Líos de Duque y de Barragán

Ni Iván Duque hubiera llegado a la Presidencia de la República sin la bendición de Álvaro Uribe Vélez, ni Ramiro Barragán hubiera llegado a la Gobernación sin ser el ungido de Carlos Amaya.

Eso es claro y por eso, el exalcalde de Nobsa va a enfrentar con el ‘amayismo’ un panorama similar al que está atravesando el Presidente de la República con el uribismo y que si no lo sabe manejar también se le terminará convirtiendo en un verdadero karma.

Y es que en parte los problemas de Duque están originados en el mal ambiente que le han generado los áulicos del caudillo del Centro Democrático, que querían participar de las decisiones de Gobierno, quitar y poner, y hacer y deshacer, pero el Presidente se amarró los pantalones y no les ha cedido a todas sus pretensiones.

Lo mismo que tendrá que hacer Ramiro Barragán para, como dijo en este mismo medio, “ponerle su propio sello al próximo gobierno”. La historia se repite: hace 12 años le hacían fila no al gobernador José Rozo Millán, sino al ex Jorge Eduardo Londoño, porque según ellos era quien lo había puesto en su silla en el Palacio de la Torre.

La situación llegó a tal extremo, que se llegó a hablar de los ‘papelitos’ que le enviaba Londoño a Rozo para ubicar a alguien, situación que no alcanzó a superar el año y José Rozo decidió cumplir el mandato del pueblo: gobernar. ¿Qué tanto se repetirá la historia esta vez?

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