Con honores despidieron al intendente boyacense asesinado en el Cesar y que en seis meses se pensionaba

Hace 19 años y seis meses Jorge Armando Cely Macías había salido de la Escuela de Policía Rafael Reyes de su natal Santa Rosa de Viterbo luego de graduarse como patrullero del nivel ejecutivo de la Policía y ayer regresó, pero en un ataúd, para ser dispuesto en el cementerio de esta localidad, a siete cuadras de donde vistió por primera vez el uniforme de la Institución.

La suegra del boyacense, fue la acompañante del féretro durante las dos horas de vuelo entre Valledupar y Bogotá. Foto: Archivo Particular

Era el segundo de tres hermanos, estudió en el colegio Carlos Arturo Torres y ya bachiller, por fin se le hizo realidad su sueño de ingresar a la Escuela de Policía, esa que había crecido viendo a lo lejos desde la casa de sus padres. Ya como patrullero, salió trasladado para Medellín tras realizar dos cursos de tránsito y carreteras. De allí fue enviado hace 12 años para la Guajira y luego para el Cesar, donde llevaba ocho años.

“Él acababa de regresar de la licencia porque hace 40 días su esposa había tenido bebé y me había contado que lo obligaron a reintegrarse cuando lo que quería era estar con su pequeño. Me dijo que el comandante no le quiso autorizar su solicitud de poder seguir junto a su familia a pesar de que tenía 82 días de vacaciones acumuladas, precisamente por su labor”, dijo si hermana Diana Cely Macías.

En el aeropuerto de Catam, un grupo de uniformados rindieron homenaje al intendente que llevaba 19 años y seis meses en la Institución. Foto: Archivo Particular

Según ella, su hermano le había prometido que la semana entrante, por fin salía con  unos días de permiso y que después de tres años sin venir a Boyacá, viajaría para visitar a su familia en Santa Rosa de Viterbo, en compañía de su esposa, la guajira Raquel Fragoso, su hijo de 9 años y el recién nacido para presentárselo. Estaba que no cabía de la dicha, tenía tanta felicidad que quería compartirla.

Y efectivamente regresó, pero de manera anticipada y no como la familia lo tenía planeado, pues no lo dejaron terminar su carrera policial a la que le quedaban seis meses. Luego de un poco más de dos horas de vuelo, cerca de las 3:30 de la tarde del jueves aterrizó en el aeropuerto de Catam en Bogotá la avioneta de la Policía que había despegado de Valledupar con el cuerpo del suboficial boyacense.

El vuelo partió pasada la 1:00 de la tarde desde Valledupar y aterrizó en el aeropuerto de Catam cerca de las 3:30 de la tarde. Foto: Archivo Particular

Ya en la capital del país, el féretro fue recibido con honores de uniformados de la Institución y de allí fue trasladado hasta Santa Rosa de Viterbo, a donde el coche fúnebre con los restos mortales del sargento de la Policía arribó cerca de la medianoche para dejarlo en cámara ardiente en la sala de una funeraria hasta las 2:00 de la tarde de este viernes cuando se adelantaron sus honras fúnebres.

Desde luego que cumpliendo las normas de bioseguridad, pero el entierro del intendente Cely, es hasta el momento el más concurrido que se ha adelantado en el marco de la pandemia por coronavirus en Santa Rosa de Viterbo, un municipio ubicado a 20 minutos de Duitama.

En un triste momento la tarde del jueves un grupo del jueves un grupo de uniformados dieron la bienvenida y despedida al féretro del policía boyacense. Foto: Archivo Particular

Un alto número de oficiales, entre los que estuvo el comandante de la Policía en Boyacá, suboficiales y patrulleros, al igual que de integrantes de la Escuela de Policía, asistieron para rendir honores al uniformado que recibió el impacto de un francotirador en una emboscada a la patrulla de la Policía de Carreteras que adelantaban operativos en contra el narcotráfico y que él comandaba, sobre la Ruta del Sol que comunica a los municipios de Curumaní y Pailitas.