Matilde Anaray, Simona Amaya, y otras mujeres boyacenses que contribuyeron a la libertad

Estamos en tiempo de Bicentenario. Precisamente un día como hoy, el 4 de julio de 1819, Simón Bolívar llegaba a Socha, un municipio ubicado al nororiente de Boyacá, donde el pueblo, siguiendo el ejemplo de una muchacha de 13 años, vistieron al maltrecho ejército patriota que acababa de cruzar el Páramo de Pisba.

Simona Amaya, camuflándose de soldado, se unió al Ejército Libertador. Debió hacerlo fingiendo ser un hombre ya que le estaba prohibido a las mujeres participar en combate.

La muchacha de la que hablamos se llamaba Matlide Anaray, una de las mujeres reconocidas como heroínas de la independencia, por su valentía, ejemplo y amor por la causa patriota, la que buscaba la libertad.

Así como ella, hubo muchas mujeres en esta tierra boyacense que literalmente dieron su vida por la patria. No todas, precisamente, lo hicieron en batalla, sino con oficios y actos de sumo valor que en su momento fueron de una importancia crucial para conseguir la independencia.

En un artículo* de la investigación “Mujeres Tunjanas: Condiciones de Vida en el período de la Independencia 1810-1819”, de la Universidad Nacional de Colombia, se presenta la relación de las mujeres que fueron reconocidas por historiadores en medio de sus recopilaciones.

Mujeres de Sogamoso, Tunja, Socha, Santa Rosa de Viterbo, Cómbita, Corrales y otros municipios, hicieron de  mensajeras, espías, acompañantes, amantes, proveedoras de alimentos, lavadoras e incluso combatientes. Aquí los nombres de algunas de ellas:

Juana Velasco de Gallo: Ella mujer entregó al ejército de Bolívar y Santander a sus dos hijos, Fernando y Manuel Gallo. Además envió una recua de caballos, entre ellos a “Muchacho”, su caballo preferido, y ayudó a confeccionar uniformes para el ejército.

Justina Estepa: Campesina dedicada a llevar cartas entre los patriotas del Valle de Tenza y Casanare. Las llevaba atadas a su cintura, pero fue descubierta el 16 de enero de 1816 y posteriormente asesinada.

Teresa Izquierdo: Mujer dedicada a la confección de vestidos de damas y a la par de los uniformes de las tropas realistas. Sorprendida por los españoles enviando información, fue fusilada el 4 de julio de 1817. Mártir de la Ramada, Sogamoso.

Estefanía Parra: Esta mujer se infiltraba entre las tropas realistas con la excusa de venderles víveres, escuchaba los posibles movimientos de estas tropas y se los informaba a las tropas patriotas. Sirvió de guía a los patriotas para rodear a Barreiro en Paipa y para que los patriotas pudieran derrotar a los realistas en el Puente de Boyacá.

Simona Amaya: Oriunda de Paya, Participó en la Batalla del Pantano de Vargas como combatiente en el ejército Libertador.

Las seis Heroínas Mártires del Valle de Tenza: María de los Ángeles Ávila, Genoveva Sarmiento, Inés Osuma, Ignacia Medina, Juana Ramírez, fueron defensoras y colaboradoras de las guerrillas de los Almeydas y Casanare, fusiladas el 7 de diciembre de 1817.

Clara Tocarruncho: Esta mujer, indígena de Cómbita proclamó a Túpac Amarú y promovió un motín subversivo en Cómbita.

Juana Escobar: Oriunda de Corrales, sirvió como informante a la tropa libertadora.

Estefanía Neira de Eslava: Fue una sogamoseña que al igual que Teresa Izquierdo se dedicó a la confección de uniformes. Escuchaba los planes de los realistas y se los comentaba a los soldados patriotas. Según el doctor Cayo Leónidas Peñuela, era una de las damas más distinguidas de Boyacá. Esta mujer fue fusilada por Matías Escuté por haber ayudado a la partida de Rómulo Eslava, su esposo, con sus compañeros del ejército patriota, los cuales se dirigían a Casanare.

Juana Plazas: También de Sogamoso, era la esposa del teniente Apolinar Chaparro. Ambos huyeron a los Llanos donde prestaron sus servicios invaluables a las tropas patrióticas. Su abnegación en varias ocasiones mereció las alabanzas de Bolívar y de Santander. Prestó gran ayuda a los ejércitos libertadores de Casanare. En una ocasión, al prender fuego a un pajonal, impidió el paso a los hispanos, salvando así a los patriotas. El libertador, por su valerosa acción, le obsequió una medalla. Después de la Batalla de Boyacá, regresó a Sogamoso y murió en 1842. Fue madre del General Jesús María Chaparro Plazas.

*Datos tomados del artículo “Una mirada historiográfica a las mujeres tunjanas en el período de la independencia, 1810-1819.”

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