La semiología del codo – Carlos David Martínez Ramírez – #ColumnistaInvitado

Existe investigación abundante, especialmente en los campos de la psicología y la antropología, sobre las formas en las que las personas saludan estrechando las manos y su relación con la personalidad, el género y la primera impresión que generan.

Actualmente resulta interesante investigar qué podemos afirmar sobre la personalidad de alguien al observar cómo saluda con el codo, recomendación extendida en el marco de la pandemia para minimizar el contacto social.

Hay personas que se mueven con entusiasmo al encuentro con el otro, estiran el codo en un ángulo recto y acompañan el movimiento del brazo con el movimiento de todo el cuerpo; esas personas suelen generar empatía y su vitalidad se irradia fácilmente.

También es posible observar personas que estiran el codo con desdén, sin fijarse mucho en el ángulo, sin importarles si el otro tiene que hacer un esfuerzo poco convencional para lograr el contacto; este tipo de comportamientos suele relacionarse con rasgos egocéntricos o con actitudes desconsideradas frente a las necesidades de otros.

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En el análisis del apretón de manos se puede inferir algunas características en función a la firmeza de la sujeción, en los movimientos del codo es posible analizar qué tan cuidadosa es la persona en la búsqueda de un balance para mostrarse firme al manifestar su identidad y respetuoso para no lastimar con el golpe.

Es entendible que cuando hacemos algo por primera vez podemos sentirnos confundidos o extrañados, la primera vez que saludamos con el codo pudo haberse generado sensaciones extrañas. Pero hoy, muchos pueden cuestionarse sobre cuál es la mejor manera de saludar demostrando firmeza, autoridad, empatía, solidaridad, fraternidad o condescendencia, dependiendo de la imagen que se quiera proyectar.

Desde el mundo académico, es altamente probable que en el corto plazo se desarrollen investigaciones sobre cuestiones socio-antropológicas y psicológicas relacionadas, aunque es posible que se privilegie el estudio de aspectos biológicos relacionados con la minimización del contacto.

Analizar estos fenómenos requiere de sensibilidad y empatía para comprender el comportamiento de otros, revisar nuestro propio comportamiento requiere de un alto nivel de conciencia sobre los propios movimientos, algunos podrían hablar de propiocepción y autocrítica. ¿Usted ya sabe cómo va a brindar su codo la próxima vez que lo haga?