Señal Memoria nos rebobinará el casete hoy desde Boyacá

Como parte de su estrategia de llegar a las regiones con los documentos audiovisuales que han registrado la historia del país y de los medios de comunicación, Señal Memoria aterriza hoy en el municipio boyacense de Sutatenza, cuna de las escuelas radiofónicas y la educación radial en Colombia, con una jornada de actividades radiales y fílmicas.

En alianza con Sutatenza Stereo, todas las personas pueden conectarse al dial 94.1 Fm y seguir en vivo las distintas actividades que tendrán como eje central revivir la historia enmarcada por el trabajo de Radio Sutatenza, cuyo primer programa data de 1947.

Precisamente Radio Sutatenza fue creada en 1947 para mejorar la deficiente educación del campesinado colombiano y su calidad de vida. En su momento, se volvió una herramienta tan básica como el azadón y hoy en día su historia es un referente de modernización y democracia.

Desde el 2012, Señal Memoria les ha seguido la pista a los archivos provenientes de Acción Cultural Popular y Radio Sutatenza, con la intención de contribuir al conocimiento de la historia de un proyecto de gran importancia para el desarrollo nacional.

Entre 1947 y 1994 los campos de Colombia fueron escenario de una revolución cultural sin precedentes: una que por arenga gritó: “la educación nos hace libres y el ignorante es un esclavo”, y que puso en marcha un modelo multimedia de educación con el cual más de cuatro millones de campesinos salieron del analfabetismo y cambiaron su modelo de vida a través de las ondas de Radio Sutatenza, proyecto que llegó a 900 municipios colombianos, que se convirtió en modelo para otros países y cuyo archivo es considerado por la UNESCO como “Memoria del mundo”.

Y es que lo que en 1947 empezó como el proyecto de un radioaficionado, del padre José Joaquín Salcedo, terminó por convertirse en una de las industrias culturales de mayor impacto social en América Latina, pues no solo permitió que los campesinos aprendieran a leer y escribir, sino que cambió sus condiciones de vida y sus mentalidades.

De esta manera, lo erigido por Radio Sutanteza es una revolución que merece ser transmitida a las nuevas generaciones y que con estos espacios generados por Señal Memoria pueden seguir trascendiendo.

La cinta ‘Dos Ángeles y Medio’: un retrato vigente

De igual manera, este viernes 16 de octubre, los habitantes del municipio de Sutatenza podrán disfrutar de una muestra fílmica del acervo de Señal Memoria que incluye la proyección de la película ‘Dos Ángeles y Medio’ y que fue restaurada recientemente.

Señal Memoria cuenta con una amplia oferta de archivos audiovisuales patrimoniales que permiten reconocer nuestra historia, talento y creatividad.

Sepultada entre miles de rollos, por más de cinco décadas, permaneció la película ‘Dos ángeles y medio’ que fue filmada en Bogotá durante 1958 y que fue dirigida por el cineasta ecuatoriano, Demetrio Aguilera Malta.

Gracias al laborioso trabajo de hallar los 18 rollos en los que estaba dividida y a un cuidadoso proceso de restauración, la cinta de ficción cuenta la historia de un bebé que se pierde y es rescatado por dos niños habitantes de la calle.

“Es uno de los recuerdos más bellos de mi niñez haber participado en esa película, fue un evento muy bello de mi infancia”, comenta el actor Gustavo Corredor, quien a sus 73 años recuerda que tenía 11 cuando se grabó el filme, del cual hace parte.

Precisamente fue la familia Corredor la que produjo la película como un proyecto especial del papá de Gustavo. “Mi papá se le presentó Demetrio (el director) y le propuso hacer la película, él tenía una afición grande por el cine, andaba con filmadora, hacía súper 8. Sacó adelante la grabación, pero desafortunadamente al poco tiempo de haber terminado el rodaje él empezó a enfermarse, tenía 42 años, pero un cáncer linfático lo mató en el 61. Por eso fue que la película quedó perdida, porque mi papá murió y al rato el director, entonces mi mamá prefirió darles prioridad a otros gastos más urgentes que sacar a la película de donde estaba”, recuerda el actor.

Sin embargo, gracias al trabajo conjunto y al esfuerzo de Señal Memoria por recuperar esta cinta histórica cuya historia sigue muy vigente, ahora se puede disfrutar. “Esa película es un ejemplo de lo que puede ser la integración entre distintos estratos, estos dos niños de la calle recogen a un bebé y lo protegen hasta que lo pueden regresar a su familia”, dice Gustavo, quien agregó que la película se convirtió en un ejemplo de vida para él: “Personalmente, haber conocido estos niños me hizo dar cuenta de que son gente auténtica, esencialmente buena, lo que pasa es que les toca vivir una serie de situaciones muy difíciles”.

De esta manera, el proceso de restauración del filme representa un paso importante en el desarrollo de la preservación del Patrimonio Audiovisual Colombiano.

El hallazgo de la película se dio gracias al trabajo en equipo de varios años junto con Patrimonio Fílmico que comenzó a reunir pistas desde el 2010 para dar con la película perdida. Luego de esto, el Sistema de Medios Públicos (RTVC) unió esfuerzos para restaurarla.

Sin duda, son muchos los tesoros que guarda Señal Memoria y que seguirán apareciendo de manera sorprendente.