Gabriel Ángel Villa Vahos asumió como Arzobispo de Tunja

Hace 22 años no se vivía en la Catedral Metropolitana Santiago de Tunja uno de los acontecimientos más importantes para los católicos del departamento, cuando en el mes de marzo de 1998 tomó posesión monseñor Luis Augusto Castro Quiroga como nuevo Arzobispo de Tunja.

Esta solemnidad se volvió a sentir ayer de nuevo en la Catedral de la capital boyacense con la llegada del nuevo Arzobispo, monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, quien fue nombrado por el papa Francisco para ocupar esa dignidad, el pasado 10 de febrero, luego de desempeñarse por cerca de seis años como obispo de la Diócesis de Ocaña (Norte de Santander).

Gabriel Ángel Villa Vahos, quien nació en el municipio de Sopetrán (Antioquia) el 17 de junio de 1982, aseguró que se siente feliz de haber sido elegido por el máximo jerarca de la Iglesia Católica como nuevo arzobispo de la ciudad de Tunja e invitó a los boyacenses a acercarse más a la iglesia.

“Invito a todos a ser audaces y creativos en esta tarea de repensar los objetivos, las estructuras, el estilo y los métodos evangelizadores de las propias comunidades. Todos estamos invitados a aceptar esta llamada, salir de la propia comodidad y atrevernos a llegar a todas las periferias geográficas y existenciales que necesitan la luz del evangelio”, indicó monseñor Villa Vahos.

El nuevo arzobispo de Tunja, quien tomó posesión en medio de la grave crisis sanitaria por la que atraviesa el mundo a causa de la pandemia del coronavirus, aseguró que es momento de que el ser humano piense en los demás.

“En este tiempo tan propicio para la conversión del corazón y con las limitaciones que nos impone esta crisis sanitaria, inicio la peregrinación en esta reconocida Arquidiócesis de Tunja, tierra llena de fe, de religiosidad, de historia, de cultura, de gentes buenas y trabajadoras, de tradición libertadora, de campesinos laboriosos. Iglesia particular que ha sido pastoreada a lo largo del tiempo por prohombres que junto con muchos presbíteros, religiosos y religiosas y distintos agentes de pastoral y de laicos comprometidos han impregnado de evangelio el territorio boyacense”, aseveró.

A partir de este momento el nuevo Arzobispo de la capital boyacense tendrá que afrontar grandes retos, tras el legado que dejó Luis Augusto Castro Quiroga, quien en sus 22 años de servicio a la comunidad tunjana y boyacense realizó diferentes obras sociales, creó varios medios de comunicación y una institución de educación superior y acercó a los católicos a la Palabra de Dios.

“Lo primero que debe hacer el nuevo arzobispo es acercarse a los medios de comunicación que, seguramente, pasarán por una fuerte crisis económica tras la pandemia del coronavirus que se ha presentado en el país y el mundo en los últimos meses. También continuar con el proceso de evangelización en las familias en las que, en algunos casos, se presenta violencia intrafamiliar y acercar a ellos a Dios para ayudarlos a salir de esta situación”, indicaron voceros de la Arquidiócesis de Tunja.

En el acto de posesión, el nuncio apostólico monseñor Luis Mariano Montemayor señaló que dentro de las labores que deberá cumplir Villa Vahos está la de consolidar la familia.

“Existe, señor arzobispo, la necesidad urgente de consolidar cada vez más la familia. No basta impartir a los novios los cursos prematrimoniales, el apoyo a la institución familiar debe orientarse a una formación en profundidad, no solo a nivel espiritual sino en otros campos como el médico, el jurídico, el económico, contando con personal especializado en cada uno de estos aspectos”, apuntó monseñor Luis Mariano Montemayor.

Otro de los aspectos que enfatizó el nuncio apostólico que se debe combatir es el alcoholismo, que según él, se presenta de manera amplia en el departamento.

“Una realidad preocupante que golpea a las familias boyacenses es el alcoholismo, tanto en el área rural como en la urbana y que genera en los hogares violencia, maltrato infantil, suicidios, accidentes, desnutrición infantil, abusos, pobreza y otras plagas sociales”, expresó.

La Arquidiócesis de Tunja ha sido gobernada por cuatro obispos diocesanos y tres arzobispos. El primero en asumir fue monseñor Severo García Barreto a partir del 12 de marzo de 1882 y siendo el último monseñor Luis Augusto Castro Quiroga, quien lo hizo desde 1998 hasta marzo de 2020.

“El presbiterio está formado por 166 sacerdotes diocesanos, la mayoría de ellos ejerce su labor pastoral en las parroquias, como párrocos o vicarios parroquiales. Pero hay un número significativo de sacerdotes que trabaja en la educación, unos como profesores de colegios, otros en universidades, además de los que prestan sus servicios como formadores en el Seminario Arquidiocesano”, señaló Montemayor.