Que el buen ejemplo cunda

Resulta emocionante saber que en el silencio de las montañas hay comunidades de manos grandes y pequeñas dedicadas a cuidar el agua desde su nacimiento.

Una mañana se percataron de la disminución del chorro transparente que llegaba hasta sus ranchos, este se había menguado y ya no tenía la calidad de otros tiempos. Ese día convidaron a sus vecinos y en romería decidieron emprender la recuperación del páramo. Buscaron las semillas y las germinaron.

Los más pequeños fueron testigos de su progreso y cuando estuvieron listas esparcieron los retoños de frailejón por las laderas, las hondonadas y muy cerca de los riachuelos que tímidos descienden de las colinas.

Esta misión vinculó también a hombres rudos, militares en plan de retiro, acompañados por el Sena en la tarea de investigar sobre el comportamiento de las especies nativas y las posibilidades para recuperar áreas degradadas por la intervención humana.

Al empeño de estos hombres y mujeres se sumaron otros que recolectaron envases de agroquímicos, lideraron la adecuada disposición de desechos, promovieron el tratamiento de aguas contaminadas y aportaron alternativas de solución al conflicto entre la fauna y los humanos.

Cada una de estas iniciativas merece más que un aplauso y un “gracias” no sería suficiente. Un premio sería poco para su esfuerzo, sin embargo, lo tendrían muy merecido.

Su compromiso con la vida y la preservación fue reconocido por Corpoboyacá que a varios de estos gestores ambientales les otorgó la distinción Espeletia Dorada, una exaltación que distingue a quienes sin aspavientos ni remuneración están contribuyendo al cuidado de nuestra casa común. ¡Que cunda su ejemplo!

www.entreojos.co
entreojoscolombia@gmail.com

Deja un comentario