El cáncer le cambió la vida, para bien. Hoy es un triunfador.

Fue sometido a un trasplante de médula ósea y hoy integra selección de deportistas trasplantados.

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Al boyacense Ricardo Pirajón la vida le dio una segunda oportunidad y le está sacando buen provecho

Al boyacense Ricardo Pirajón la vida le dio una segunda oportunidad y le está sacando buen provecho. Después de librar una batalla de 14 meses contra un cáncer hematológico, el sogamoseño Ricardo Pirajón no solo logró salvar su vida, sino que la cambió para bien.

El 3 de marzo del 2015 le diagnosticaron leucemia linfoblástica aguda a este funcionario de la Dian Seccional Sogamoso. Lo remitieron de urgencia al Hospital San Ignacio de Bogotá, donde empezó su tratamiento contra este cáncer de sangre, que es uno de los cuatro tipos principales de leucemia.

Fue sometido a ciclos de quimioterapia y en diciembre 3 del 2015 le hicieron un trasplante de médula ósea, en el que el donante fue su hermano Jaime. “Mi hermano vive en los Estados Unidos desde hace mucho tiempo. Cuando le avisaron de mi diagnóstico, lo primero que dijo es “qué hay que hacer”. Los hematólogos indicaron que la única solución era el trasplante de médula”, cuenta Ricardo Pirajón.

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En los IX Juegos Latinoamericanos de Deportistas Trasplantados, en la provincia de Salta, Argentina, obtuvo dos medallas de plata.

Una vez efectuado el trasplante tuvo que permanecer en aislamiento, para cuidar la parte de infectología. “Mi sistema sanguíneo original tuvieron que deprimirlo y mandarlo a cero, para inyectar el nuevo sistema sanguíneo”, afirma.

Tras terminar su proceso de recuperación, en abril del 2016 retornó a su trabajo, donde lo recibieron con mucha sorpresa y gran alborozo sus compañeros. El año pasado, cuando ingresó a su computador, se encontró con una noticia que le llamó poderosamente la atención.

En la página Web de El Espectador leyó que regresaba de Málaga (España) la Selección Colombia de Deportistas Trasplantados. “Me dije a mí mismo: y yo qué, qué estoy haciendo aquí. Busqué en Internet y en dos minutos ya estaba llamando a la representante legal”, recuerda Ricardo.

Le pidieron los datos personales, le solicitaron la historia clínica y los reportes médicos recientes y le preguntaron por los deportes que practicaba. A los tres días lo llamaron para avisarle que había sido aceptado en la Asociación Colombiana de Deportistas Trasplantados. Ese día se dirigió a la piscina del Centro Urbano de Recreación de Sogamoso y nadó como hora y media.

En la noche tuvo que ir a urgencias porque hizo alergia al cloro del agua de la piscina y la piel empezó a caérsele. Le tocó renunciar a la natación por recomendación médica.

Sin embargo, no renunció a su deseo de participar en competencias de deportistas trasplantados.

En la Navidad del año pasado su esposa le regaló una bicicleta todoterreno, con la que empezó a practicar ciclismo, con uniforme completo y muchas ganas. El entrenador Jenaro Leguízamo le diseñó un plan de trabajo que le sirvió mucho.

Tomó el ciclismo en serio. Con su bicicleta todoterreno y las recomendaciones de Jenaro Leguízamo, Ricardo Pirajón se puso a entrenar ciclismo en serio.

Participó en varias competencias, convencido de que solo tenía dos rivales por vencer: él mismo y el carro escoba. Poco a poco fue adquiriendo la forma.

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Por presentar un problema de alergia al cloro, Ricardo abandonó la natación y decidió dedicarse al ciclismo. Hoy ya cosecha triunfos.

Con esfuerzo logró quedar en la Selección de Deportistas Trasplantados que representó a Colombia en los IX Juegos Latinoamericanos de Deportistas Trasplantados, en la provincia de Salta, Argentina.

Allí compitió en cuatro pruebas y obtuvo dos medallas de plata: en contrarreloj por equipos y en contrarreloj individual. Ahora empieza su preparación con miras a los Juegos Mundiales de Deportistas Trasplantados en Irlanda del Norte en 2019.

“El 80 por ciento del éxito en una enfermedad grave está en la voluntad y en la mente que le ponga. La actividad física ayuda bastante a la recuperación: no se queden quietos”, afirma.