¡A esta solo sobrevivirán quienes sean capaces de reinventarse! #Editorial7días

No es cierto que la crisis que estamos enfrentando sea el fin del mundo, como ya lo están vaticinando los negativistas, extremistas y perdedores, esos que frente a cualquier contrariedad se desmoronan como un muñeco de arena ante el contacto de una pequeña ola.

Claro que hay muchas dificultades en medio de la emergencia por el coronavirus, desde luego que la economía se ha venido al piso, las obligaciones no esperan y que la incertidumbre se apodera de nuestro existir, pero este no es el apocalipsis, tampoco es cierto que “después de todo esto, nada volverá a ser lo mismo”, como muchos repiten de día y de noche acostados mirando para el techo, sin siquiera asomarse a la ventana para ver que todo sigue ahí donde estaba antes de encerrarse.

Claro que deben haber algunos cambios, pero antes de lo que nos imaginamos, estaremos en la misma rutina: tendremos que seguir caminando, conduciendo, tomando el bus o el taxi, comiendo, durmiendo, bañándonos, cumpliendo unos horarios y tareas, haciendo mercado, yendo al médico, ayudando a nuestros familiares, en fin… el mundo sigue allá afuera, esperándonos.

Aquí lo importante es que logremos entender el mensaje, que hayamos identificado que no podemos seguir en un mundo de abusos, de arbitrariedades y excesos, que el cambio empieza por nuestra forma de ver la vida, de dar valor a esas pequeñas cosas y de haber entendido la importancia del otro y que siempre, así no lo queramos, vamos a depender de alguien.

El dinero en el mundo no se ha acabado, ni se va a acabar por unos días que nos tocó ‘escondernos’, de hecho lo que importa realmente es que tengamos salud, sí salud, para poder regresar a nuestros oficios, muchos en lo que venían, otros en nuevos proyectos, pero lo cierto es que poco a poco todo comenzará a tomar su cauce y aunque unas actividades se tardarán en regresar a la normalidad, volverán porque hacen parte de nuestro diario vivir.

Los estudiantes por ejemplo regresarán a las aulas, los carros a las vías, las máquinas se volverán a encender, el ruido regresará y las mayorías a laborar, a lo que aprendieron a hacer. Aquí el reto está para quienes tienen esas Pymes o emprendimientos, esos que de la noche a la mañana están viendo que todo se les derrumba, pero que en vez de estar pensando en que el mundo se les acabó, deberían estar planeando cómo será su reactivación, cómo se mantendrán, cómo comenzarán a germinar de nuevo con su iniciativa.

Nadie ha dicho que el reinicio vaya a ser fácil, pero tampoco será imposible. Recuerde que esto no es algo que solo le está pasando a usted o a un ‘selecto’ grupo, es algo que nos tocó a todos.

Las empresas e iniciativas que continuarán, no necesariamente serán las que más propiedades o dinero tengan, la verdad es que como ya lo han pronosticado expertos, a esta crisis mundial solo ‘sobrevivirán’ quienes estén dispuestos a reinventarse, quienes tengan ideas y aquellos que hayan entendido el valor de lo que hacen, para qué sirve realmente su producto y qué es lo que están buscando sus clientes, qué es lo que necesitan.

Y en cuanto a profesiones y oficios, a los que más difícil les quedará seguir, readaptarse e incluso reubicarse, es a aquellos que siempre han hecho parte del montón, a los facilistas, a esos que siempre se han resistido al cambio, a quienes nacieron embargados de pesimismo y a los que creen que esto es el acabose, el apocalipsis. Ahora la pregunta es ¿qué piensa hacer?