Dos diputados: el que lidera la coalición y el de la oposición, analizan el Plan de Desarrollo del Gobernador de Boyacá #LaEntrevista

Algo en lo que coinciden es en que todo va a depender de la gestión que haga Ramiro Barragán durante los próximos tres años y medio. Ricardo Rojas, el presidente de la Asamblea y uno de los alfiles más cercanos al poder en el Partido Verde, y Jonatan Sánchez, quien no solo llegó a la curul por el Estatuto de la Oposición, sino que fue el único diputado en declararse opositor del actual gobierno departamental, respondieron las mismas preguntas, cada uno desde su perspectiva, cada uno desde su orilla. Esto fue lo que dijeron.

Ricardo Alonso Rojas Sáchica y Jonatan Sánchez Garavito, diputados de la Asamblea de Boyacá. Foto: archivo Boyacá Siete Días.
Ricardo Alonso Rojas Sáchica y Jonatan Sánchez Garavito, diputados de la Asamblea de Boyacá. Foto: archivo Boyacá Siete Días.
  1. Ricardo Rojas, presidente de la Asamblea:

¿Cómo define el Plan de Desarrollo de Boyacá?

Es un documento completo que abarca todas las áreas, intentando cubrir todas las necesidades de nuestro departamento. 

¿Qué es lo bueno del documento?

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Que está enfocando en fortalecer salud, educación y el campo; creo que esas tres líneas son fundamentales para Boyacá y más en este momento, tras la emergencia mundial que estamos viviendo en nuestro territorio.

¿Y lo malo de este Plan de Desarrollo? 

Pues que muchas de las cosas que quedaron consignadas, a pesar de que se hicieron ajustes, se dejan bajo supuestos, como les ocurre a todos los gobiernos por estos días, porque las finanzas quedan a la deriva. Ojalá se alcancen a cumplir todos los planes y proyectos que quedaron ahí consignados.

 ¿Pero acaso no lo ajustaron de acuerdo a la crisis?

Claro que se ajustó, como lo tuvieron que hacer todos los gobernadores y alcaldes del país. Para nuestro caso, el Plan de Desarrollo que se radicó en febrero, antes de la pandemia, no fue el mismo que quedó en abril, ya en medio de la pandemia. Y finalmente el que se aprobó en mayo, tampoco fue el mismo que se radicó finalmente en abril.

¿En qué cambió ese documento durante la pandemia?

Pues en metas, en presupuestos, como era lógico. Esto no se lo esperaba nadie. La mayoría quedó en supuestos y en proyecciones, eso se convierte en un verdadero reto de gobierno.

¿Y en cuanto a cifras, a montos de dinero?

Pues el que se radicó inicialmente estaba proyectado en un poco más de 4,4 billones de pesos para el cuatrienio y el que se aprobó, quedó cercano a los 4,1 billones de pesos. La verdad es que esto nunca había ocurrido por lo menos en la historia reciente, el que tocara proyectar un gobierno, unos gobiernos, un Estado en supuestos.

¿Qué fue lo que más le llamó la atención del documento?

Que vamos a comenzar a trabajar en unas políticas públicas en la parte ambiental, en salud ambiental y en una política pública de agricultura campesina. Todo esto quedó en el documento, eso me llamó la atención.

¡Pero si una de las críticas es que fue irrisorio
lo que se destinó para el campo!

Pues es que inclusive quedaron otros sectores más golpeados en esta asignación. A todos los sectores se les dejaron muy pocos recursos, pero, como le decía, esta crisis está variando todo y dejando a todo el mundo con una afectación económica muy grande.  Lo que se les dejó a todos los sectores es insuficiente y por eso habrá que gestionar y gestionar mucho.

¡Muchos dicen que la recuperación debe ser enfocada en el campo!

Claro y lo que nos deja esta situación es que entre todos tendremos que ayudar al doctor Ramiro Barragán a gestionar para recuperar el campo y los diferentes sectores. Por ejemplo, temas como la cultura, el turismo, el deporte van a necesitar mucha gestión.

Hay personas reclamando porque
viven de la cultura ¿qué hacer?

