Durante 10 años Colombia soñó con ser sede de los Mundiales de Ciclismo #LaEntrevista #LoDijoEn7días

El boyacense Miguel Ángel Bermúdez Escobar, quien siendo director de Coldeportes consiguió para Bogotá y Duitama los Mundiales de Pista y Ruta, cuenta cómo logró llevar el primer equipo de ciclismo colombiano al Tour de Francia, cuánto tiempo estuvo gestionando la sede del Mundial, por qué ningún ciclista nacional profesional se subió al podio en el certamen y por qué no lo invitaron a la inauguración de este evento deportivo.

Miguel Ángel Bermúdez Escobar, exdirector de Coldeportes que consiguió para Colombia los Mundiales de Ciclismo de 1995. Foto: Gerson Flórez / Boyacá Siete Días.

¿Cómo llegó Colombia a ser sede de los Mundiales de Ciclismo?

Esto nació de un movimiento de renovación del ciclismo colombiano, que iniciaron el doctor Alfonso Salamanca, como gerente de la Lotería de Boyacá, y Gustavo Mendieta Castelblanco, alcalde de Tunja y presidente de la Liga de Boyacá, porque el ciclismo estaba anquilosado. El general Marcos Arámbula llevaba 20 años en la presidencia de la Federación, pues salía con los votos de las ligas que no tenían ciclistas, y las ligas que tenían los ciclistas no tenían representación. Por no estar satisfechos con esta situación, se creó un nuevo movimiento que se llamó la Federación Ciclística Colombiana, y en asamblea en Bogotá eligieron como presidente a Ramiro Vélez Gil, de Antioquia, y como vicepresidente me eligieron a mí.

¿Y cómo funcionaron en paralelo esos dos organismos rectores del ciclismo colombiano?

Desafortunadamente las cosas se complicaron, los patrocinadores se retiraron y la Vuelta a Colombia que iba a hacer la Federación Colombiana de Ciclismo se cruzó con la Vuelta del Porvenir que hicimos nosotros. Ante esas circunstancias, siendo yo el gerente de la Licorera de Boyacá, con autorización del doctor Jorge Perico Cárdenas, patrocinamos la Vuelta Nacional 30 años Onix Sello Negro (Vuelta a Colombia en su edición No. 30). Tuve la suerte también de crear el equipo de ciclismo de la Licorera de Boyacá Ónix Sello Negro, con Édgar ‘Condorito’ Corredor y Rafael Acevedo, mientras el doctor Alfonso Salamanca en la Lotería de Boyacá conformó su equipo con Fabio Parra. Esas dos grandes escuadras del ciclismo dieron a un nuevo movimiento.

Bermúdez, con Guillermo Gaviria Correa (q.e.p.d.), el entonces director del Invías que construyó la Ruta del Mundial. Foto: Armando Reyes.

¿Qué pasó con la Federación Ciclística Colombiana?     

Las dos partes se unieron y quedé yo de presidente único de la Federación Colombiana de Ciclismo. Para asumir ese cargo hice un estudio muy concienzudo para crear la Corporación Tour de Francia, porque precisamente yo mandé el equipo al Tour de l’Avenir de 1980 y Alfonso Flórez ganó. Esa pelea entre colombianos y rusos motivó muchísimo el ciclismo mundial. En mi calidad de administrador de empresas no fue difícil hacer el proyecto de la Corporación Tour de Francia y logré el patrocinio de Varta a través del doctor Saulo Barrera Lloreda, que apoyó totalmente el proyecto.

¿Cómo hacía Usted el ‘lobby’ en Europa para abrirle el camino al ciclismo colombiano?

Yo hacía el ‘lobby’ llevando las esmeraldas de Boyacá y el paquetico de café en el bultico de fique, que eso fascinaba, y así fuimos abriendo camino internacionalmente para que nos escucharan, para que pudiéramos presentar los proyectos. Estamos hablando de 1982.

