Ojo alcaldes que se están pegando un tiro en el pie #Editorial7días

Se ha preguntado usted ¿cuántos de los casos de las ciudades o municipios capitales de provincia realmente les corresponden y cuántos son endosados de sus vecinos? Sí, endosados, aunque para muchas personas les parezca absurdo.

Una estrategia muy peligrosa está haciendo carrera entre los alcaldes de municipios del vecindario de las ciudades o de los alrededores de las capitales de provincia. Como si se estuvieran poniendo de acuerdo, la mayoría de las primeras autoridades viene tratando de deshacerse de los casos positivos de COVID-19, achacándoselos al municipio más grande, ojalá a la ciudad.

Otros, hasta levantan la voz para reclamarle a la Secretaría de Salud y al Ministerio que les quite ese caso, que no corresponde a la realidad, que esa persona sí nació o tiene cédula de su municipio, pero que hace muchísimo que por el pueblo no se le ve…

¡Qué eficientes! Tan pronto como sospechan de alguien que tiene síntomas del virus, se las ingenian para que el paciente a la hora de mandarse hacer la prueba, asegure que está viviendo en Duitama, Sogamoso, Tunja, Chiquinquirá, Soatá, en fin, lo importante es que su municipio siga apareciendo como No COVID o con muy pocos casos y creen que esa es la gran gestión, la gran obra, el gran trabajo: “¡Ese alcalde es un berraco, es muy eficiente!”, esperan que les digan.

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Pues es hora de que la misma Fiscalía y la Procuraduría les pongan la lupa a estos alcaldes ‘berracos’, ya que con su peligrosísima estrategia están arriesgando a que en su municipio se multiplique el contagio, pero, para esto se necesita que alguien en esos municipios se encargue de hacer seguimiento y denuncie esta práctica tan ruin.

No es tan fácil como creen señores burgomaestres: el alcalde de Popayán, por ejemplo, está en serios problemas por haber dicho mentiras y haber contagiado a otros mandatarios en una reunión en la que estaba hasta el presidente Iván Duque.

Lo peligroso de esta estrategia es que los mismos habitantes se terminan comiendo el cuento y como supuestamente no les ha llegado el virus, se confían y bajan o anulan por completo las medidas de bioseguridad, porque como en el pueblito no hay de eso, como el coronavirus solo les da a los de las ciudades.

Irónico, los mismos alcaldes, esos a los que la comunidad eligió dizque para velar por sus derechos, están atentando contra la salud pública de su pueblo, solo para que crean que es muy eficiente, que supuestamente le está haciendo frente al virus.