Planes de desarrollo flojos – #Pregones – Ricardo Gabriel Cipagauta Gómez – #Columnista7días

Nuestro Boyacá del alma, en sus 123 maravillas naturales, se está convirtiendo en un dechado o muestrario, de esos que nos enseñaron en otrora clases de manualidades, y que los profesores se esforzaban porque dejáramos entronizado para nuestra vida y que con cada puntada, bordado y costura dieran guías a que no nos produjera pena decir que aprendimos a zurcir.

Pero al parecer ésa platica se perdió con quienes hoy están de concejales, diputados, alcaldes que defienden que con esas tamañas ideas ganaron y gobernador repitiendo un libreto que le puede ser tortuoso y con dirigentes de movimientos coloridos, grupitos o llamados partidos políticos -abanderando ideas deslumbrantes-, que poco y nada veremos. Resulta que esas “cartas de navegación” de cada 4 años dan grima, dolor y muy flojos en sus tejidos y entrelazar de ambiciones, de ser el de X o Y sector para ganar adeptos o seguir teniendo trincheras y votos.

Satisfacer las necesidades básicas de las comunidades de nuestros territorios vuelven a quedar en deuda y todo porque en sesiones posan de oradores, con palabras rebuscadas y con descrestadores programas, metas, proyectos, indicadores y planes que son de caucho y se estirarán para ser la base de futuras campañas, por lo que no se cumplieron o quedaron a medias o porque con bombos y platillos se inauguraron con coloridas placas, o trasmisiones personales.

Mejorar la calidad de vida de todos, incluidos los que no votamos por estos o aquellos, no satisfará esas emocionadas reuniones proselitistas, brindis por acabar con sus contrincantes a como diera lugar y desde ya lamentar que sus mentadas sesiones de control (político) no darán resultados para llegar a esos sectores, pero se convierten en cuadre de sus intereses, ambiciones y colores. Y algunos se atreven a proponer políticas públicas para todo y de concreto en el aire.

Unas sesiones que con alaridos y hasta con ridículas intervenciones o grabaciones y entrevistas para limpiar los pecados. Ya es hora que seamos serios en el momento de que esas pomposas mesas de trabajo, para urdir el plan de desarrollo, sean a punta de actas de compromisos y no salir a las carreras. Nuestros municipios siguen en el olvido de estos regentes y de cambios nada.

Ya como la culpa será del COVID-19 no olvidar por quienes han sido aprobados estos Planes de Desarrollo territorial, y por unanimidad, en la gran mayoría de nuestros municipios; pues muy bien condicionados o convencidos los honorables, ya son menos de 42 meses y vendrán los rompimientos de coaliciones, los caballitos para aspirantes y repitentes. Irresponsabilidad o falta de preparación, estudio, compromiso para tener el honor de ser voceros ciudadanos.