Exhumaron los restos de José Gregorio Hernández ‘el médico de los pobres’ que será beatificado

“¡Oh Señor Dios mío, Todopoderoso! Que tanto has bendecido a tu amado siervo José Gregorio, y que por tu gran misericordia le has dado el poder de curar enfermos y socorrer a los necesitados, concédele Señor la gracia de curarme como médico espiritual de mi alma y de mi cuerpo, si ha de ser para tu gloria”, es la oración con la que muchos hispanohablantes en diferentes partes del mundo se encomiendan a quizá el médico más famoso que ha tenido Venezuela.

Miembros de la iglesia de Nuestra Señora de La Candelaria donde reposan los restos mortales de José Gregorio Hernández permanecieron en la entrada del recinto aguardando por el cardenal Baltazar Porras, hoy en Caracas (Venezuela). Fotos: EFE/ Miguel Gutiérrez

Pues ayer, los restos del médico venezolano José Gregorio Hernández, cuya beatificación fue autorizada por el papa Francisco y tiene miles de fervorosos devotos en América Latina, fueron exhumados en una ceremonia solemne celebrada en Caracas como parte de los requisitos exigidos por El Vaticano.

La ceremonia estuvo encabezada por el cardenal venezolano Baltazar Porras, quien dio la orden de sacar los restos del considerado ‘médico de los pobres’, inhumado en 1975 en la céntrica iglesia de Nuestra Señora de La Candelaria de Caracas. La exhumación, coincidió con la conmemoración de su natalicio número 156.

“Señores, procedan a la exhumación de los restos mortales del venerable siervo de Dios, doctor José Gregorio Hernández Cisneros”, dijo el cardenal Porras como inicio del protocolo en el que participaron médicos patólogos, especialistas, y los fiscales jurídicos de la Iglesia, que ejercen como testigos forenses, inspeccionando los restos del famoso médico.

De ese modo, los operarios, supervisados en todo momento por el purpurado, se dirigieron al sepulcro del futuro beato, cuyos restos fueron trasladados a esta iglesia en 1975 tras una primera exhumación del Cementerio General Sur, en Caracas, donde fue enterrado inicialmente hace 101 años.

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Los restos del médico venezolano José Gregorio Hernández, cuya beatificación fue autorizada por el papa Francisco, fueron exhumados este lunes. Fotos: EFE/ Miguel Gutiérrez

Minutos antes, había tomado juramento a Antonio Castillo, quien en 1975 era el jefe civil de la Nuestra Señora de La Candelaria y estuvo presente en 1975 cuando se depositaron los restos de José Gregorio Hernández en el lugar en que reposan.

Castillo juró que los restos que se encuentran en la tumba situada al inicio del templo son los del futuro beato. Los trabajadores contratados para tal efecto se dirigieron a la tumba, sencilla y bajo una foto de José Gregorio Hernández con su bata de médico.

Sacaron el pequeño ataúd que contiene los restos del médico, con un relieve inspirado en el poema ‘Píntame angelitos negros’, bajo la supervisión del cardenal, y mientras sonaba música popular venezolana, décimas en honor a José Gregorio Hernández y un aguinaldo. Tras sacar su ataúd, lo llevaron en procesión hasta el altar mayor de la iglesia mientras los asistentes entonaban un himno litúrgico.

Una primera inspección

En el altar mayor de la iglesia, el cardenal Porras cortó las cintas y el precinto del ataúd, dio la bendición a los restos y, posteriormente, cuatro médicos con bata blanca hicieron un primer examen superficial.

Posteriormente, el nuncio Aldo Giordano rindió honores al sepulcro y celebró que, desde que llegó a Venezuela, ha podido “ver el gran amor del pueblo (…) en todos los rincones con el doctor José Gregorio Hernández”.

“Quiero, en nombre del pueblo de Venezuela y de los pueblos del mundo, aquí representados por sus embajadores, agradecer al papa Francisco por el gran regalo de la beatificación de nuestro doctor de los pobres”, dijo Giordano.

Una vez exhumados los restos, comenzará a trabajar el equipo médico y forense durante “por lo menos dos días más” para seguir “el protocolo y el examen médico para la conservación de los restos”, según explicó Porras.

También “sacarán reliquias” antes de presentar un informe final el próximo sábado, que será enviado a El Vaticano. Una vez concluido todo el proceso, el cardenal mostró su esperanza de que se pueda “fijar la fecha de beatificación” que espera que sea “a mediados del mes de abril” de 2021, es decir, “una o dos semanas después de Semana Santa”.

¿Quién era José Gregorio Hernández?

José Gregorio Hernández Cisneros OFS (Isnotú, estado Trujillo, Estados Unidos de Venezuela, 26 de octubre de 1864-Caracas, Distrito Federal, Estados Unidos de Venezuela, 29 de junio de 1919). Fue un médico, científico, profesor y filántropo de vocación religiosa católica y franciscano seglar venezolano.

Es venerado por hispanohablantes. En 1949, la Iglesia católica comenzó el proceso de canonización para designarlo santo. En 1986, el papa Juan Pablo II reconoció sus virtudes heroicas y lo declaró ‘venerable’. El proceso se renovó el 18 de enero de 2019, luego de un presunto milagro atribuido a Hernández en San Fernando de Apure, en el que una niña se recuperaría de una herida de bala. El papa Francisco autorizó la beatificación de José Gregorio Hernández, el 19 de junio del 2020.

Era conocido como un profesor culto (hablaba español, francés, alemán, inglés, italiano, portugués, dominaba el latín, era músico y filósofo) y exigente, y se caracterizaba por la puntualidad en el cumplimiento de sus deberes profesorales.

Formó una escuela de investigadores, quienes desempeñaron un papel en la medicina venezolana. Discípulos de Hernández fueron, entre otros, el doctor Jesús Rafael Risquez, quien fue su sucesor en la cátedra de Bacteriología y Parasitología, y Rafael Rangel, considerado como el fundador de la parasitología nacional.

En cuanto a sus creencias, era católico, condición que nunca entró en conflicto con su labor científica, como apunta el doctor Juan José Puigbó: “Su faceta religiosa con todo lo encomiable que sea considerada en el plano místico, no debe opacar el inmenso aporte que realizó a la ciencia médica venezolana”.

Su muerte fue trágica, el 29 de junio de 1919, al ser arrollado por un carro y terminar golpeándose la cabeza con el borde del andén, en la esquina de Amadores, La Pastora, Caracas, Venezuela.

*Con información de EFE