De la cultura y del turismo, dos sectores que van de la mano y que serán los últimos en reactivarse y en recuperarse. Como nunca antes se necesitará de la gestión de todos.

Asamblea de Boyacá en sesión presencial antes de la pandemia. Foto: Luis Lizarazo / Boyacá Siete Días.
Asamblea de Boyacá en sesión presencial antes de la pandemia. Foto: Luis Lizarazo / Boyacá Siete Días.

¡También se dice que este Plan de Desarrollo
es para seguir por la línea del exgobernador Amaya!

No me parece. Mire que este documento es el resumen de las mesas de trabajo y en concertación con comunidades, alcaldes, concejales y líderes municipales y regionales, escuchando a la gente. Desde luego que van a haber muchas similitudes: ¿cómo no trabajar por ejemplo en el fortalecimiento educativo? o ¿en el fortalecimiento del campo? Todo lo que salió se hizo de acuerdo a las principales necesidades de las comunidades.

¿Y qué no se concertó, pero quedó en el documento?

Muchas cosas, como es obvio: apuestas y retos del gobierno, como, por ejemplo ¿cómo se va a reinventar la educación basada en la virtualidad? y en un departamento, en un país en el que en el campo la virtualidad es muy limitada. Los ajustes deben ser muy grandes.

¿Qué opina de la postura de Jonatan Sánchez
como oposición en el estudio y aprobación de este documento?

Pues mire que el documento era tan bien construido, que todos los 16 diputados trabajamos en medio de la armonía. Como era lógico surgieron debates y logramos construir en medio de la diferencia; algunos compañeros tuvieron algunas críticas y proposiciones que desde luego se analizaron, se evaluaron e inclusive se incorporaron en el Plan de Desarrollo.

Pero en general, esto fue una construcción entre todos, hasta el punto de que todos los 16 aprobamos el documento, luego de controvertir y de ajustar algunas cosas.

Con este documento que acaban de aprobar, ¿tiene futuro Boyacá?

Claro que sí, pero como le he recalcado, esto va a depender como nunca antes de que por fin podamos trabajar en equipo. La pandemia nos tiene que servir para algo adicional a todas las dificultades que hemos tenido que enfrentar. Si no nos unimos a trabajar por nuestro departamento los diputados, los congresistas, los alcaldes, obviamente liderados por el gobierno departamental, esto no va a ser posible.

¿Qué es lo más duro que ve para los próximos años?

El impacto económico: la situación en la que va a quedar todo el departamento es muy delicada y por eso necesitamos entre todos poderlo sacar adelante.

¿Cuánto duró el estudio, el análisis
del Plan de Desarrollo?

Desde el 4 de mayo con la presentación, para luego seguir con las mesas de trabajo que arrancaron el 11 de mayo hasta el 29, a diario en una jornada de 19 días ininterrumpida, más de 260 horas de estudio para aprobar el documento. 

¿Y las sugerencias y observaciones de la
Asamblea fueron tenidas en cuenta por el Gobierno?

Pero claro, la mayoría de las observaciones fueron ajustadas como el tema, por ejemplo, de la política pública ambiental, el fortalecimiento de los acueductos rurales, bajar el índice de mala calidad del agua, en turismo el tema del concurso de los pueblos más lindos de Boyacá y muchas otras cosas.

¿Y cómo tomó las observaciones el Gobernador?

Asamblea de Boyacá en sesión virtual. Foto: archivo particular.
Asamblea de Boyacá en sesión virtual. Foto: archivo particular.

Bien, él es un señor muy condescendiente y cuando teníamos solicitudes, pues las trabajamos en mesas de concertación y ahí se planteaban nuestras posturas y ellos las analizaban si era posible desde lo financiero, desde lo técnico y desde lo operativo. Se dio espacio a la concertación.

  1. El Plan de Desarrollo según Jonatan Sánchez: “Para quedar bien con todo el mundo dejaron sectores con 20 millones de pesos para los cuatro años”.

Las mismas preguntas le fueron formuladas al único diputado que se declaró en oposición al gobierno de Ramiro Barragán, ese mismo que en las urnas libró el pulso con el hoy mandatario y que su segundo lugar, precisamente por el llamado Estatuto de la Oposición, le permitió ocupar uno de los 16 escaños de la Asamblea departamental.

