Navidad un día para perdonar

No hay un día del año más propicio para el perdón y la reconciliación que la Navidad. Una fecha que, si bien es cierto está muy arraigada entre los católicos, tiene que ver con todo el mundo por la cantidad de símbolos, de costumbres, de tradiciones y características.

Puede que alguien que no sea católico o simplemente no guste de la Navidad no vista el arbolito, el pesebre, no rece la novena, ni cante villancicos y que menos adorne su hogar con las figuras y accesorios característicos de la época.

El problema para estas personas es que ni siquiera necesitan salir de casa, porque solo al correr la cortina, sintonizar la radio, encender la televisión o revisar su celular se van a encontrar con la alegría y los colores verde, rojo y blanco, especialmente, que caracterizan esta época.

Así es: la Navidad debería tocar el corazón de todos nosotros, sin importar nuestras creencias o gustos por esta época del año y servir como excusa para que pidamos perdón o para que perdonemos a alguien.

El perdón hace bien, mejora la salud, baja el estrés y libera del miedo, tanto al que perdona como al perdonado, porque según dicen, el perdón tiene el poder de purificar la mente.

No pierde nada. Inténtelo y esta noche llame a esa persona con la que tiene una diferencia y deséele la feliz Navidad. Será un 25 de diciembre inolvidable. ¡Feliz Navidad para todos!