Un chisme sin remate – Martha Patricia Moreno – #Columnista7días

De buena fuente se supo, porque en este pueblo todas las fuentes son buenas, que la persecución cinematográfica ocurrida en Sogamoso, pero con actores reales: varios policías y un hombre borracho, que amenazó a su mujer, con una pistola de mentiras, por arriesgarse a salir y en plena pandemia, al igual que esta columna, resultó ser un caso para la ficción, con licencia para contar.

Y yo, que sé pasar de las penas a las carcajadas sin ningún trámite, no puede aguantar las ganas de conjeturar sobre ese romance, pues imagino que todo iba bien hasta que el encierro del COVID les desgastó el galanteo, y el romeo quiso sacudir el aburrimiento amedrentando a su pareja, y de semejante amenaza, puedo especular que: quizá hay un divorcio, o tal vez una soltería inaguantable, en esta época en que hasta los pecados de la carne escasean.

Los vecinos de la cuadra dicen que este chisme sin remate les pareció de película, porque cuando llegaron los policías, el borracho en segundos cambió de loco apasionado a perro callejero, y con la cara de llevar la procesión por dentro, huyó por entre las calles, como la canción: “solito por el mundo merodeando con ojos de melancolía desesperada”.

Esta anécdota puede ser universal, por local que suene, pero con los tipos de cabeza lenta y gatillo fácil, mi alma caritativa también tiene sus límites y les digo mujeres, si se encuentran uno de esos, por muy necesitadas que se encuentren, huyan. Hay besos que matan.

Coletilla: Ahora el gran desafió es mantenerse viva, y yo no tengo la menor intención de morirme todavía.