La dura carta a su Eps, de una médica tunjana que se infectó con COVID-19 y pasó a ser paciente

La médica Mabel Lisette Peñaloza Briceño, quien labora en la Policlínica de Tunja y que hizo parte del brote de 11 empleados de la salud contagiados a mediados de mayo pasado, recibió ayer su prueba con resultado negativo tras permanecer encerrada 15 días. La doctora Peñaloza, esta vez como paciente y antes de enterarse de que había superado el virus, escribió una carta en la que cuestiona a su EPS, el sistema de salud, al Gobierno…

“14 días… 14 días en los que logré ver el otro lado de la moneda, lo que vive alguien y lo triste que sucede… Cómo duele la Patria cuando esto pasa”, dice en el comienzo del relato de la galena tunjana y continúa:

  1. Las Empresas Prestadoras de Salud (EPS): ¿Qué es lo que pasa con las EPS?, ¿qué es lo que les duele?, ¿Por qué NO expiden una incapacidad médica, somos Ley 100, ahí si se olvidó ese derecho del trabajador?

Si un ser humano es detectado positivo para COVID-19, está contagiado o si soy referido como contacto estrecho, esto lo coloca en una posición de aislamiento obligatorio que genera  imposibilidad para asistir al trabajo o en el caso de un independiente, de cumplir funciones para obtener una remuneración económica. Además, debo permanecer aislada (o) de mi entorno, esto ¿no hace que sea necesaria una incapacidad? ¿de dónde sacan la idea de que esto requiere solo una constancia médica?, ¿qué va a pasar entonces al finalizar el aislamiento, quién le va a ayudar a esa persona?

Las EPS están en la obligación de pagar el 70% de nuestros salarios en condiciones en que clínicamente así lo requiere un trabajador y estar contagiado con coronavirus es a todas luces un motivo de incapacidad.

¿Cómo hará un trabajador para justificar a su empleador que no asistió 14 días  (mal contados, claro, se debe tener en cuenta el tiempo de toma de muestras, entrega de resultados y negativización del usuario) a su labor?

Y en el caso de quien consigue día a día su remuneración como independiente, gracias a las dificultades del estado para dar estabilidad laboral a la población (tema que seguirá evadiendo el gobierno corrupto en una sociedad que persiste apabullada y dormida), ¿cómo hará para que se le haga efectivo su derecho de remuneración por el que ha cotizado toda la vida y que ahora se le desconoce entregándole una constancia médica?

¿Acaso siempre esperan que se realicen tutelas o demandas para exigir lo que corresponde? Que triste es esto, ¿los «empresarios» a cargo de estas entidades buscan ahorrase este derecho y desproteger a cada empleado? ¿o será un error en el que no han caído en cuenta?

Triste corrupción que nos azota y que como siempre azota al pueblo, al de a pie, a aquel que vota por esta partida de inhumanos, esos que son capaces de robar mercados, sobredimensionar presupuestos para realización de obras sociales y humanitarias, robar realizando contratación irregular y ahora esto… Dejar familias sin sustento económico por los días que se les OBLIGA a estar en aislamiento con una constancia que no les permitirá ejercer su derecho de pago por la EPS de lo correspondiente y legal.

  1. Empresas contratantes y jefes inmediatos, ya sea por OPS, por contratos a término indefinido, contratos a término fijo: ¡por qué abandonan a sus empleados y no se solidarizan con la situación! ¿Por qué en vez de apoyar a su trabajador ayudándolo activamente a que la EPS le realice la incapacidad, aceptan un papel que saben que al final NO los va a defender y se generará la dificultad de quién paga este derecho de un trabajador?

Pero además todo esto se une al estrés de vivir la angustia de los 14 días, mal contados, solicitando a muchos de los empleados (sin jamás hacer un estudio de los hogares, las pertenecías de los trabajadores y los entornos) realizar trabajo en casa, esto es una locura…

MABEL LISETTE PEÑALOZA BRICEÑO_compressed

¿Acaso la posibilidad de trabajo en casa no debería ser una medida preventiva para evitar que un trabajador no se contagie?, ¿cómo es que la medida se toma una vez ya se contagió o se le dio indicación como contacto estrecho de ser aislado? ¿Qué es lo que piensan las empresas sumando un motivo más de preocupación?