El exdirector de Coldeportes, con el entonces ministro de Transporte y Obras Públicas, Juan Gómez Martínez. Foto: Armando Reyes.

¿Cuándo logró incursionar el ciclismo nacional en el Tour de Francia?

Don Félix Lévitan (organizador del Tour desde la posguerra hasta 1987) nos invitó al Tour de Francia de 1983 y como era la carrera más importante del mundo profesional, para invitar a un equipo amateur se tuvieron que reformar los estatutos de la UCI (Unión Ciclística Internacional) y crear la primera carrera open. En ese Tour nos consagramos con Patrocinio Jiménez, quien ganó el Tourmalet, y quedamos en la general en el puesto 16 con Condorito y en el 17 con Patrocinio.

¿En qué momento se le ocurrió que Colombia podría ser sede de un Mundial de Ciclismo?

En 1985, en el Mundial de Colorado Springs, presentamos nuestra candidatura a los Mundiales de Ciclismo, dentro del programa de la Mundialización del Ciclismo. Desafortunadamente en ese momento el país tenía muy mala imagen por el problema del narcotráfico, la violencia, en fin, y eso hizo que nos negaran ese Mundial por cuestiones de seguridad. Yo seguí presentando la solicitud para hacer los Mundiales y ya en 1987, cuando Lucho Herrera ganó la Vuelta a España, insistimos en que nosotros teníamos los mejores escaladores del mundo y que Colombia era un país eminentemente ciclístico, que tenía todas las ventajas, pero le dieron el Mundial a Japón y se lo dieron después a Noruega.

Miguel Ángel Bermúdez en la Ruta del Mundial, recordando el evento deportivo más importante que se ha realizado en Boyacá. Foto: Gerson Flórez / Boyacá Siete Días.

¿Qué permitió que se abriera la senda para conseguir la sede de los Mundiales?

Fue una feliz coincidencia: quedó elegido el doctor Alfonso Salamanca como gobernador de Boyacá y quedé yo de director de Coldeportes. Ya con esa investidura de autoridad civil, entonces ya nos presentamos con más solvencia a pedir los Mundiales. Estando yo de director de Coldeportes me llamó Oliverio Rincón y me citó en la ye de Santa Rosa de Viterbo. Él en su bicicleta y yo en el carro de Coldeportes subimos la trepada del Cogollo, que era un circuito para que Colombia ganara esos Mundiales.

El doctor Salamanca empezó la construcción de esa vía con su Secretaría de Obras y vinieron los de la Comisión Técnica de la Unión Ciclística Internacional, donde teníamos un aliado excepcional, un hombre absolutamente enamorado de Colombia, que fue el comisario internacional Juan José Garayalde, del país Vasco, de Bilbao, que apoyó siempre nuestras pretensiones y logró que la Comisión Técnica aprobara el recorrido para candidatizarnos, no para hacer el Mundial.

¿Qué vino después?

El presidente de la junta directiva de Coldeportes en la época, el doctor Alfonso Valdivieso Sarmiento, me autorizó para hacer una reunión de ciclismo de América en Cartagena, a la que invitamos a la UCI y les pusimos un vuelo chárter de Madrid a Cartagena. Vinieron los presidentes de las federaciones de Estados Unidos, de Canadá, de Centroamérica y de Suramérica, y allí se aprobó por unanimidad el apoyo a los Mundiales de Ciclismo en Colombia. Ante esa circunstancia, la UCI, viendo que había el respaldo de todo un continente, le empezó a dar un viso más o menos serio a la candidatura nuestra.

Posteriormente, tuve la suerte de que don Víctor Carranza me prestara un helicóptero de Texminas para llevarlos a las minas de esmeraldas, donde quedaron encantados porque pudieron extraer ellos mismos con un pico piedras de una veta.

De ahí salimos al Centro de Convenciones de Paipa, en donde Fernando Sierra, el gerente, hizo una presentación espectacular del centro, y ya quedaron ellos con una impresión muy grande de Colombia.

