En Monguí esperan que la Policía pueda ayudarles con el traslado del cadáver de un uniformado que trabajaba en la aduana en Rioacha

La familia Cáceres Bonilla espera que la petición que han elevado a la Dirección de la Policía Nacional, pueda tener eco para sepultar a su pariente, Gerardo Cáceres Bonilla en Monguí, su tierra natal.

Aunque el uniformado no murió en un acto de servicio, sus familiares esperan que los más de siete años que llevaba en la Institución puedan servir para ayudarles a trasladar su cuerpo hasta Boyacá, ya que en este momento por el que atraviesa el país sería imposible para ellos poder adelantar esa labor.

El patrullero Gerardo Cáceres Bonilla, falleció esta mañana, cerca de las 9:00, a causa de un paro cardiorespiratorio que lo sorprendió en su vivienda junto a su esposa Lizbeth Pinzón y Sara, su pequeña hija. El boyacense desde hace un año, seis meses y 14 días, se desempeñaba como integrante de la Escuadra de Policía Fiscal y Aduanera, adscrito a la División de Gestión y Control Operativo de Rioacha.

Según testimonios iniciales, de un momento a otro el joven de 27 años se desplomó y fue atendido de inmediato por ella y por algunos vecinos para luego ser trasladado a un centro médico, en un vehículo institucional que transitaba por el sector.

La Institución policial indicó que ya se está brindando el apoyo psicosocial a la señora por parte del Departamento de Policía Guajira. El uniformado contaba con un tiempo de servicio de 7 años, tres meses y seis días y tenía 24 felicitaciones en su hoja de vida y cero llamados de atención.

Hasta el momento la señora Alicia Bonilla Fernández y su esposo Guillermo Cáceres Siabato, como padres de Gerardo, junto a sus otros cuatro hijos esperan que la Institución a la que decidió prestar su servicio, les puedan ayudar para darle un sepelio en su natal Monguí donde todos viven y a la espera de que cuando esta emergencia por la pandemia haya pasado porderle celebrar una misa masiva en su memoria.