La música clásica, más cerca de todos

La considerada música culta también logra espacios importantes en el departamento de Boyacá. Un género que tiene mucha historia y cuenta con públicos de todas las edades.

Aunque muchos aseguran que la música clásica no convoca en Boyacá, siempre logra llenar escenarios.En la gran mayoría de templos y auditorios de Boyacá y el país, se escuchan las obras de la música clásica que, en concepto de muchos, son para públicos refinados y cultos.

Sin embargo, esta música está cada vez está más cerca de todos, y contrario a lo que se dice, es asombroso cuando logramos traducir la fantasía de esas composiciones y las sonoridades que nos transportan a verdaderas historias descriptivas.

Fueron precisamente los siglos XVII y XVIII, periodos en los cuales se vieron nacer la sonata, el concierto, la ópera, el oratorio, y la sinfonía y correspondió a los italianos ser los colonizadores de estas expresiones y los primeros en abordar estos géneros; luego vendrían los ingleses, alemanes y los australianos quienes le dieron mayor fuerza, convirtiéndose en los pioneros de la música clásica en toda Europa.

Entre los compositores pioneros de la música clásica aparecen los nombres de grandes músicos que desde esa época y hasta ahora han seguido sonando por siempre: Johann Sebastián Bach nacido en 1685, propio de una familia de músicos quien ocupó el puesto de organista y director musical antes de convertirse en el maestro de capilla de la iglesia de Santo Tomás en Leipzig en 1723. Su composición de la “Misa en Si menor” y “la Pasión según San Mateo”, así como las cantatas y motetes le otorgaron su popularidad y su reputación como uno de los más grandes compositores.

Otro de los grandes de la música clásica de principios del siglo XVIII fue G. Frederick Haendel nacido en 1685 en Sajonia, Alemania quien vivió una agitada carrera internacional a la que dio inicio con a la ópera y en 1712 cuando se trasladó a Inglaterra para dirigir una compañía. Hasta el siglo XIX, Johannes Brahms fue el único compositor alemán, quien en el curso de su vida nunca escribió una nota de música de programa y mucho menos una ópera.

Igor Stravinsky fue otro de los grandes de la época que se dio a conocer por “El pájaro de fuego”, pieza estrenada en 1910 y que fuera la primera obra del compositor, y que con tan solo veintiocho años, alcanzó la fama y el respeto.

Son varios los proyectos existentes en Boyacá que tienen montadas piezas reconocidas de la llamada música clásica y logran aplausos.

Otro de los músicos que refiere siempre la historia en el auge sinfónico es Beethoven, el niño genio que no creó realmente ninguna de las formas musicales de las que se sirvió, pero que amplió sus límites y modificó profundamente su estructura a través de un cúmulo de nuevas ideas que se encargó de expresar.

Junto a Haydn y Mozart, Beethoven forma la trilogía de clásicos vieneses. Fue un conquistador de los conceptos de tonalidad, armonía y colorido instrumental porque llevó a la cúspide el género sinfónico clásico. Entre sus tantos aportes técnicos se encuentra el haber desechado el clásico ritmo de minueto por el más alegre del scherzo, logrando contrastes más enérgicos y elevando la sonoridad y variedad de texturas en las sinfonías y en la música de cámara.

Y así como los aquí mencionados, son muchos los compositores que marcaron el destino de esta época florida cuando lo estético estaba al servicio de la creación y las sonoridades de los instrumentos eran utilizadas al máximo para arrancar de ellos los más fantásticos susurros para lograr grandes composiciones que siguen siendo objeto de calificados elogios por parte de los entendidos.

Hoy en los principales auditorios del país y el mundo, se realizan conciertos didácticos especialmente para acercar a los niños a este género musical y terminar con el herrado mito que esta música es solo para públicos de clase alta o para quienes solo conocen de la mal llamada música culta. “Si acostumbramos a los niños a escuchar la música clásica desde antes de nacer estaremos fomentando un desarrollo más rápido y saludable porque los beneficios de la música clásica para los infantes se observan en todo los ámbitos del aprendizaje vital”.

Este por lo menos es el concepto de los expertos que han experimentado la estimulación auditiva para los niños desde su habitad en el vientre y han comprobado resultados asombrosos lo que nos hace pensar que realmente la música clásica está al alcance de todo aquel que quiera descubrir sus fantásticas estructuras y su exquisito contenido y para esto no existen estratos, razas, credos o posición económica, solo acercarse a ella.