‘La única opción que nos queda es el diálogo’; habla experto en conflictos armados

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A propósito del atentado perpetrado por el ELN en la Escuela de Cadetes de la Policía General Santander, Boyacá Sie7e Días habló con el experto en análisis de conflictos armados Víctor de Currea-Lugo para conocer su opinión sobre lo acontecido y el futuro de la relación entre el Gobierno Nacional y el ELN.

Víctor de Currea afirma que el recrudecimiento del conflicto no puede justificar que las masacres de líderes sociales hacen parte del mismo.

¿Cuáles son las consecuencias que trae este atentado?

Que las negociaciones se rompen y rearmar una mesa de diálogo puede tomar meses o años. Segundo, la posibilidad de que aumenten las acciones militares que contribuyan a que se desate más el conflicto armado colombiano.

¿Se deben mantener los diálogos de paz?

El problema no es que se mantengan, sino resolver cuál es la finalidad de los mismos. Uno observa que hay dudas en la voluntad de paz de ambas partes. Yo no creo que el gobierno Duque quiera dialogar la paz. Instalar la mesa, solo por instalarla no tendría ningún sentido

¿Cuáles son las peticiones del ELN?

El grupo ha hecho numerosas propuestas, no necesariamente todas son válidas. No depende solo del ELN y del Gobierno, sino de cómo se construye un proceso, que tenga legitimidad ciudadana. La destrucción de un proceso de paz es muy fácil, pero la construcción de una mesa de diálogo es un proceso mucho más difícil.

¿En qué se diferencia esta negociación del proceso de paz con las Farc?

Son dos modelos diferentes, porque las organizaciones tienen una naturaleza y una agenda distintas. El ELN le había apostado como tal al eje de la participación, mientras que las Farc le apostaron más al eje de la tierra. De igual manera en el equipo negociador de las Farc estaba todo el secretariado de las mismas, mientras que en el ELN tiene una delegación, que tiene que estar haciendo una serie de consultas.

¿Esto significaría que en el caso del ELN hay divisiones?

No, al contrario. Si uno observa el comunicado emitido ayer, uno ve perfectamente que no hay división, porque ellos lo firmaron como un todo.

¿Qué ha llevado a este grupo a retomar este tipo de actos violentos?

Sin justificar el atentado de ninguna manera, creo que se suman varias cosas: el desgaste de la mesa de paz, pero fundamentalmente, la incapacidad del ELN de leer el momento político actual.

¿Qué relación tiene el gobierno venezolano con este grupo armado?

Yo creo que hay un afán muy grande de querer ‘venezonalizar’ este drama. Claro, el ELN tiene presencia en Venezuela desde hace 40 años en las zonas de frontera por vacíos de poder, pero creer que el ELN es una estructura que depende del gobierno de Venezuela es una equivocación histórica y política. Creo que de eso hay mucho de excusa mediática para aumentar el clima contra Venezuela en la región.

¿Este contexto representa un mayor peligro para los líderes sociales?

El problema grave es entender que una cosa son las acciones militares entre personas que han optado por la guerra y los civiles que permanecemos apoyando el proceso de paz. Nosotros somos civiles y no debemos ser atacados. El recrudecimiento del conflicto armado no puede llevar a que se enmascaren los crímenes de los líderes sociales como si estos fueran parte del conflicto. Eso no se puede aceptar.

¿Cuál es la mejor salida para solucionar este conflicto?

Durante más de 50 años hemos estado en guerra y ni el ELN ha podido tomarse el poder, ni el gobierno ha podido acabar con la guerrilla. Eso demuestra que la única opción que nos queda es el diálogo, pero hay que ambientarlo para que este sea posible. Entonces, hay que volver a la mesa de negociación. Pero no es simplemente sentarse, sino tener claro para qué se van a sentar las partes.

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