Cuando todo cambió – ‘Echando Lengua’ – Luis Heriberto Bohórquez #Columnista7días

El pasado 20 de marzo el destino la golpeó a Colombia y transformó en realidad, lo que hasta ahora era ciencia ficción: la presencia de una amenaza para la humanidad. No fue un día cualquiera.

Tras una noche lluviosa en Garagoa, esa madrugada las aves no trinaron como de costumbre; al contrario, fue el inicio de un día gris que trajo el simulacro de aislamiento en Bogotá, Boyacá, Cundinamarca y Meta y concluyó con la orden de cuarentena nacional, expedida cerca de la media noche.

Como si fuera poco, en la noche mientras apenas corrían las primeras horas del aislamiento, de un semioscuro paraje urbano de Garagoa provenía el sonido de una tonada religiosa, que a medida que aumentaba su intensidad ponía al descubierto una sobrecogedora escena: un sacerdote católico marchaba lentamente por el centro de la calle portando en alto la Custodia que expone al Santísimo, acompañado de dos monjas que lo secundaban en la oración.

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Suficiente para entender la realidad: estamos frente a una real amenaza de la que sólo Dios y nuestra disciplina y sentido común, nos pueden ayudar a superarla.

La supervivencia de los boyacenses depende de nuestra responsabilidad, manteniéndonos aislados en las viviendas y podemos respirar tranquilos sabiendo que lo vamos a cumplir y además somos gente trabajadora, en gran porcentaje productores de alimentos y nos sentimos orgullosos de los paisanos dedicados a esta actividad, sin los cuales será imposible sobrevivir.

La contención del virus no depende de las actuaciones de los gobernantes y mientras no exista la vacuna, la única solución es aislarnos, porque salir a las calles sin justificación equivaldría a un acto terrorista. Todo ha cambiado y dependemos de nosotros mismos.

Ingeniero de vías y transportes

Catedrático universitario

Twitter: @luchocalidad