El taxi minero y las regalías – Juan Daniel Angulo Argote – #Columnista7días

Para entender el concepto de regalías en los recursos naturales no renovables (RNNR), partamos con un ejemplo simple. “Imagínense el dueño de un taxi, donde su conductor al final de la jornada laboral le dijera: yo te pago parte del producido.

Lo más probable es que si no están de acuerdo las partes, el propietario le retire el taxi, así lo expresa mi gran amigo Ricardo García Barbas, donde, además, sugiere que el propietario debería ser el conductor”. De esta manera generaría mayores utilidades, como lo hacen: Singapur, Noruega, Chile entre otros países “son los timoneles y administradores de sus riquezas naturales”. Hoy, con los fondos soberanos de inversión más importantes del mundo, todo, por conducir sus propios recursos.

En el ejemplo anterior, el taxi es el mineral (un recurso que no es renovable, que es temporal y seguramente las generaciones venideras no lo van a conocer). Por otra parte, el conductor es la empresa, el propietario es el Estado, y una parte mínima del producido del día son las regalías.

En pocas palabras, el taxi es el tesoro que hay que saber aprovechar, y, por lo tanto, el Estado juega un rol determinante en la transformación de esa gran riqueza.

El artículo 360 de la Constitución Política de Colombia reitera: “la explotación de un recurso natural no renovable causará, a favor del Estado, una contraprestación económica a título de regalía, sin perjuicio de cualquier otro derecho o compensación que se pacte”.

Es claro lo que se expresa en el artículo 360. Por ningún lado las regalías son un aporte por parte de las empresas mineras como muchas veces se refieren en los medios, mucho menos es un favor. Toda empresa que agota un recurso natural no renovable de un territorio, debe pagar una contraprestación.

Sencillamente, el Estado le brinda el taxi a la empresa, ella lo administra, genera sus ingresos y utilidades, y al final debe cumplir con la contraprestación “el pago equitativo de las regalías”.

Colombia en su sistema de regalías mineras, aún no ha comprendido que los recursos naturales “minerales” son finitos. Lo cual me hace pensar, que, si nos quedamos cruzados de brazos, esperando que la solución es generar empleo, impuestos y regalías con la extracción de un recurso no renovable, seguiremos dando vuelta en el mismo punto.

Finalmente, la contraprestación debe ser equilibrada, equitativa y progresiva. En el reciente Plan Nacional de Desarrollo (PND), le redujeron el porcentaje de las regalías al taxi minero.