El «reinvento» ejemplarizante del maestro Jorge Zapata – José Ricardo Bautista Pamplona – #Columnista7días

Cumplimos ya tres meses de confinamiento y cuarentena, cada quien llevando la carga a cuestas como puede y sacando lo mejor de sí para hacerle frente a este inédito libreto que nos tocó aprendernos en medio de la incertidumbre, la especulación y los palos de ciego que se dan a diario, porque nadie estaba preparado para afrontar tan sorpresivo y repentino cambio.

Unos han sido más fuertes que otros y hay quienes definitivamente han sucumbido en la desesperanza ocasionando la más grave crisis económica y social de la que se tenga referencia en la historia, sin embargo, están los valientes y creativos que han sacado su baraja y han puesto las cartas sobre la mesa con la esperanza y la fe de ganarle la partida al COVID-19.

En medio de las angustias diarias, de la desazón que generan las noticias, el pesimismo de muchos sectores y el pánico de las cifras en ascenso de los contagiados, la música ha estado ahí como paliativo que distensiona el ambiente y pone ese toque mágico, tal vez para olvidar, así sea por un instante, la difícil situación que enfrenta el mundo entero.

Los conciertos virtuales han sido definitivos en esta epidemia sanitaria y han logrado llevar alivio a los corazones, por eso hoy a través de esta columna Boyacá Sie7e Días rinde tributo de respeto, admiración y reconocimiento a todos los grandes maestros y artistas que, como Zapata Producciones, preparan un concierto semanal y a veces hasta dos y tres durante los 8 días para elevarnos a otras latitudes donde el panorama se aprecia de manera diferente y el alma parece tocar el cielo.

El reconocido maestro Jorge Zapata es hijo y heredero de una de las glorias más grandes de nuestra música colombiana, el maestro Francisco “Pacho Zapata” quien, junto a Jaime Llano González, los Hermanos Martínez, Carmiña Gallo, Jorge Villamil y otros tantos atesorados baluartes, fue pionero de los grandes shows en la televisión nacional y en los teatros emblemáticos de la época ochentera.

Pues bien, el maestro Jorge Zapata no solamente es un extraordinario intérprete del piano como su padre, arreglista, compositor y productor, sino que ha sabido amasar una gran fortuna representada en un hogar modelo donde pululan los valores, el señorío, el respeto y la perseverancia para hacer las cosas con el sello de calidad y la sensibilidad del espíritu que solo lo saben hacer quienes manejan esa balanza entre la realidad y lo sublime.

Él, junto a su esposa, la también músico y aventajada intérprete Bibiana Patiño, se dieron a la tarea de transformar el amplio patio de su casa, antes utilizado como sede de ensayos de la Gran Rondalla Colombiana, y con sus hijos, unos expertos en la interpretación, dirección musical, producción y marketing, lograron un fantástico espacio para realizar allí los hoy denominados conciertos virtuales y salirle al paso a la crisis con donaire y decoro.

Cada sábado a las tres de la tarde hacen desde allí un Facebook live con un exquisito recital y la presencia de afamados invitados como Fausto, Billy Pontoni, María Isabel Saavedra, Christopher, Raúl Santi, Mauricio Ortiz, Beatriz Arellano, y Manuel Fernando entre muchos otros y comparten con el pueblo colombiano y del exterior un momento de refinado gusto para ensordecer, con canciones bien hechas, los gritos intimidantes del COVID-19.

Zapata Producciones es una empresa que lleva muchos años en el mercado cultural, cuenta con un acreditado estudio de grabación donde se desarrollan importantes proyectos de la producción musical para diferentes artistas y sellos discográficos, también trabaja en la formación artística que propicia el surgimiento de nuevas figuras, así como en la realización de espectáculos en vivo de alta factura.

Un amplio patio en forma de claustro de aquellas casonas antiguas, muy a la “cachaquería bogotana” fue transformado en escenario con tarima, luces, cortinería, aforo y camerinos para convertirse en referente y ejemplo de cómo hacer las cosas con creatividad y sobriedad haciendo realidad el tan trillado «reinvento» del que hoy se habla tanto y que no es otra cosa que contrarrestar la adversidad para hacer proyectos, quizá más grandes que los que incluso, se hacían antes de la pandemia.

Que gran lección nos dan entonces esta familia de respetados y aplaudidos maestros para que imitemos las alas del ave Fénix y las extendamos como abanicos surcando las nubes y descubriendo otros espacios que, aunque han estado siempre frente a nuestros ojos, tal vez no los percatábamos porque no había llegado una crisis como la que vivimos para entender que definitivamente la mente y el corazón no tienen fronteras que impidan, ni su palpitar, ni su vuelo.

Aquí y con las ejemplarizantes acciones del maestro Jorge Zapata y su esposa Bibiana se cumple aquella frase que a veces repetimos, sin entender su tamaño y su grandeza, “no me des el pescado, enséñame a pescar”. Tamaña lección que en estos momentos muchos debemos poner en práctica, porque no se trata de pedir regalado nada, ya que nadie está en la obligación de hacerlo, sino de saber utilizar las herramientas con las que nos dotó el Creador y hacer de ellas elementos útiles con los que podamos convertir en realidad los sueños en medio del desasosiego.

Por ahora seguiremos disfrutando de los conciertos que cada sábado nos entrega esta excepcional familia y confiamos en que los sectores público y privado inviertan en esta clase de productos, porque la palabra apoyo no cabe cuando hay la posibilidad de ver el arte, ahora más que nunca como un valioso producto por el que se paga un precio justo, como quien compra un vehículo, un inmueble o paga por un suculento plato en un fino restaurante.

El ingenio es excelso rédito que debe proporcionar bienestar para quienes se consagran como sus fieles exponentes, por eso y, por tanto, solo resta decir ¡Gracias Zapata Producciones!, porque con Ustedes “nuestra música no deja de sonar”

José Ricardo Bautista Pamplona
Director Boyacá Sie7e Días