¿Cómo define el Plan de Desarrollo de Boyacá?

Es un documento que incluyó de todo y a todos, una carta de navegación que permite distribuir de a pocos el presupuesto, pero que no le va a cambiar la vida a nadie, no tiene una línea en específico y con eso no estoy diciendo que sea malo, sino que va a tener que hacer mucho esfuerzo, mucha gestión, para que realmente se vea la inversión. De lo contrario serán cuatro años más de lo mismo.

¿Qué es lo bueno del documento?

Lo bueno es que tiene todas las necesidades de las comunidades y tiene generalizados todos los sectores del departamento. Es una base de planeación buena.

¿Y lo malo de este Plan de Desarrollo? 

La toma de decisiones que en materia presupuestal pueda tomar el gobernador. Que lo que va a necesitar es una muy grande gestión. Que deben priorizar las decisiones de acuerdo al presupuesto para poder focalizar, porque no está focalizado en algo en especial, que es lo que se requiere en este momento: desarrollar un sector que apalanque una reactivación económica.

¿Pero acaso no lo ajustaron de acuerdo a la crisis?

Desde mi punto de vista la proyección presupuestal no se enfocó en que el campo boyacense pueda ser el generador de riqueza, como nos lo habían vendido y como se necesita precisamente en este momento. Buscaron tener contento a todo el mundo y por eso hay sectores con 20 millones de pesos para los cuatro años.

¿En qué cambió ese documento durante la emergencia?

Hay que reconocer que permitieron que se hicieran sugerencias y las incluyeron. El documento es tan general que se podía modificar e incluir todo lo que pidieron los diputados.

¿Y en cuanto a cifras, a montos de dinero?

Yo les propuse, por ejemplo, por qué la Gobernación tiene en gastos de funcionamiento 154 mil millones de pesos en los cuatro años: que bajaran un poco eso y pedía que lo bajaran en 47 mil millones, no en el pago de la nómina, sino en gastos generales, y solo le bajaron en 2.000 millones. Pero en las cifras totales, la proyección presupuestal es la misma, porque desde el año pasado se sabía que eran cerca de 4 billones para el cuatrienio.

Asamblea de Boyacá en sesión presencial antes de la pandemia. Foto: Luis Lizarazo / Boyacá Siete Días.
Asamblea de Boyacá en sesión presencial antes de la pandemia. Foto: Luis Lizarazo / Boyacá Siete Días.

¿Qué fue lo que más le llamó la atención del documento?

Que al final de la jornada, fue un documento que se logró construir entre todos y eso es valioso, que se hizo en un trabajo concertado. Otra cosa es que lo cumplan, porque se necesita la capacidad de gestión. No es solo repartir el presupuesto, sino cómo se va a gestionar. Es que hoy, después de esta crisis, la gente, como nunca, espera que les ayuden a cambiar su vida.

¡Pero si una de las críticas es que fue irrisorio
lo que se destinó para el campo!

Claro, porque el campo quedó incluido, pero no le dieron la prioridad para poder desarrollar el departamento en torno al agro, que me parece podría ser la salida luego de pasada la pandemia. Es decir, no se la jugaron por el campo, como lo habían anunciado, porque al final de la jornada eso depende es del presupuesto, de la gestión que hagan, pero principalmente de una voluntad política y lo que uno ve es que van a apostarle a administrar lo que llegue. Grave.

¿Es decir que Usted también cree que la
recuperación debe ser enfocada en el campo?

Sí, pero lastimosamente el documento no tiene un objetivo específico. Es un documento para administrar. Incluyeron todo, es decir ahí quedó el renglón del campo, pero cuando ya proyectaron el presupuesto, incluyeron todo y no fue direccionado al campo precisamente.

Hay personas reclamando porque viven
de la cultura, ¿qué hacer?

El problema que hoy tenemos todos los boyacenses es que nos afectó a todos la crisis: esto no es de cultores, esto no es de un determinado sector, es de todo el mundo; la gente hoy está preocupada por cómo me impactan mi bolsillo. Falta un escenario de generación de riqueza, porque lo que se hace es distribuir la plata de a poquitos. Hay políticas públicas con 15 millones, es un error esparcir el presupuesto sin determinar un objetivo.