Aunque en la parte deportiva no se obtuvieron los logros que se esperaban, el Mundial de Ciclismo fue una verdadera fiesta para Duitama y Boyacá. Foto: archivo particular

¿En ese camino se lograron los Panamericanos de Duitama de 1990?

Sí, nos dieron la posibilidad de hacer los Panamericanos de Ciclismo en Duitama, con lo cual construimos el velódromo.  Hicimos unos Panamericanos en 1990 absolutamente espectaculares, donde Duitama quedó como ciudad cívica: no hubo ningún incidente y la UCI quedó con una imagen muy concreta de que nosotros estábamos para grandes cosas.

¿Ya ahí estaban asegurados los Mundiales para el país?

Después de eso aceptaron la candidatura nuestra, pero la UCI le vendió los derechos de comercialización de los Mundiales a una empresa francesa y fue cuando el doctor Jorge Perico Cárdenas me llamó para que fuera a París o si no que nos quitaban los Mundiales. Yo tomé un avión y fui a esa reunión en los Campos Elíseos, en donde presentamos ya toda nuestra situación y que estábamos respaldados para conseguir el patrocinio de los Mundiales, entonces me salieron con el cuento de que un artículo de la UCI impendía que los gobiernos participaran en esa puja, que tenía que ser la empresa privada.

Yo llevé unos documentos de Deportesa (Deportes SA) y bajo esa norma yo firmé unos documentos como Deportesa y llevaba los sellos y todo. Entonces me exigieron que en el término de 72 horas tenía que girar 296.000 dólares a una cuenta de la UCI de un banco en Lausana, para casar la candidatura, no para que me la dieran.

En la junta directiva de Coldeportes, presidida por el doctor Carlos Holmes Trujillo, que era el ministro de Educación, me autorizaron la partida, se giró y llegó el case. ​

Bermúdez Escobar insistió durante casi una década hasta que consiguió los Mundiales de Ruta para Duitama. Foto: Armando Reyes

¿Cuándo entonces se definieron los Mundiales de Ciclismo para Colombia?

La definición se dio en Brugnera, Italia, donde yo me presento con un folleto muy elegante, muy bien elaborado. Allí llegaron 10 Mercedes-Benz con personajes con Bléiser verde y el escudo en oro del Principado de Mónaco y llegaron los señores de Seúl, con sus videos de los dragones y todo ese cuento (los otros candidatos para los Mundiales de 1995 eran Seúl y Mónaco).

¿Qué pasó ahí?

Entramos al salón y cada país tuvo 10 minutos de intervención. Yo entré solo y ellos llegaron con mucha gente, presentamos todo y salimos a la tabla de quesos y vinos a esperar la definición. Después no pidieron sino la presencia de una sola persona por país y cuando yo entraba al salón, vi que Juan José Garayalde me levantó el dedo pulgar.

Ahí yo me di cuenta de que de infarto no moriría, y el presidente de la UCI, Hein Verbruggen, me dijo: “señor Bermúdez, lo felicito, Colombia ha sido seleccionada para el Mundial de Ciclismo: la pista en Bogotá y la ruta en Duitama, la contrarreloj de Paipa a Tunja y para las mujeres, de Tuta a Tunja”.

¡Usted consiguió los Mundiales y Duitama se lució como ciudad anfitriona!

Totalmente. Vino una circunstancia muy especial, que la arquitecta Melba Montejo Riaño, presidenta del Capítulo de Duitama de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, presentó el proyecto de que cada barrio acogiera un país y que esos barrios pintaran sus calles y los postes con los colores de la bandera de ese país, los acompañara y les hiciera unos actos folclóricos, gastronómicos y entregaran artesanías, y eso fue algo absolutamente espectacular.

Miguel Ángel Bermúdez ha sido un gran amante del ciclismo y como dirigente deportivo logró llevar a los corredores nacionales al Tour de Francia y traer el Mundial al país. Foto: archivo Boyacá Sie7e Días

¿Cómo vivió Usted su Mundial?

