¿Perdedores tendrán premio de consolación? Aún no se define si la reforma al equilibrio de poderes se aplicará o no para estas elecciones

    Según la ley aprobada en el año 2015, por primera vez en Colombia el segundo candidato en votos a gobernación será diputado y el segundo candidato a alcalde será concejal, sin que aumente el actual número de diputados y concejales.

    Aún no se han definido los pormenores de lo que será la aplicación del llamado Equilibrio de Poderes.

    En el punto nueve de la llamada Reforma al Equilibrio de Poderes se les hizo fácil incluir que “a partir del 2018 se asignarán curules en Senado, Cámara de Representantes, asambleas y consejos para los candidatos que obtengan la segunda mayor votación en las elecciones a Presidencia, Vicepresidencia, gobernaciones y alcaldías, respectivamente”.

    Y a renglón seguido especifica que en el caso de asambleas y concejos se mantiene el número de curules. “Esto fortalece el papel de la oposición en Colombia”, dijo en su momento el entonces ministro del Interior, Juan Fernando Cristo.

    Pero ahora los registradores y otras autoridades se están haciendo los de las gafas con el tema, ya que desde esa cartera política no se ha dicho ‘ni pío’ sobre esta iniciativa que busca un equilibrio de poderes, pero que hasta el momento no tiene ni un solo peso asignado para adelantar el procedimiento operativo interno que se requeriría para hacerlo cumplir. A esto se suma que más que el mismo dinero que se pueda requerir para aplicar ese procedimiento, no se ha especificado si la medida es de obligatorio cumplimiento o qué pasaría con los candidatos que no quieran ocupar esa silla que se consideraría como la de la oposición.

    “Yo la verdad quiero es ser alcalde y en caso de perder, me dedicaría a mis labores que tengo en mi carrera profesional, por lo que no me voy a ir a dedicar a hacer las veces de la piedra en el zapato para el que me ganó”, dijo a Boyacá Sie7e Días uno de los candidatos a alcaldía en un municipio de la provincia de Sugamuxi.

    El debate apenas comienza y hasta el momento ni autoridades, ni candidatos y menos los electores hablan de si esta medida, que muy seguramente nació con el objetivo de dar más herramientas a la oposición, pero que presenta unos vacíos que se deben aclarar de forma urgente, debe aplicarse.