Carlos Ballesteros, periodista que enaltece el oficio

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Hoy, cuando se celebra el Día del Periodista en Colombia, qué mejor que recodar a un hombre que ha enaltecido esta labor en el departamento de Boyacá: Carlos Ballesteros Hernández.

Carlos Ballesteros Hernández, periodista de Sogamoso que por varios años perteneció a la casa periodística de Boyacá Sie7e Días. Hoy en su apartamento sigue ejerciendo este oficio a través de la web y el Twitter.

Ajeno a los elogios, premios y reconocimientos, siempre se ha preocupado por decir la verdad sin tapujos, duélale a quién le duela. Más que un trabajo o una profesión, para Carlitos -como lo llamamos cariñosamente sus amigos y discípulos- el periodismo ha sido un apostolado y su vida misma. El periodismo lo lleva en la sangre y pese a que desde hace algunos años está pensionado, afirma que jamás se jubilará de la más hermosa profesión.

Para eso nació y por eso ha luchado, tanto así que estudió periodismo en Medellín sin que su familia lo supiera, pues se matriculó en la Universidad de Antioquia en Derecho. “Supe dónde quedaba la Escuela de Periodismo y allá me la pasé. Iba a terminar el primer semestre y no volví a las clases de Derecho por no perderme las de periodismo”, recuerda.

Decidió entonces hablar con el Rector de la Universidad y contarle su caso: él le dio una nota para que lo aceptaran en periodismo y aprobó el semestre. “Se me fijó una frase del profesor Gildardo García: en el periodismo no se gana plata, únicamente satisfacciones”, dice Carlitos. Años después de haberse graduado como periodista su familia se vino a enterar de que abandonó el Derecho por el periodismo

Ya completó 49 años de estar escribiendo noticias, escudriñando el manejo que se le da a los recursos públicos y destapando ‘ollas podridas’. Sus denuncias le han generado enemistades, amenazas y hasta la pérdida de su empleo como periodista. En el noticiero de Caracol Sogamoso creó un espacio para que la ciudadanía hiciera denuncias, llamado ‘El Teléfono Rojo’. “María Izquierdo me hizo echar de Caracol por El Teléfono Rojo, pero no guardo rencor por ella”, cuenta.

Riguroso en la investigación y en el manejo de las noticias, se ganó el respeto y la admiración de muchos, pero también el temor y la inquina de otros. Sin embargo, nunca les ha hecho caso a los halagos ni se ha dejado amilanar por amenazas o críticas. Lo que ve mal lo denuncia y lo que considera positivo para las comunidades lo destaca, pues por encima de todo está su trabajo. “El periodista es un vigía, que persigue el mal pero también busca el bien para destacarlo: ese es el papel”, señala con énfasis este Maestro del periodismo. Dice que no está arrepentido de nada de lo que ha escrito ni de lo que le falta por escribir, porque no se ha equivocado en las denuncias que a lo largo de 49 años ha hecho.

Especial completo en el impreso del fin de semana

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