El conservatorio de la economía naranja

Con ayudas del Gobierno, cerca de 60 estudiantes podrán mejorar su formación musical.

El conservartorio de la economía naranja

Contrario a lo que se pensaba en otras épocas a cerca de los conservatorios que eran esas instituciones donde solamente los ‘genios’ en la música se podían matricular, en Duitama un músico y gestor cultural se dio a la tarea de abrir ‘MI Conservatorio’.

Su nombre obedece a destacar la nota MI sobre el pentagrama acompañado de este vocablo que significa institución de enseñanza y difusión de la música, el canto y otras artes relacionadas.

Dice Carlos Sánchez que luego de haber trasegado por agrupaciones, orquestas, tríos y grupos de cámara, ahora quiere devolverle a la sociedad esos aplausos que recibió en el ejercicio de su actividad artística para dedicarse a la pedagogía y al surgimiento de los nuevos talentos de su ciudad.

Además afirma que su paso por los claustros de Culturama y el Colegio Seminario como profesor, lo formaron como pedagogo. Para lograr este propósito inauguró hace poco tiempo una institución de educación no formal donde niños, jóvenes y adultos pueden asistir para aprender y perfeccionar sus conocimientos en la música y para conformar las diferentes agrupaciones que paulatinamente han ido surgiendo como resultado del proceso.

Son ya 60 estudiantes los que se han matriculado en este centro para recibir instrucción en teoría musical, técnica vocal e instrumento principal, este último orientado a los instrumentos de cuerdas pulsadas y a los de corte sinfónico.

Le acompañan en esta causa, más de 18 maestros altamente calificados quienes comparten con él, no solamente este sueño de emprenderismo cultural, sino los propósitos misionales del Conservatorio, más aún, cuando la institución vive básicamente del ejercicio de matrículas y el pago de las mensualidades de los estudiantes.

Recientemente el visionario músico Duitamense, vio en el programa de la economía naranja, que promueve la Presidencia de la República, una oportunidad de oro para apalancar recursos y tras un juicioso y arduo proceso metodológico, logró acceder al selecto grupo de beneficiados para obtener un crédito por recursos que superan los ciento cincuenta millones de pesos.

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