Firma y huella volverían a las elecciones de octubre

    Cuando se creía que esa era una práctica que había sido superada y que había quedado refundida en los anaqueles, el Consejo Nacional Electoral (CNE) adoptó la medida de exigir firma y huella en las elecciones de octubre.

    En caso de retomar esa medida, en las elecciones de octubre se tendría que aumentar el número de mesas de votación de 108.500 a 125.000 y el formulario E-11 ya no tendría siete hojas sino 37.

    El pasado 8 de mayo el CNE emitió la resolución 1706 del 2019, en la que se adoptaron medidas adicionales con el fin de garantizar la transparencia en las elecciones regionales previstas para el 27 de octubre y en las que se elegirán a las autoridades locales: gobernadores, alcaldes, concejos, diputados y juntas administradoras locales.

    Entre las ‘nuevas’ medidas que se anunciaron, aparece una que ya se había usado en el pasado como era la obligación de consignar firma y huella digital de cada sufragante en el formulario E-11.

    Precisamente, en el 2011 esta circunstancia motivó una comunicación por parte del CNE al entonces registrador, Carlos Ariel Sánchez, en la cual le determinaba que buena parte de las dificultades que se presentan en el momento de la revisión de los escrutinios se debía a esta situación.

    Esa disposición contemplada en la resolución es la que ha provocado que se presente un choque entre la Registraduría Nacional del Estado Civil y el CNE. A su vez, el pasado 13 de mayo el registrador, Juan Carlos Galindo Vacha, envió al presidente del CNE, Heriberto Sanabria, una misiva de cinco páginas en la que da cuenta de los inconvenientes que se tendrían con la idea de reimplementar el uso de la huella dactilar en la próxima contienda electoral.

    Así mismo, Galindo expone de forma elocuente los reparos y con argumentos expuso los inconvenientes que se presentarían con la adopción de ese ‘viejo’ mecanismo, entre estos los de carácter técnico. “La inclusión de un espacio para huella y firma en el E-11 causaría una mayor permanencia de los votantes en las mesas, más filas, dificultades para adultos mayores, problemas técnicos en caso de que el ciudadano tenga deteriorada la huella, una capacitación especial a los jurados de votación y la insuficiencia de grafólogos y dactiloscopistas”, expresó Heriberto Sanabria, presidente del Consejo Nacional Electoral.

    Por su parte, el registrador, Juan Carlos Galindo, señala que el Gobierno no ha garantizado los recursos y que volver a ese requerimiento es inconveniente.