Tres boyacenses en el extranjero cuentan cómo están viviendo la pandemia

Un sacerdote, un artista y un diplomático relatan la situación por la que atraviesan los lugares donde residen por cuenta del coronavirus.

El padre Paulo Palencia, de Sogamoso, está estudiando en Italia y es testigo presencial de lo que está viviendo el país más azotado por el COVID-19.

El padre Paulo Palencia, de Sogamoso, se encuentra actualmente residenciado en Roma, donde estudia en la Universidad de La Santa Cruz.

Está residenciado en una zona periférica de Roma, en la parroquia Santa Rosa de Viterbo, cuyo templo solo abre algunas horas en el día para que los fieles ingresen a orar.

 

“Esto me cambió totalmente la vida porque ahora me toca celebrar la misa solo, a puerta cerrada. De ver tanta noticia, a uno hasta le da miedo que tenga esa enfermedad, porque aquí en Italia hay muchos datos donde se dice que varias personas son asintomáticas”, señala el religioso.

 

Dice el padre Palencia que en Roma están abiertos los supermercados y que existe un documento, denominado la autodeclaración, en la que cada persona les asegura a las autoridades que sale expresamente a una necesidad: por salud, a aprovisionarse de alimentos o por una situación especial.

“Aquí permanecen abiertos los supermercados, las droguerías o farmacias y unos sitios que son las tabaquerías, que es como decir en Colombia los balotos”, afirma el sacerdote.

Al caer la tarde celebra la eucaristía a puerta cerrada en la parroquia Santa Rosa de Viterbo, donde vive.

Cuenta que desde hace 15 días a Italia llegaron unos médicos de China a observar cómo se está manejando la situación del coronavirus.

 

“En Italia se están garantizando los servicios básicos, como el agua, la energía eléctrica, el teléfono y los alimentos, y para eso están trabajando algunas empresas. El metro sigue funcionando, el servicio de bus sigue funcionando y los trabajadores están saliendo a sus labores”, señala el religioso.

Según el padre Paulo, hubo un acuerdo entre las empresas y el Gobierno para que se les provea los elementos de seguridad necesaria a los trabajadores, a fin de que sigan en sus labores y no paralizar el país.

Parte de su jornada diaria la dedica a estudiar de forma virtual, mientras pasa la cuarentena. El padre Palencia pertenece a la Diócesis de Duitama y Sogamoso.

“Les pido a mis paisanos boyacenses que por favor se queden en la casa, porque de las medidas que se tomen en los primeros días depende el éxito de poder bajar la curva al final de los días. Una persona puede infectar a muchas más personas, así que quedémonos en casa”, recalca el sacerdote.

Recomienda, también, mucha oración para fortalecer el espíritu y no perder la esperanza.

“Esta es una oportunidad para unirse en familia. Aquí en Italia la gente está volviendo a reunirse en las casas y hay que aprender a sobrellevar la vida en cuarentena”, afirma Palencia.

Resalta que, en el centro de Italia, donde él se encuentra, la situación no es tan crítica como en el norte del país, pero que hay escasez de tapabocas y de guantes quirúrgicos porque todo se ha enviado hacia la zona más azotada por el coronavirus.

En los supermercados las personas deben cumplir con la distancia de seguridad para poder hacer sus compras.

Señala que en Italia hay más preguntas que respuestas sobre por qué golpeó tan duro el COVID-19 a esta nación, sobre todo en las regiones de Venecia y de Lombardía.

“Ellos están aportado más del 40 por ciento de los enfermos, pero ni siquiera los científicos han podido dar con el tema. No se sabe: puede ser la humedad del clima que genera enfermedades respiratorias en la gente o puede deberse a un factor genético, lo único es que Italia es un puerto de acceso a Europa desde Asia”, indica.

El padre Paulo Palencia está estudiando Comunicación Institucional en la Universidad de La Santa Cruz de Roma y por la cuarentena toma clases virtuales. Ya no madruga a las 5:00 a.m., pero está en pie desde las 7:00 para sus jornadas diarias, que incluyen la celebración eucarística a puerta cerrada.

 

Un artista duitamense en Boston

El pintor boyacense Jorge Armando Gómez Orozco, ‘Cocke’, quien está radicado en la ciudad de Boston (Estados Unidos), relata que la situación es tranquila, pero tensa en el estado de Massachusetts.

“Hubo una conferencia en una empresa farmacéutica al principio de marzo, donde había una persona que venía de China, positiva para COVID-19.

