Monseñor Corredor, el líder que dejó honda huella – José Ricardo Bautista Pamplona – #Columnista7días

Luis Antonio Corredor Chaparro nació en la ciudad de Duitama  el 10 de diciembre de 1936, hijo de Antonio Corredor y Paulina Chaparro Luis Antonio demostró desde pequeño ese carácter fuerte que le permitió escalar importantes posiciones.

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Monseñor Luis Antonio Corredor Chaparro – Foto: Archivo particular

Los primeros estudios los hizo su natal Duitama y posteriormente se incorporó al Seminario Mayor de Tunja a la vez que estudiaba Teología en la Universidad Javeriana de Colombia. Su ordenación sacerdotal la recibió en el Colegio Aloisiano el 20 de junio de 1964 por parte de Monseñor José Joaquín Flórez Hernández.

Se destacó como un consagrado al estudio y la investigación, se especializó en el campo de la liturgia y fue nombrado en 1974 como prelado de honor de Su Santidad Pablo VI.

Una larga trayectoria en la iglesia le otorgó importantes cargos como Capellán del Monasterio del Santísimo Rosario, Vicario Cooperador, Delegado para la acción Católica, Vicario de Pastoral, Notario Eclesiástico, Consultor Diocesano, Ecónomo de la Diócesis, miembro del Fondo de Solidaridad Sacerdotal del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores, miembro de las comisiones para los Centros de Pastoral y de la Junta Directiva del Colegio Seminario Diocesano de Duitama y miembro de la Comisión del Seminario Mayor Diocesano entre muchos otros cargos. 

Se desempeñó por varias años como  Párroco de la Iglesia Catedral de la capital cívica del departamento y desde allí se afianzó como el vigía permanente de su parroquia a la que engalanó con emblemáticos vitrales y transformó en verdadera joya de la arquitectura y la devoción.

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Monseñor Luis Antonio Corredor Chaparro Desde el púlpito infundía respeto y admiración – Foto: Archivo particular

Monseñor Corredor generó polémica entre los líderes que no podían doblegar su pensamiento porque su carácter recio lo convirtió en uno de los hombres más poderosos de su comarca como miembro y directivo de la junta de la Cámara de Comercio, el Club de Leones y el hospital de la ciudad.

Hombre franco y querendón como nadie de su tierra, de sus artistas, de la historia y de aquellas causas que hacían brillar la perla en el concierto nacional, así fue Monseñor Corredor como todos le conocían a veces polémico, a veces rígido y franco pero siempre frágil y sensible ante el dolor humano y el progreso de su amada Duitama.

Soportó y afrontó con donaire una enfermedad respiratoria que le apagó incluso su voz, pero aun así seguía dando consejos y llamando la atención de aquellos que consideraba eran una especie de hijos indisciplinados de la iglesia hasta que a los 78 años de edad un 8 de mayo del 2015 su situación se agravó y un paro cardiorrespiratorio le produjo la muerte. 

Hoy cuando se conmemora un año más de su desaparición los Duitamenses lo siguen recordando especialmente en momentos como éste porque sus acciones cívicas fueron tan certeras como su mano a veces dura y esa voz de aliento que aunque desquebrajada al final de sus días quedó resonando por siempre en los rincones de su amada perla.