‘Las últimas 13 horas de Nacho’, nota que hace 20 años publicó Boyacá Sie7e Días

La seguridad y el creciente número de desplazados que llegan a la ciudad fueron tema de conversación entre Manuel Ignacio Torres y algunos de sus acompañantes minutos antes de su secuestro y asesinato.

El día de su muerte, ‘Nacho’ Torres cumplió casi al pie de la letra la agenda de reuniones y contactos políticos trazada para ese fecha. Foto: archivo particular

Media hora antes de que fuera secuestrado Manuel Ignacio Torres Navarrete, candidato a la Alcaldía de Sogamoso por el movimiento Alternativa Social Independiente (ASI), estuvo hablando de seguridad con el escolta que ese día le había sido asignado y con dos compañeros más del equipo asesor de su campaña.

El miércoles 11 de octubre del 2000, que quedará tristemente marcado en la historia de Sogamoso, Manuel Ignacio Torres cumplió casi al pie de la letra la agenda de reuniones y contactos políticos trazada para ese día.

A las 7:00 de la mañana salió de su casa, situada en Vanegas, sector al sur de Sogamoso, para sostener una reunión con algunos de los integrantes del equipo de campaña con el fin de evaluar tareas y estrategias. Esa mañana se le vio como todos los días, con la sonrisa que siempre mantenía a flor de labio y con la tranquilidad que lo caracterizaba.

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A las 10:00 de la mañana, por algunos minutos, estuvo haciendo visitas puerta a puerta en un sector de la carrera 12, método que impuso en su quehacer electoral, donde personalmente se daba a conocer y entregaba su hoja de vida y su plan de gobierno.

Sacó tiempo para estar en la Casa Comunal de Sogamoso, en una reunión de candidatos a la Alcaldía, a la que no había sido invitado, pero tampoco le habían dicho que no fuera. Allí, al decir de sus allegados, salió aplaudido por quienes en principio quisieron esquivar su presencia.

Después del mediodía cumplió otro compromiso político en el barrio El Rosario.

A las dos de la tarde llamó telefónicamente a la jefe de prensa de su campaña, Marta Sofía Medina, para pedirle que citara a algunos de los miembros de su equipo asesor a una reunión a partir de las 3:00 de la tarde en su casa de Vanegas. A la hora convenida estuvieron, además de su esposa Luz Marina Escobar, Hugo Espinosa, Raúl Cetina, Juan José Pedraza y Marta Sofía Medina.

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Les dio cuenta de una noticia que resultaba importante para el desarrollo de Sogamoso, pero que pidió mantener en secreto, pues esperaba darla a conocer unos seis días después. Era algo muy especial para el futuro de Sogamoso, reiteró uno de los participantes en este diálogo. La reunión se suspendió a eso de las 4:15, pero la misma debía reanudarse hacia las 9:00 de la noche, según el propio candidato lo sugirió.

Más tarde en la sede de su campaña estuvo reunido brevemente con algunos deportistas, preparando una ciclovía, y atendió a representantes de la empresa de transportes Cooflotax. Después, a las 5:00 se reunió con seguidores suyos en la carrera 18 con calle 14 y a las 6:30 hizo otro tanto en el sector de Las Areneras.

Llegó temprano. A las 7:00 de la noche tenía reunión en el barrio Santa Catalina, calle 4 con carrera 12, pero a este sitio llegó antes de la hora fijada y saludó a las cuatro personas que ya hacían presencia, por lo que decidió invitar a sus acompañantes: Hugo Espinosa, Luis Medina y a su escolta a comer algo, pues tenía hambre.

Se trasladó al restaurante Delight Broaster, carrera 11 con calle séptima, donde pidió pollo con papa y yuca. De tomar pidió Pony Malta, su bebida preferida, pero como no había, pidió de otra gaseosa. Allí estuvieron por unos 25 a 30 minutos y mientras comía tocó el tema de la seguridad y se mostró preocupado por el número de desplazados que estaban llegando a Sogamoso. A su guardaespaldas, que desde ese día empezó a acompañarlo, le averiguó si los demás candidatos tenían la misma protección.

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Al despedirse de la empleada que los atendió, ‘Nacho’ Torres le entregó un calendario con su foto impresa y el número 55 del tarjetón, además le recomendó su voto: Si lo hace -le dijo- aquí nos tendrá todos los días comiendo pollo. Hubo risas.

Entre tanto, en el barrio Santa Catalina la reunión de sus seguidores se había iniciado sin la presencia del candidato. Allí hablaron el promotor de la reunión, Germán Correa, y el concejal Pedro Juan Estepa. Torres Navarrete se presentó faltando 10 minutos para las 8:00 de la noche, donde fue recibido con aplausos. Saludó de mano a la mayoría de los concurrentes, unas 50 personas, y tomó la palabra. Empezó por decir que había nacido en el barrio San Martín, que su primaria la había cursado en la Universidad de los Pinos (hoy Colegio General Santander) y sus estudios superiores en el exterior.

Se confesó como creyente católico, que había abandonado su decisión de ser sacerdote porque descubrió que su verdadera vocación era el servicio a los campesinos, con quienes se sentía bien identificado, razón que lo llevó a estudiar sociología rural.

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En eso estaba cuando aparecieron los emisarios de la muerte fuertemente armados. Tomaron por la fuerza al orador, mientras que los asistentes corrían locamente buscando protección.

Alguien alcanzó a gritar: No se lo lleven, él es un hombre bueno. Los asesinos eran sordos, no escucharon ese clamor. A partir de ese momento Sogamoso no es la misma ciudad.