Ahora, específicamente en el tema de los cultores, el dinero del Festival Internacional de la Cultura (FIC) se debe mejor distribuir en procesos para todo el departamento y quien quiera un concierto internacional, que pague su boleta y vaya. También propuse que se dejen de apoyar fiestas patronales de los pueblos y se generen verdaderos procesos culturales y sociales.

¡También les cuestionan que en su
mayoría es para seguir por la línea del exgobernador Amaya!

Les recuerdo que yo estuve en los dos gobiernos como diputado, analicé los dos documentos. Lo que pasa es que son documentos de planeación y por eso se deben parecer, en ambos casos son puras generalidades, ahora lo que hay que esperar es en materia presupuestal dónde va a poner el Gobernador los recursos.

¿Y qué no se concertó, pero quedó en el documento?

Me parece que hay temas muy generales y recogen las dolencias de las comunidades. La diferencia estará en la asignación de presupuestos. Será un gobierno, lastimosamente para Boyacá, que no va a tener un objetivo, sino a todos de a poquitos.

¿Qué opina de la postura de Ricardo Rojas
como presidente de la Asamblea en el estudio
y aprobación de este documento?

Debo hablar como el único diputado de la oposición y a mí se me dieron todas las garantías desde el presidente de la Asamblea, pero también desde la Comisión Primera, que presidió el diputado Yamir López, que fue donde se desarrolló la mayoría del estudio del Plan. Fueron garantistas.

¿Con este documento que acaban de aprobar,
tiene futuro Boyacá?

Yo no puedo en este momento juzgar, lo que hay es que esperar a qué le va a apuntar el Gobernador. Creo que tiene todas las dificultades que vive el departamento en un solo documento, ahora lo que faltan son las soluciones: si se van a dedicar a distribuir el presupuesto, todo va a seguir igual porque no se va a impactar a ninguno de los grandes problemas. Claro que no hay mucha plata, pero esto es de determinaciones. Hay que esperar qué gestión se hace en el Gobierno nacional, empresa privada, ONG y demás.

Asamblea de Boyacá. Foto: Archivo Boyacá Sie7e Días.
Asamblea de Boyacá. Foto: Archivo Boyacá Sie7e Días.

¿Y entonces por qué lo aprobó?

Pues yo lo aprobé porque no podía ir en contravía del programa de gobierno que el pueblo boyacense escogió; lo que viene es el control a ese documento, que es la carta de navegación. Ahora, el Gobernador no podrá decir que no le permitimos trabajar: ahí está y por el bien de Boyacá, no solo espero que lo cumpla, sino que pueda recomponer en direccionar la inversión para realmente impactar.

¿Qué es lo más duro que ve para los próximos años?

El problema económico. Tenemos que hablar de cómo generamos riqueza y fuentes de empleo directas. La economía del departamento no puede seguir sustentada en el presupuesto departamental. Hay que traer empresarios, hay que atraer la inversión privada.

¿Cuánto duró el estudio, el análisis del Plan de Desarrollo?

Creo que le hizo falta tiempo de discusión, pero esto no es de Boyacá, sino del Gobierno nacional. Aquí se trabajaron más de 12 o 13 horas diarias, porque todo fue contra el reloj. La Asamblea estudió sobre algo que le habían entregado.

¿Y las sugerencias y observaciones de la
Asamblea fueron tenidas en cuenta por el Gobierno?

Sí y eso lo debo reconocer, por lo menos en un 80 por ciento la secretaria General trató de concertar y de tener en cuenta todas las observaciones y sugerencias. Recordemos que, al final en todo documento de estos, debe tener algún tipo de inversión. Salud, educación y agua potable vienen con destinación específica, entonces la diferencia está en los pocos dineros de libre destinación y de regalías, esos los direcciona el gobernante de acuerdo a sus objetivos.

¿Y cómo tomó las observaciones el Gobernador?

Fue el equipo de Gobierno con el que trabajamos. Nunca tuvimos concertaciones directamente con el doctor Ramiro Barragán, sino con sus funcionarios.