De ahí salieron inicialmente 82 casos que han escalado a 1.160 hasta hoy”, dice el artista.

Cuenta que Ceci (su esposa, la doctora Cecilia Inés Márquez Ayala, también boyacense, directora Médica Asociada Líder Desarrollo Clínico de Takeda Pharmaceuticals) ya lleva trabajando desde la casa más de tres semanas, desde antes de la conferencia.

“Por su trabajo, tiene que lidiar con las consecuencias del COVID-19 en los estudios de investigación que tiene a su cargo a nivel mundial”, afirma.

El artista plástico Jorge Armando Gómez Orozco, ‘Cocke’, está radicado en Boston (Estados Unidos). Aquí con su hijo George.

Manifiesta ‘Cocke’ que todos están bien y en la casa, que los jardines cerraron y que tienen a su hijo, George, con ellos.

“Salimos cuando es estrictamente necesario: son contadas las veces que salgo expresamente a la farmacia y a sacar la mascota cerca. Para el mercado hemos tenido suerte y hemos podido ordenar domicilios de las cosas que necesitamos”, explica.

Agrega que la situación es muy difícil y que están conscientes de que es posible que empeore antes de comenzar a mejorar.

“Así que todos quedémonos en casa. Un abrazo grande y bendiciones”, concluye ‘Cocke’.

El secretario de la Comunidad Andina en Lima

Jorge Hernando Pedraza Gutiérrez, secretario general de la CAN (Comunidad Andina), se encuentra acuartelado en su residencia en Lima (Perú).

“Luego de haber llegado de un viaje de misión en Uruguay y en Argentina, en Perú se decretó el aislamiento obligatorio desde hace 12 días y lo estamos cumpliendo rigurosamente”, afirma el exsenador boyacense.

El secretario general de la Comunidad Andina (CAN), Jorge Hernando Pedraza Gutiérrez, está acuartelado en su residencia en Lima, desde donde atiende virtualmente todo lo concerniente a su cargo.

Cuenta que ha montado desde su residencia, en Lima, un cuartel general de trabajo y que desde allí está atendiendo minuto a minuto los asuntos misionales de la Secretaría y, además de eso, las solicitudes y todos los temas que tienen que ver con la CAN en esta emergencia de la humanidad.

“Nosotros estamos haciendo los seguimientos diarios a los reportes que dan nuestros ministros de Salud. Hay unos casos más preocupantes que otros, pero en general tenemos ya un nivel de presencia que ha obligado a los gobiernos a extremar medidas. La primera se tomó en Perú, luego en Ecuador y ahora en Colombia, que entró en aislamiento esta semana, y Bolivia desde el domingo”, manifiesta.

Dice que trabaja de manera incansable y a distancia utilizando los mecanismos que hoy permite la tecnología de la información y las comunicaciones para mantener el ritmo de muchos aspectos.

“Algunos otros se han suspendido porque no dependen de una decisión unilateral nuestra, sino de una pluralidad de actores y, por supuesto, que hoy los gobiernos tienen prelación en la marcha de todas las estrategias para mitigar y controlar este virus”, explica.

Agrega que la CAN ha suspendido términos administrativos y de procedimientos para dar garantías procesales mientras dure el aislamiento.

“Pensamos que en Perú va a haber un aumento hasta pasada Semana Santa, es decir que el confinamiento terminará siendo de cerca de un mes, como sería lo recomendable en todos los lugares de la Comunidad Andina”, indica.

El secretario general de la CAN espera que, en Colombia las medidas que el Gobierno ha tomado y las estrategias, que han sido respaldas desde la Comunidad Andina, sean eficaces.

“Aprovecho este espacio para hacerles un llamado a los ciudadanos, porque este es un tema de autodisciplina: más allá de ser una medida obligatoria o de un toque de queda, tiene que ser una actitud de responsabilidad con la vida propia y con la vida de los demás, del entorno familiar y de la sociedad”, recalca Pedraza.

Señala que si la gente no entiende la gravedad que esto implica vamos a tener muchas dificultades y que lo que no se quiere es que lleguemos a colapsar en nuestros sistemas de salud.

“Si Europa, que es un continente con desarrollo, está viviendo estas penurias y estas angustias, imaginemos que nos puede pasar a nosotros si no tomamos las previsiones de estar en aislamiento”, precisa.

Hace un llamado a que cumplamos con la norma y con el deber del respeto por la vida de los demás.

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