Entre el derecho y la responsabilidad social

Ni un accidente de aviación le quitó las ganas de trabajar por las comunidades indígenas del país.

Abogada Ángela Luisa Pérez Vera, creadora de las fundaciones Dionicia Vera de Pérez, Poco a Poco (Poapo) y Zio-A’I, Unión de Sabiduría’. También novelista.
Abogada Ángela Luisa Pérez Vera, creadora de las fundaciones Dionicia Vera de Pérez, Poco a Poco (Poapo) y Zio-A’I, Unión de Sabiduría’. También novelista.

La abogada sogamoseña Ángela Luisa Pérez Vera está considerada como la pionera de la responsabilidad social empresarial en el territorio colombiano.

Su labor con las comunidades campesinas e indígenas del país inició a mediados de la década de los 80, cuando ingresó a trabajar a Ecopetrol como abogada especializada en derecho agrario y recursos naturales.

Sus funciones en la Dirección Jurídica de la petrolera estatal eran más trabajo de campo que de oficina. Se encargaba de negociar tierras con los dueños de los predios por donde iban a pasar los oleoductos o gasoductos, o en donde se iban a realizar las perforaciones.

En ese relacionamiento con las comunidades, que no era fácil, aprendió a conocer sus problemas, a entender sus necesidades y a comprender sus puntos de vista, lo que la motivó a trabajar con ellas y por ellas.

“Eso hizo que no solo fuera negociar tierras, sino entender la parte humana de cada persona que se sentía afectada por un trabajo que era ajeno a su vida diaria. Buscábamos que hubiera un entendimiento entre la necesidad y el reconocimiento, que no solo se hace en dinero”, dice la abogada.

Pronto su labor empezó a dar frutos y a los cuatro años la nombraron jefe del Departamento de Tierras de Ecopetrol, desde donde empezó a hacer gestión en favor de las comunidades. “En ese momento creamos en Ecopetrol un grupo, de tres personas, para darles beneficios a las comunidades.

Fuimos pioneros de la Dirección de Relaciones con la Comunidad, que hoy en día es responsabilidad social empresarial”, manifiesta esta boyacense enamorada del trabajo social.

Su tarea siguió por buen camino, hasta llegar a ser jefe de un área que se llamaba Desarrollo Comunitario y poco a poco tuvo a su cargo las relaciones de la empresa Ecopetrol con las comunidades en toda Colombia.

“Desde esta área buscábamos en lo posible dejar proyectos que de alguna forma beneficiaran a la comunidad”, recuerda. Esta sogamoseña, muy comprometida con las causas comunitarias, trabajó en Ecopetrol durante 20 años.

Sin embargo, su amor por el trabajo social ha prevalecido y ha sido su impulso para crear varias fundaciones dedicadas a la defensa de las comunidades indígenas y campesinas y de los recursos naturales.

Sobrevivió a accidente de aviación en el llano

Uno de los proyectos que desde Ecopetrol realizó con las comunidades fue la celebración de los 170 años de la Campaña Libertadora.

Las actividades conmemorativas comenzaron en Guasdualito, en límites entre Venezuela y Colombia, para luego proseguir en el departamento de Arauca.

En el marco de esa celebración, el 11 de junio de 1989 tomó un vuelo en Bogotá hacia Tame (Arauca), que hizo escala en Yopal porque había mal tiempo. Al continuar su viaje hacia Tame, luego de cerca de una hora y media de espera, el avión de Aerotaca HK 2486 se estrelló contra un cerró, a 25 kilómetros de la población araucana.

“El piloto se orientaba por los ríos o las montañas y se equivocó de río. Creía que era el río Tame, pero no, y cuando se dio cuenta, teníamos una montaña a metros del avión”, recuerda.

El piloto no pudo evitar la colisión contra el cerro: el pequeño avión se arrastró unos 30 metros, mientras iba desintegrándose.

“Fue a caer a un sitio donde se abrió por la mitad. Algunos se murieron en el choque, otros quemados en el avión y unos más salieron con vida, pero fallecieron posteriormente”, relata.

El especial completo está en la edición impresa de hoy.

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