La gallina de los huevos de oro

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Desde el 2001 los pesebres mecánicos y las iluminaciones navideñas de los municipios se volvieron un atractivo en el departamento de Boyacá.

Algunas poblaciones, como Tibasosa, ya traían la tradición de los pesebres gigantes, pero las decoraciones luminosas y los nacimientos con figuras en movimiento pronto atrajeron a visitantes de todo el país e impulsaron el turismo en esta época.

El Puente de Boyacá, el Pantano de Vargas y un buen número de municipios pasaron a ser lugares de obligada visita. Las romerías de turistas generan oportunidades económicas para transportadores, propietarios de restaurantes, dueños de lotes que los convierten en improvisados parqueaderos y pequeños comerciantes de comidas, tintos o artesanías, entre otros productos.

Sin embargo, en algunos municipios están descuidando la iluminación y los pesebres: prácticamente contratan la decoración navideña por cumplir con la tradición.

La mejor forma de acabar con la pobreza es generar posibilidades de empleo, y, como dice el lema, ‘Boyacá en diciembre es un solo pesebre’, lo que representa una masiva llegada de visitantes que quieren sorprenderse con nuevas cosas. Si no hay innovación en estos atractivos vamos a terminar matando la gallina de los huevos de oro, porque no hay peor publicidad que un turista inconforme.

No dejemos perder esta fuente de ingresos.

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