¡Por favor, señores! despertemos, ¿en qué país creen que vivimos, en Dubái? ¿Saben que los hijos de los padres a los que usted cómo jefe está otorgando funciones en casa tienen clases virtuales?, ¿Saben cuántos computadores hay en casa?, ¿Sabe si tienen una buena red y un buen plan de Internet?, ¿Saben si el sistema operativo de su o sus equipos permiten la velocidad necesaria para desempeñar su función?, ¿De dónde van a sacar un computador y toda la infraestructura para adaptar a una habitación, en la que debe permanecer aislado por obligación, en un puesto de trabajo de un día para otro?

  1. Las Aseguradoras de Riesgos Profesionales: toda la vida les ha ingresado de cada trabajador un pago para protección y ahora que lo necesitamos ¿dónde está ese necesario apoyo?, ¿Qué es lo que les está impidiendo llegar a cada empresa y realizar el estudio de lo que se requiere y de lo que están obligados a entregar?

¿A caso sólo aquel profesional que pone una tutela lo merece? (agradezco a Boyacá Sie7e Días por publicar el fallo de tutela y al doctor Carlos Alberto Gómez Monroy por publicarla). Un fallo de Tutela dice que se debe garantizar además de elementos de protección personal, chequeos médicos preventivos y diagnósticos. Esperemos no tener que desgastar los juzgados con un proceso en el que NO debería existir duda, pero hubo segunda instancia… Y es que a pesar de que el Decreto 676 de 2020 del Ministerio de Trabajo lo ordena, las ARL siguen sin apropiarse de la situación.

  1. La inestabilidad laboral y el desempleo: es ahora más evidente cada vez la problemática de informalidad laboral, los tipos de contratación ineficaces, la contratación injusta, además de generar día a día empresas quebradas y cada vez más dificultad económica.

Mi hermano menor por ejemplo, Licenciado en Teatro, hasta el año pasado había contado con la posibilidad de participar en muchos proyectos municipales y departamentales e incluso se habían postulado para becas internacionales y ahora tristemente han golpeado la puerta de la alcaldía y la gobernación y su gremio hasta ahora no ha recibido propuestas serias y aterrizadas a la posibilidad de garantizar al menos su mínimo vital y este gremio como muchos otros, solo reciben promesas de ayuda que jamás se cumplen o sin ineficaces para sobrevivir. O mi hermano que dedicó años de trabajo para la Registraría Nacional y que simplemente no ha vuelto a ser llamado.

Y cuántas historias nos encontramos día a día de cafés, restaurantes, bares, hoteles y simplemente seres humanos que empiezan a sufrir angustia por la dificultad de conseguir para la comida en sus hogares y para proteger sus bienes de las deudas que amenazan su estabilidad.

  1. La sociedad: ¿qué pasa con la humanidad inhumana que vemos día a día?

De corazón quisiera que aprendieran de mi entorno: vecinos adorables que preguntaban día a día que me hacía falta, gente que preguntara cómo amanecimos, pacientes preocupados por la salud de su médico que alguna vez prestó su ayuda…

Pero veo las noticias y son devastadoras: amenazas, anónimos con críticas destructivas, ataques al personal de salud de manera directa o indirecta y todo un Ministro de Salud juzgando de la manera más cruel, injusta e ignorante a mis colegas, a los especialistas y a aquellos que están en el punto más crítico, las unidades de cuidado intensivo y aumentando el riesgo de ese personal, que suficiente tiene con exponerse día a día y manejar el estrés de salvar las vidas, no sólo de los pacientes con COVID-19, sino de todos aquellos que llegan a este servicio, y ahora se vuelven los culpables de la falta de capacidad y la falta de recursos.

¡Es que acaso los entes de salud no le han aclarado al señor Ministro que ya antes de que la emergencia sanitaria por COVID-19 existiera, las entidades de salud vivían en sobre ocupación! No tenemos capacidad en nuestro país para manejar la cantidad de usuarios que lo han necesitado y ya se venía trabajando con las uñas, se acomodaba a los pacientes en pasillos y unidades intermedias, se remitían pacientes de una ciudad a otra a fin de asegurar una atención más segura…

El riesgo de colapsar de seguir aumentando los casos de COVID-19 era algo que ya sabíamos todos que viviríamos en un país donde la inversión en salud y el famoso manejo de las EPS ha generado baja inversión en infraestructura. No nos dejemos engañar, no nos dejemos vendar los ojos ante una realidad que ya todos hemos vivido y no es que el personal de salud no quiera atender, son las condiciones que día a día empeoran.

