogamoso Boyacá. Fotos: archivo Boyacá Siete Días. Foto: Archivo Particular

Cuando nos volvamos ver les voy a contar sobre el Cerro de Santa Bárbara y de la Huitaca, la diosa muisca que Bochica convirtió en lechuza por no obedecerle; Huitaca invitaba a bailar a tomar chicha, a amar con pasión; del sin cabezas que salía en una mina de carbón y del caballero que se fue a la luna de miel con el padrino porque la novia se voló con otro.

Reynaldo Caballero. Foto: Archivo Particular

La novia no llegó a la iglesia y como tenían todo organizado para la luna de miel en Europa, el novio le dijo al mejor amigo que había sido escogido de padrino, que partieran a la luna de miel y los dos se fueron felices.

Enviaban telegramas contando qué lugar estaban visitando los cuales eran fijados en la cartelera de un café. El pueblo siguió con entusiasmo el viaje del novio con su padrino.