Bienestar de la ciudadanía, el indicador que reemplazará al PIB – Juan Daniel Angulo Argote – #Columnista7días

“Aunque el crecimiento es importante, no garantiza una mejora en las personas. Nadie quiere vivir en un país que crezca, pero haya familias sin hogar”. Fuente: primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Arden.

Hasta el 30 de mayo del presente año, Nueva Zelanda le dice adiós al indicador considerado la medida económica de mayor prestigio. Se trata del Producto Interno Bruto (PIB), una medida del valor de los bienes y servicios que un país produce. El PIB, con más de 70 años, no se traslada a la vida de la gente, mucho menos a los requerimientos básicos de cualquier sociedad (salud, educación y saneamiento). Hoy frente a la Pandemia de la COVID-19, el PIB muestra la desnudez y fragilidad de aquellos países que lo muestran como bandera. En pocas palabras, es un indicador desfasado. Es como seguir midiendo el desarrollo de la educación con un solo indicador: los resultados de las pruebas Saber.

 

Por otra parte, los países más productivos del mundo tienen los menores niveles en desigualdad, y los más desigualitarios, como: África del sur (Namibia, Botsuana y Sudáfrica) y América Latina (Uruguay el menos desigualitario-Colombia el tercero más desigualitario) son los menos productivos. La razón; estos países crecen de manera horizontal, más no vertical (desarrollo sustentable “todos crecemos”).

 

Hablemos de Nueva Zelanda, es uno de los ejemplos frente a la crisis mundial de la pandemia ante su capacidad de reacción y acción. Y no es precisamente por el crecimiento del PIB, ellos han fortalecido su sistema sanitario (medicina preventiva). Se trata de un sistema público capaz de actuar antes de, su objetivo es proteger, promover y mantener la salud y el bienestar, al mismo tiempo prevenir la enfermedad, discapacidad y muerte. Por eso, nace el índice del “bienestar de la ciudadanía”, que incluye las siguientes variables: pobreza general e infantil, violencia doméstica, salud mental, identidad cultural, medio ambiente, vivienda y vínculos sociales. Todos de la mano del crecimiento económico.

Esperemos que Colombia deje de pensar en el PIB “crecimiento horizontal sin desarrollo”, y despierte ante el resto de indicadores que revelan su debilidad e ineficiencia. En ningún indicador ocupa el primer lugar en América Latina. Recuerden que mal de muchos consuelo de tontos.