  1. Colegas, médicos especialistas, enfermeros, auxiliares, camilleros, personal de seguridad, personal de aseo y miles de personas que día a día asistimos a buscar la manera de educar y tratar a todos quienes han requerido nuestra atención y de alguna manera nuestro servicio no nos desanimemos, no permitamos que nada, ni nadie nos haga olvidar por qué somos lo que somos, está es nuestra misión, tratar a la gente enferma, ayudar a quien sufre, acompañar a quien se despide, dar consuelo a quien ahora, estando solo y requiere nuestra bondad.

Es una situación muy desafortunada, donde alejamos al enfermo de su entorno y después de ver noticias aterradoras lo apartamos para protección de los sanos. Es un sufrimiento que ya hemos visto y que se vuelve aterrador, pero que debe alentarnos a seguir sirviendo, claro, exigiendo las medidas de protección y usando los protocolos de la manera más estricta.

Pero ojo, es indispensable evitar ser cómplices, no permitamos que la injusticia aumente, no nos unamos a esa baja intención de empresas que no se preocupan por los seres humanos, generemos incapacidades a quien lo requiera. Aislamiento obligatorio es igual a imposibilidad de trabajo en casa. El trabajo en casa debe ser un manejo preventivo, no puede volverse parte del tratamiento del paciente contaminado, enfermo o posible portador.

Y ojo, es el momento de recordar cómo gremio que es necesario un cambio, exigir lo justo, exigir lo necesario, protección, prevención y garantías laborales que nos brinden estabilidad y reconocimiento justo económico.

  1. Aislados: ¡tranquilos! Todos quienes necesitaron o necesitan estar aislados deben tomar esto con calma, no desesperemos, comer sano, crear una rutina, arreglarnos, despertar y agradecer un día más de vida, confiar, tener fe, mantener la paz interior y aprender a estar con uno mismo. Esto solo dura 14 días, para algunos más, para otros no hay regreso, pero es que si cada uno viviera cada día como si fuera el último de su vida, ¿cómo es que no tratamos de hacerlo de la manera más feliz posible?
  2. Familia y amigos: ¡Gracias! en medio de tanta angustia, tanto miedo generado, tanta preocupación de no contaminar a quienes amamos, de aprender a ser pacientes, de esa preocupación por lo que podría estar ayudando a hacer, de las lágrimas de quienes nos aman y temen perdernos y de las propias por sentir una culpa que no existe, pero que carcome…

Gracias a mi hermano que además del mercado que hacía pacientemente, traía a mis sobrinos hasta mi balcón y buscaba unas papas de pollo y la gaseosa favorita para darnos ánimo. Es impresionante como cada mensaje, cada oración, cada llamada, cada manifestación de apoyo: ayuda, fortalece, anima y hace que esta vivencia sea realmente positiva.

Jocosamente y ya esperando el reporte de la prueba que me permitiría salir de nuevo al ruedo, decía: «si que me gustó tener COVID-19», fue un momento en que aclaré muchas dudas, me permití tiempo, me permití disfrutar de mi compañía y apreciar la de los que me acompañaron, me permití perdonar, recordar que soy tan vulnerable, que soy un ser humano más que se contaminó y que soy una de esas personas que pensaba, a mí no me pasará.

Todos estamos expuestos y en casa uno depende ese ser querido que está a nuestro lado, si me cuido lo cuido… Aislamiento, lavado de manos, uso de tapabocas. Si no me contamino protejo a mi entorno, si permito la contaminación pongo en riesgo a quien amo.

  1. El último punto es el más importante, el que me tiene hoy aquí: gracias a Dios y a la Virgencita, la fe mueve montañas, no existe nada más poderoso que la fe y es esta fe la que hace que permitamos ser instrumentos y voceros de las bendiciones que se nos otorgan, de disfrutar un día más de vida.

Permítenos Señor, ser el instrumento de quien nos necesite, ayúdanos en medio de nuestras debilidades a buscar fuerza e ilumina nuestros caminos para que cada uno (como político, como alcalde, como gobernador, como periodista, como vecino, como amigo, como hermano…) hagamos lo correcto y seamos proactivos en este mundo que hoy necesita humanidad.

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