En ese momento con los problemas políticos que había, ni al doctor Alfonso Salamanca ni a mí nos invitaron a la inauguración de ese Mundial y se perdió una oportunidad de haber pedido un premio fair play por el comportamiento de la ciudadanía. Ahora, con motivo de las bodas de plata del Mundial, la señora alcaldesa de Duitama emitió un decreto de honores para que cada año se celebre el aniversario del Mundial de Ciclismo, y se me autorizó a mí crear un comité para pedirle al Comité Olímpico Internacional (COI) el premio fair play para Duitama, que la consagre mundialmente para hacer eventos internacionales.

¿Por qué los ciclistas profesionales colombianos no quedaron en el podio en la ruta del Mundial?

El circuito es de 17,5 kilómetros y tenían que transcurrir 17 vueltas, entonces imagínese usted que a la mitad del recorrido ya se habían retirado la mitad de los países porque era una prueba durísima. De los 92 ciclistas que corrieron, no terminaron sino 20. Desafortunadamente en la parte técnica, la Federación de Ciclismo, presidida en ese momento por Antonio Ambrosio, dejó ir a Oliverio Rincón a la Vuelta España, donde se enfermó y llegó muy mal y solo pudo quedar de séptimo.

Teníamos las esperanzas en Efraín Rico, de Villapinzón, que venía de ganar la Vuelta a Costa Rica, pero él tuvo un desperfecto mecánico y lo dejaron cuatro minutos esperando, sin embargo, alcanzó el lote. Yo creo que si no hubieran cambiado el recorrido nosotros hubiéramos tenido mucho más chance con Ochoa, con Libardo Niño, con el Toro Camargo, pero, sin embargo, Víctor Becerra obtuvo la medalla de bronce en los aficionados y con eso salvamos la boleta.

¿Quién modificó el recorrido?

No supimos, porque ya el doctor Alfonso Salamanca no era el Gobernador, ni Benjamín ni Constantino eran los alcaldes, ni era yo el presidente de la Federación ni el director de Coldeportes. La meta sí la corrieron porque Postobón era el patrocinador y entonces llevaron la meta a la fábrica de Postobón.

En el acto de recibimiento a la delegación de Estados Unidos en el barrio Boyacá, el alcalde Héctor Julio Becerra Ruíz charla animadamente con el padre Carlos Humberto Jiménez y Miguel Ángel Bermúdez. Foto: Armando Reyes

¿Cuánto costaron los Mundiales de Ciclismo?

Entre los 240 millones de pesos que aprobaron para el congreso que hicimos en Cartagena y los 290.000 dólares, puede subir a unos 800 millones, pero resulta que el Mundial costó mucho más, pero fue patrocinado por Postobón, que lanzó su cerveza Leona, y por otros patrocinadores que fueron los que aportaron el dinero para la ejecución de los Mundiales en sí.

La inversión en la carretera, que construyó el Invías, y el costo de la asfaltada de la vía de Paipa a Tunja y de Tuta a Tunja, todo eso fue del Gobierno nacional gracias al presidente Ernesto Samper. El departamento de Boyacá aportó muchos recursos de la Secretaría de Obras y en la recepción de la Comisión Técnica. El municipio de Duitama también hizo aportes y las alcaldías de Paipa, Tuta y Tunja.

¿A Usted le ha hecho algún reconocimiento el Gobierno nacional por haber conseguido esos Mundiales para Colombia?

No, nada, ni el Gobierno nacional ni departamental, y mire cómo es la vida: al doctor Juan Gómez Martínez, que era el ministro de Obras y en su mandato se hizo la Ruta del Mundial, le dieron la Orden de los Lanceros en la Asamblea de Boyacá y a mí me la negaron muchas veces por ser liberal. Tengo la condecoración de la Asamblea de Antioquia y no tengo la de la Asamblea de Boyacá, que el collar de Lanceros para mí sería lo máximo.