A desempolvar el tocadiscos y a pulir la aguja

Nada como la durabilidad del acetato, de hecho cuando se creía que había desaparecido, grandes artistas los han vuelto a revivir.

Todos los que pasamos al ‘quinto piso’ recordamos con nostalgia ese sonido característico de la aguja sobre el vinilo como si se tratara del buey dando vueltas para arrancar la entraña dulce de la caña, el tren sobre la carrilera o el yugo sobre el arado.

El siglo XIX considerado como el de la gran revolución industrial trajo consigo el registro del sonido en el disco de goma endurecida que, de acuerdo a las investigaciones, se dice apareció en el año 1887 luego que Thomas Alva Edison transformara la energía acústica en mecánica, para lograr que una aguja en contacto con elementos envueltos en cera y a través de un amplificador pudieran producir sonoridad.

El artista pionero que se hizo millonario gracias al genial invento fue Enrico Caruso, de origen Italiano, quien en un estudio en New Jersey hizo el ‘milagrito’ de producir una grabación en 78 revoluciones, convirtiéndose en el colonizador de un mercado que a la fecha ha sido quizás el más productivo de la música en toda su historia.

La modalidad del vinilo se hizo popular en varios formatos: los de 16, 12, 10 y 7 pulgadas como también en diferentes revoluciones de producción sonora que estaban entre 33, 45 y 78 revoluciones y era muy común esperar al ‘jefe del hogar’ o a los hermanos mayores, llegar con su disco bajo el brazo para poner a toda la familia en sintonía alrededor del tornamesa.

LP acetatosUna ciudad pionera en Colombia en la construcción de las agujas ha sido la trasnochadora y morena Pereira, donde existen fábricas de agujas para fonocaptadores de tocadiscos que en la actualidad, y pese al auge de las nuevas tecnologías, aún sigue abasteciendo los mercados de los Estados Unidos y Suiza.

Entre 20 a 30 minutos tarda un experto en fabricar una de esas agujas y es tanta la experticia que lo pueden hacer mientras ‘se limpian un ojo’ porque la práctica hace al maestro y estos sí que son verdaderos decanos del proceso sonoro en acetato.

Dicen estos experimentados veteranos que, “el procedimiento consiste en inyectar en un molde el plástico para hacer las perillas, se estampa para decorarlo y direccionar la aguja, luego se instala el porta punta que recoge la señal del disco, se fija la punta de la aguja, se ensambla el conjunto y se prueba el sonido”.

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