La versión 14 de la Gran Tomatina Boyacense tendrá que esperar hasta el año entrante

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Este domingo, 14 de junio, a las 3:00 de la tarde, como ya es tradicional por estas calendas, se debería dar el pitazo inicial del particular evento que cada año convoca a miles de personas procedentes no solo desde diferentes partes de Colombia, sino del mundo para literalmente sumergirse en una gigantesca, pero improvisada piscina de jugo de tomate en el que termina convertida una zona de la cancha del estadio de Sutamarchán.

Sin embargo, en esta oportunidad, por cuenta de la pandemia las 40 toneladas de la hortaliza de color rojo que eran donadas por los mismos cultivadores de la zona, se tendrán que desechar sin que sirvan para diversión y el entretenimiento de las 25 mil personas que esperaba en esta oportunidad la organización.

“La decimacuarta versión la realizaremos, si Dios y la situación nos lo permiten, el primer puente festivo del mes de junio del 2021, este año incusive teníamos confirmada la presencia del la alcaldesa de la comunidad autónoma de Buñol”, explicó Heynner Suárez, su creador y organizador del evento.

El particular evento que nació el 5 de junio de 2004, emulando la idea que trajo el empresario boyacense, de Buñol (España) y que realiza cada año en homenaje a los campesinos y cultivadores de esta región, se había tenido que suspender en dos oportunidades por cuenta del invierno y esta vez por la pandemia mundial.

La programación que se ha ido nutriendo con el paso del tiempo, en esta oportunidad incluiría eventos deportivos, culturales y festivos desde ayer y hasta este lunes festivo, sin embargo tuvo que ser cancelada desde hace tres meses cuando todo esto comenzó. Situación que afecta mucho al gremio de los cultivadores del tomate, pero especialmente al comercio de esta localidad, ubicada a una hora y 15 minutos de Tunja.

“Para esta oportunidad teníamos prevista una feria gastronómica en la que el tomate era el principal invitado y a la que y habíamos confirmado la presencia de delegaciones de diferentes municipios no solo de Boyacá, sino del país”, aseguró Suárez.

Sin embargo, lo único que ha crecido no es la aceptación y asistencia de espectadores al evento, la tomatina ha llevado a que el cultivo de la hortaliza se multiplique exponencialmente al igual que al fortalecimiento del comercio local, especialmente en lo relacionado al cultivo y a los restaurantes, reconocidos por la deliciosa longaniza.

Así las cosas, el evento que demanda de unos 40 millones de pesos en su organización y que es financiado especialmente por entes oficiales y que se convierte en el segundo más importante después de las fiestas patronales, tendrá que esperar hasta el 2021 para volver a ver a miles de adultos divirtiéndose como niños, a tomatazo limpio.

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